Electrodomésticos: buscan bajar el costo de la compra en cuotas

Al financiarse con la Anses a una tasa baja, las cadenas prometen cobrarles menos a sus clientes
Luego de asegurarse el compromiso de las cadenas de electrodomésticos para que bajen el costo de la venta en cuotas, el Gobierno anunció ayer que destinará en los próximos 60 días $ 1000 millones a la compra de fideicomisos de consumo. Este es el mecanismo por el que las comercializadoras transforman en efectivo las promesas de pago de sus clientes tras colocarlas entre inversores para financiar nuevas ventas.

El rol inversor recaerá, como no podía ser de otra manera, en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), el organismo cuyas cuentas resultaron recientemente fortalecidas por la fenomenal transferencia de los recursos (flujo y caja) que por 14 años manejaron las desaparecidas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones.

El pacto entre las partes, cuya eficiencia podrán poner a prueba desde este fin de semana los consumidores (según repitieron ayer los representantes de las cadenas), llegó tras una reunión que la presidenta Cristina Kirchner mantuvo en la residencia de Olivos con ejecutivos de Garbarino, Frávega, Ribeiro y Megatone, que ofrecieron reducir a la mitad las tasas que aplican a las ventas financiadas si el Gobierno les aseguraba el aprovisionamiento de fondos en las mismas condiciones en las que comenzó a hacerlo días atrás con los bancos, es decir, con un costo fijo del 11% anual.

La Anses pone así fin a un ciclo de abstinencia en las inversiones en fideicomisos que se inició en la tarde del pasado viernes 5 como presión para propiciar que la baja de tasas también llegue a este sector. "Te aseguro que se va a reducir en un 50% el recargo que veníamos aplicando a las ventas financiadas. Ya estamos trabajando en el monto de las nuevas cuotas para anunciarlas mañana [por hoy]", señaló a LA NACION, Enrique Germano, gerente de márketing de Garbarino.

El sobrecosto financiero en este tipo de ventas va del 40 al 140% anual, según el comercio y el segmento de negocios con que opere, sin que la mayoría de los consumidores se percaten de la tasa que convalidan, ya que privilegian el acceso al producto en la medida en que la cuota mensual les resulte afrontable. Tras este compromiso, debería caer a la mitad, partiendo del 20% en las cadenas más conocidas y para aquellos clientes cuya capacidad de repago sea mejor evaluada.

La iniciativa forma parte de la batería de medidas con que el Gobierno busca incentivar el consumo en un intento por mantener el círculo virtuoso de producción y empleo que la crisis global y la desconfianza local pusieron en jaque.

Por este motivo, según explicó en la conferencia posterior que encabezó el jefe de Gabinete, Sergio Massa (nuevamente acompañado por el jefe de la Anses, Amado Boudou), el acuerdo contempla que los fondos se destinen a financiar la venta de equipos con alto componente de producción local. "Deberán poseer un 80% de materia prima nacional", detalló Massa, aunque no dijo cómo se lo controlará.

El anuncio se suma a la ofensiva comunicacional con la que el Gobierno intenta revertir las sombrías expectativas de los consumidores, que este mes retrocedieron otro 4,1% (cayeron 20,5% en la medición interanual), según mostró ayer el índice de Expectativas del Consumidor, que elabora la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Tanto en el Poder Ejecutivo como entre los empresarios hay inquietud por el brusco freno que las ventas tuvieron en noviembre porque saben que la baja de tasas puede resultar inocua si en los consumidores se acrecienta el temor de resignar ingresos o hasta perder el empleo por la crisis. De allí que, parafraseando a Jorge Luis Borges, se podría decir que no los unió el amor, sino el espanto.

Según detalló Massa ayer, el paquete de $ 1000 millones por volcar en nuevos créditos al consumo será repartido de la siguiente manera: "Se destinarán $ 600 millones para fideicomisos de consumo; otros $ 100 millones, para fideicomisos de inversión, y los restantes $ 300 millones, para la suscripción de obligaciones negociables [papeles de deuda emitidos por empresas], de los cuales a su vez se dedicarán $ 160 millones a pequeñas y medianas empresas [pymes] y los restantes $ 140 al resto de las obligaciones negociables que se pongan en marcha", precisó.

La primera suscripción de fideicomisos de consumo se hará la próxima semana a través del Mercado Abierto Electrónico (MAE), la plaza por la que la Anses ya subastó esta semana plazos fijos entre los bancos para fondear préstamos personales, prendarios y a pymes a tasas más bajas que las vigentes en el mercado.

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