Eliminación de la tabla Machinea: crea optimismo en Tucumán

Economistas, profesionales y empresarios consideran que es positiva la medida anunciada por la Nación.
El anuncio presidencial sobre la eliminación, a partir del próximo 1 de enero, de la tristemente célebre "tabla Machinea", utilizada para calcular de manera progresiva, según los ingresos, el monto del impuesto a las Ganancias, despertó optimismo entre economistas, profesionales y empresarios tucumanos consultados por EL SIGLO.

La medida, según se informó, beneficiaría a unos 330 mil contribuyentes de todo el país, de los cuales 250 mil son empleados en relación de dependencia y los 80 mil restantes autónomos, que perciben ingresos superiores a los 7 mil pesos mensuales o 90 mil anuales.

El proyecto, que el oficialismo pretende aprobar el jueves de la próxima semana, establece la derogación parcial de una norma por el ex ministro de Economía de Fernando De La Rúa, José Luis Machinea, mediante la cual se fijan los porcentajes de disminución de las deducciones que van del 50 por ciento al 100 por ciento para las ganancias netas de entre 91.001 pesos y de 221.000 pesos en adelante.

"Una medida positiva"

Según el presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas (CGCE), Juan Carlos Morel, "la eliminación de la tabla Machinea, que significó una incomprensible agresión durante años a miles de argentinos, es una medida muy positiva, puesto que el Gobierno está considerando mínimamente la capacidad contributiva de las personas físicas por sobre las necesidades recaudadoras del Estado".

En este sentido, el profesional recordó que "el sistema tributario argentino siempre funcionó de esa manera, pensando sólo en sostener la recaudación sin tomar en cuenta las posibilidades de la población para afrontar la presión fiscal. En cambio, si el Estado respeta la capacidad contributiva de los ciudadanos, no solamente se ampliará la base contributiva sino que además aportaría al blanqueo de un importante sector activo de la economía", agregó.

Morel opinó que "dejar sin efecto el sistema para calcular las deducciones hace estricta justicia con las personas físicas que tienen que tributar impuestos a las Ganancias cuando sus ingresos superen sus necesidades mínimas de subsistencia, en un contexto en el cual el costo de vida sufre permanentes incrementos. Esta tabla no era proporcional al incremento en el costo de vida y ahí radica lo más importante de la medida", puntualizó.

El titular del CGCE consideró que "esta medida no debería ser no solo para trabajadores en relación de dependencia, sino también de autónomos inscriptos en el impuesto a las Ganancias, como pequeños y medianos empresarios, además de profesionales independientes. Tal como está, el sistema en general, con la suma de todos los tributos, seguirá siendo confiscatorio, por lo que esta medida (el fin de la tabla Machinea) es solo un paliativo, puesto solo beneficiaría a un pequeño sector con esa alta capacidad de ingresos", concluyó.

"Una noticia esperada"

Por su parte, el economista Daniel Abad sostuvo que si bien todavía no se conocen los detalles del proyecto impulsado por el Gobierno, "esta noticia era largamente esperada por todos aquellos trabajadores en relación de dependencia cuyo sueldo bruto superaba los 7.000 pesos promedio mensual o 91.000 anuales, es decir, aproximadamente 350 mil trabajadores asalariados de un total de siete millones que están en blanco".

Recordó que el sistema que quedará derogado en enero "establece que, para determinar dicho impuesto, se deben tomar los ingresos del trabajador (trece sueldos incluido el aguinaldo), y se les debe restar las deducciones personales - esposa, hijos, etc.- que decrecen a medida que aumenta el salario y a ése resultado, se le aplica la escala del impuesto a las ganancias. Así, el porcentaje del impuesto crece más que proporcionalmente a medida que se incrementa el ingreso de los trabajadores disminuyendo el salario de bolsillo porque disminuyen los montos a deducir en conceptos de cargas de familia y deducción especial", explicó.

Abad recordó que quienes hoy ganan 91.000 pesos anuales pueden restar de sus ganancias el 100 por ciento de las deducciones mientras que los que tienen ingresos de entre 91.000 y 130.000 pesos, sólo pueden deducir el 50 por ciento de esas cargas y así hasta los que ganan más de $ 221.000 que finalmente no deducen nada. Esto era lo realmente inequitativo para esta franja de trabajadores, lo que se agravó, porque con el tiempo la tablita no fue corregida en sus topes, es decir que, a medida que subían los sueldos, provocaron serias distorsiones que perjudican, por ejemplo, a los trabajadores que hacían más horas extras o que recibían algún premio de fin de año", añadió.

El economista sostuvo que "con esta eliminación parece perseguirse un doble objetivo: por un lado devolver equidad y justicia a los trabajadores en relación de dependencia con ingresos superiores a las cifras antes mencionadas y, por otro, intentar reactivar el consumo y la inversión sacrificando ingresos fiscales. En conclusión, es una medida que se inscribe dentro de los anuncios pro demanda para estimular el consumo, pero esta vez, con un claro costo fiscal para el gobierno", resumió.

Optimismo empresario

El vicepresidente de la Federación Económica de Tucumán, Gregorio Werchow, señaló que cualquier medida que implique mermar la presión tributaria nacional y provincial sobre la clase media-alta, que es la más perjudicada con las políticas recaudadoras del Estado, es bienvenida; sobre todo en tiempos de crisis, cuando hay que apuntar a mantener los niveles de consumo". En ese sentido, el empresario precisó que "este sector de la economía, que se ve afectado con el cobro del impuesto a las Ganancias, es el que más consume y, por ende, genera mayores ganancias. En esta crisis -prosiguió- no debemos dejar caer el consumo, porque de lo contrario se afectará a todos los sectores sociales, con un aumento en la recesión y la pérdida de fuentes de empleo. Desde ese punto de vista, la medida anunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es positiva, porque beneficiará a la clase media-alta", subrayó.

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