"Eleva el estatus del trabajador".

Gerardo Martínez habla de la ley que permitirá a los trabajadores de la construcción acceder a la jubilación a los 55 años. Dice que la medida ayudará a darle mayor financiamiento a la Anses y contribuirá al blanqueo del sector.
El Gobierno promulgó esta semana la ley que permitirá a los trabajadores de la construcción jubilarse a los 55 años. A su vez, la normativa aumentó las contribuciones patronales entre un dos y un cinco por ciento. Actualmente, son 800 los trabajadores de la construcción que se jubilan por año. El secretario general de la Uocra, Gerardo Martínez, aseguró en una entrevista con Página/12 que a partir de ahora los trabajadores tendrán una mayor perspectiva de alcanzar la jubilación, que podría incrementarse un 30 por ciento por año. Además, la medida ayudará a darle mayor financiamiento a la Anses y contribuirá al blanqueo del sector.

–¿Cómo se llegó a la ley que les permitirá a los obreros de la construcción jubilarse diez años antes que el resto de los trabajadores?

–Comenzamos a trabajar en este tema conjuntamente con Sergio Massa –en su período a cargo de la Anses– y con Carlos Tomada, ministro de Trabajo. Con ellos habíamos firmado un convenio para avanzar en los aspectos técnicos de una ley que permitiese a los trabajadores del sector acceder a la jubilación a los 55 años, que es algo que la Uocra viene pidiendo desde hace cincuenta años. Esta no es una ley de privilegio, sino que atiende la realidad del trabajador de la construcción, ya que por el tipo de actividad que realiza sufre de envejecimiento precoz.

–La normativa establece un aumento de los aportes patronales que van del 2 al 5 por ciento. ¿Cuál fue la reacción del empresariado?

–Ellos tienen un discurso muy uniforme y suelen hablar de los aportes patronales como un impuesto al trabajo. El sector privado tiene que comprender que la seguridad social se construye entre todas las partes. Es una ecuación básica, sin empresarios no habría trabajadores, por lo tanto todos tenemos que aportar. Esta ley que se acaba de promulgar, más la tarjeta inteligente que reemplazó la libreta de fondo de desempleo, eleva el estatus del trabajador.

–¿Esta ley contribuirá al blanqueo del personal?

–La necesidad tiene cara de hereje. Muchas veces los empresarios o contratistas ofrecen a los obreros trabajar en negro, diciéndoles que se van a llevar la plata en la mano. El sector de la construcción representa el cinco por ciento de la masa salarial que aporta al sistema de la Seguridad Social (400.000 trabajadores), pero equivale sólo al 0,05 por ciento del total de jubilados (aproximadamente 800 por año). Hasta ahora, el trabajador de la construcción no tenía la visión de jubilarse –por lo duro que es el trabajo–, lo que impulsaba a los obreros a aceptar el trabajo en negro. Esta ley es una herramienta para que los obreros vislumbren la posibilidad de jubilarse.

–¿Cuáles son los números del trabajo en negro y cómo incidirá la ley en la cantidad de jubilados del sector?

–Para lograr una mayor jubilación, vamos a iniciar una campaña de publicidad en todas las seccionales del gremio para concientizar sobre la importancia de trabajar en blanco. Creemos que iremos aumentando la cantidad de jubilados en forma escalonada, a un promedio del 30 por ciento por año. Y en cuanto a las cifras sobre el trabajo en negro, hemos tenido épocas donde el 47 por ciento estaba en una situación irregular, pero lo hemos bajado a un 30 por ciento, aproximadamente. La cantidad de inspectores en la calle, el cruce de información y las diferentes campañas publicitarias colaboraron a un cambio de cultura alrededor de este tema. Además, el blanqueo contribuye a la competencia leal dentro del propio sector, ya que muchas empresas ganaban licitaciones contemplando en sus costos la subcontratación en negro. Esto es lo que se busca eliminar.

–¿Cómo está afectando la crisis económica al sector?

–El Gobierno adoptó diferentes fórmulas y propuestas para que se siga invirtiendo en el sector, a través de la obra pública y la construcción de viviendas. Cuando uno habla con los empresarios, hay un sector en particular que es Puerto Madero, Nordelta y la Avenida del Libertador, donde la mayoría de esas obras no se han paralizado. Lo que no se sabe es si habrá nuevas obras.

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