¿Elecciones o plebiscito?

Por: Ricardo Kirschbaum

Kirchner le dio un carácter plebiscitario a las elecciones del 28 de junio. Su discurso en La Plata –el primero luego de sorprender con el adelantamiento del comicio– tuvo también su propio significado, el de fijar el eje de la campaña electoral que tendrá al ex presidente como el candidato principal por el oficialismo.Este doble carácter, otra vez, reafirma su táctica permanente de jugar al límite, casi sin reservas, a un solo resultado que le sirva: ganar.

Es lógico que su autoconfianza lo empuje hasta esos límites, pero no lo parece tanto si ponemos las elecciones en un contexto de medio término.Kirchner ha salido a plebiscitar todo porque está convencido de que el triunfo no puede escaparse y que una victoria le dará al gobierno de Cristina el impulso que necesita para salir del fangal de su disputa con el campo y, además, le permitirá exhibir legitimidad de ejercicio, algo que le reclama la oposición.

También Kirchner trazó una raya para marcar como eje de campaña las medidas que se han tomado desde 2003, cuando asumió en la Casa Rosada. En defensa de su gestión y de lo que lleva la de su esposa, llamará por más respaldo. Kirchner está convencido de que tiene en sus manos las herramientas para surfear sobre las olas de la gran crisis hasta que el gobierno de Obama acierte en su programa económico y comience a traccionar, otra vez, la economía del mundo. Entonces, cree el jefe del PJ, la Argentina volverá a remontar por ese viento de cola. Pero ¿qué puede ocurrir si el resultado del plebiscito es contrario a lo que espera Kirchner? ¿Acaso tiene pensado cómo seguirá esta apuesta al límite que está jugando? Quizá tenga ya la respuesta: la ludopatía en la política añade una cuota más de tensión a las instituciones.

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