El año electoral menguó la actividad legislativa

En lo que va de la gestión del alperovichismo, 2009 es el ciclo en el que hubo menos sesiones y en el que menos leyes se aprobaron. Mansilla conducirá su última deliberación el próximo 26, antes de asumir como senador. Está confirmado que lo sucederá Amado. Aún no definen el resto de la mesa.
Las puertas de la Legislatura volverían a abrirse dentro de dos semanas, para designar al nuevo presidente subrogante del cuerpo. El miércoles 25, Sergio Mansilla jurará su diploma como senador nacional (aunque su mandato en la banca comenzará el 10 de diciembre) y al día siguiente conducirá su última sesión como reemplazante natural del vicegobernador (en uso de licencia por ser ministro de Salud de la Nación), Juan Manzur.

Está confirmado que Regino Amado ocupará el segundo escalón en el orden sucesorio de la Provincia, detrás del gobernador, José Alperovich, hasta que Manzur regrese al cargo. El resto de la mesa parlamentaria todavía está en discusión, ya que dentro el oficialismo plantean que en ella deben estar presentes las tres secciones electorales.

Como Amado representa al Oeste, crecieron las chances del capitalino Armando Cortalezzi como vicepresidente primero y de Manuel Fernández como vice segundo, por el Este. Las dirigentes de la capital Carolina Vargas Aignasse y Susana Montaldo mantienen sus aspiraciones para integrar la conducción, pero no lograr asegurarse un espacio.

Menos actividad

Con la inminencia de los cambios, llega la hora de los balances. Durante este año, la Legislatura sesionó apenas 11 veces: la menor actividad registrada durante todo el alperovichismo, incluyendo el convulso 2007. En ese año y en el actual hubo comicios nacionales (hace dos años también hubo elecciones provinciales), que alteraron los tiempos parlamentarios. En cambio, en 2005 (cuando los tucumanos votaron cuatro diputaciones nacionales) se sesionó en 19 oportunidades. En 2004, el recinto se abrió 21 veces; en 2006, sólo 13; y en 2008, hubo 20 sesiones.

En cuanto a producción de leyes, durante el año pasado se sancionaron 158 normas, mientras que en la gestión 2003-2007 el promedio anual fue de 193 leyes aprobadas. La cantidad cae todavía más durante 2009, con apenas 73 normas. Cabe precisar que este número no incluye los 700 textos que integran el Digesto Jurídico.

Como contrapartida a estos datos de merma en la actividad parlamentaria, desde el oficialismo se destacan los logros de la actual gestión, principalmente la conclusión de la segunda etapa del Digesto y la consolidación de la legislación efectivamente vigente en la provincia. También destacan la sanción del Consejo Asesor de la Magistratura como paso estratégico para normalizar el Poder Judicial y cubrir las más de 40 vacantes existentes; la edificación de la nueva sede de la Legislatura en el predio de avenida Sarmiento y Muñecas, donde se concentrarán todas las oficinas y el recinto; la continuidad de los programas de formación y capacitación de legisladores, funcionarios y empleados, con nivel universitario; y la continuidad institucional asegurada pese a la partida de Manzur primero y de Mansilla ahora.

Las bancadas de la oposición, en tanto, cargan contra la preeminencia de los proyectos de la Casa de Gobierno, que son priorizados antes que los de elaboración de los propios legisladores (situación reconocida incluso por el acoplado Carlos Canevaro), y por la falta de independencia de la Legislatura como poder del Estado.

Durante 2010 no habrá elecciones: las urnas no afectarán la labor parlamentaria, pero será el preámbulo de la gran disputa del año siguiente, cuando desde el cargo de gobernador hasta el de comisionado rural (pasando por los propios legisladores) estarán en juego. Será la oportunidad de constatar si se revierte el decrecimiento del ritmo legislativo o si es una tendencia que se ratifica y profundiza.

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