Un electorado dividido que priorizó la oposición al Gobierno nacional

Un electorado dividido que priorizó la oposición al Gobierno nacional
Con la victoria de Unión por Córdoba, el segundo lugar de la UCR y el tercer puesto para el PRO, fuerzas con perfil conservador similar que juntas sumaron el 64% de los votos, las elecciones primarias de ayer confirmaron el éxito de las propuestas opositoras al Gobierno nacional entre el electorado cordobés, el mismo que en 2011 le dio el triunfo al kirchnerismo.
El Frente para la Victoria mejoró su performance de 2009 (que al igual que los comicios de octubre de 2013, fueron de medio tiempo) en casi dos puntos, pero no logró capitalizar del todo el hecho de ser la única voz defensora del Gobierno nacional en un mar de antikirchnerismo.

La elección de ayer dejó varios datos para el análisis. Uno de ellos es que el radicalismo no logró ganar la Capital, donde gobierna Ramón Mestre (h) desde hace menos de dos años. Entre las tres listas de la UCR sumaron el 19,1% de los votos escrutados, pese a la retirada casi total del juecismo y a que Olga Riutort no hizo la elección que esperaba. Unión por Córdoba se dio el gusto de ganar la Capital luego de casi 15 años.

Otro aspecto a destacar, tanto a nivel provincial como en la ciudad de Córdoba fue la atomización o dispersión del voto en las 16 opciones que ofreció el cuarto oscuro, donde el ganador Unión por Córdoba quedó como primera minoría, con el 29,9%.

Sobre el juecismo, que vivió la peor catástrofe política de su corta vida, podría decirse que salvo un milagro en octubre, dejó de ser una opción de poder provincial. No sólo eso: si las cosas no mejoran para las legislativas, el Frente Cívico podría ya no ser para el socialista Hermes Binner un socio apetecible de cara a las elecciones presidenciales de 2015.

Como contrapartida, hubo euforia en el Frente de Izquierda: el 5,66% que logró ayer le da el pase cómodo y alimenta las esperanzas para octubre. En tanto, en la columna de los grandes derrotados de la jornada está, previsiblemente, Domingo Cavallo, a quien pese a intentar reescribir la historia reciente, se quedó en las gateras.

Ganó, pero no deslumbró

Las elecciones primarias dejaron al PJ como claro ganador en la provincia, pero con una pérdida de más de 12 puntos respecto a 2011, cuando el gobernador José Manuel de la Sota fue consagrado ganador por tercera vez, con el 42,6% de los votos. A su vez, la pobre performance de su socio bonaerense, el diputado Francisco De Narváez, quien salió cuarto en su distrito con el 11%, indicaría que las posibilidades del mandatario como candidato presidencial en 2015 quedaron seriamente lesionadas. El PJ tiene ya candidatos claros a suceder a Cristina de Kirchner en la Casa Rosada: Daniel Scioli, Sergio Massa e incluso Martín Insaurralde. En ese listado no figura De la Sota, cuya lista obtuvo 421.200 votos, entre otras cosas porque ayer UPC ganó cómodo la provincia, pero no deslumbró.

Conductor indiscutido del PJ provincial, De la Sota no tiene impedimento legal para intentar una tercera gestión como gobernador de Córdoba, un lugar al que desea volver quien encabezó la lista ganadora de Unión por Córdoba, Juan Schiaretti.

El ex gobernador es uno de una nómina bastante extensa de peronistas con hambre de gobernación, tras quince años de delasotismo, como Martín Llaryora, que ayer hizo una buena elección.

Interna adentro, una de las preguntas que intentará responderse ahora el PJ cordobés es quién ganó las primarias de ayer, si De la Sota o Schiaretti, y para qué le alcanza el resultado, que incluyó el lujo de ganar la Capital.

Un dato que a los delasotistas “paladar negro” no se les escapará es que Schiaretti sacó la mitad de los votos que el gobernador hace casi dos años. Y que UPC, ni aun sumando los votos de Llaryora, alcanza los últimos guarismos del actual gobernador.

La otra cara de la moneda marca que casi el 70% de los cordobeses optó por candidatos críticos -en mayor o menor medida- al Gobierno provincial. En cualquier caso, la voluntad popular se repartió y no estableció hegemonías.

Derrota radical en Capital

Por el lado del radicalismo, el 22,2% que obtuvo sumando las tres listas que compitieron en las internas indica una pérdida de siete puntos respecto a las legislativas (sin primarias) de 2009, donde la UCR ganó los comicios con el 29%.

Oscar Aguad, a la cabeza de la lista oficialista de Confluencia, obtuvo el 18%, lo que implica una merma personal del diputado, al que en 2011, como candidato a gobernador, lo votó casi el 23% de los cordobeses. Aunque probablemente haya un desgaste en Aguad, los 12,1 puntos que obtuvo el candidato del PRO, Héctor Baldassi, hablarían de una transferencia de votos del radicalismo al macrismo.

Pero la gran derrota del radicalismo fue en Capital, donde en 2011 Ramón Mestre había ganado la Intendencia con el 35,6% de los votos. La lista encabezada por Aguad y que tiene a Diego Mestre, el hermano del intendente, en tercer lugar, se llevó menos del 16% de los votos totales válidos. Y sumando las tres listas radicales, el porcentaje en Capital llegó al 19,1%. Aunque estos guarismos se dan en un marco de atomización del voto más notorio aún que a nivel provincial, lo cierto es que puertas adentro, el Comité Capital de la UCR seguramente pondrá algunas barbas en remojo de aquí a octubre. Por ahora, estas cifras no convierten en forma automática e indiscutida a Mestre en candidato a gobernador, como hubiera sido con un resultado más holgado.

Baldassi captó voto radical y de UPC

Debutante y con un discurso que sólo apeló a los lugares comunes de la política, Héctor Baldassi quedó en las puertas del Congreso de la Nación captando electores tradicionales de la UCR, de Unión por Córdoba y, tal vez, en menor medida, del juecismo. El ex árbitro internacional quedó a apenas diez puntos debajo de la centenaria UCR (22,2 contra 12,1%), todo un logro para una fuerza recién constituida en Córdoba. Con todo, aunque el resultado fue festejado en la “sede central” del PRO en Capital Federal, porque significa haber plantado banderas propias en Córdoba, no es comparable en magnitud al “batacazo” de Miguel del Sel en Santa Fe, cuando en 2011 salió segundo en las elecciones para gobernador y le dio un susto al socialista Bonfatti. Ayer, en el búnker del PRO Córdoba, aseguraron que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, tiene previstas varias visitas a Córdoba antes de la legislativas de octubre, con la idea de achicar distancias con la UCR y el PJ.

FPV, objetivo cumplido

En cuanto al Frente para la Victoria, el resultado habla de un crecimiento de dos puntos en relación a las legislativas de 2009, cuando la lista de diputados que encabezó la saliente diputada nacional Carmen Nebreda sacó el 9%. El FpV consiguió el objetivo básico: retuvo la banca obtenida hace cuatro años. Pero quedó lejos del 29,42% de la primarias de 2011 y del 35% de las legislativas de ese mismo año, cuando la tracción de la candidatura presidencial de Cristina de Kirchner le dio el triunfo por primera vez en la historia.

El resultado del FpV de Córdoba dio cuenta una vez más de un electorado fuertemente antikirchnerista, que incluso castigó a candidatos como Olga Riutort o el juecismo, que evitaron el absolutismo anti-K y se manejaron con matices en relación a la Nación.

Un análisis de los datos por departamento indica que la ex rectora de la UNC fue el principal atractivo de la lista, aunque el liderazgo del intendente de Villa María, Eduardo Accastello, impulsó una victoria importante para el número final en el departamento San Martín, de donde también es Martín Gill, el segundo candidato de la lista. El resto de los intendentes y candidatos del interior aportó poco a la suma final.

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