Elecciones de octubre ya tensan la Legislatura

En las bancadas más grandes hay situaciones que amenazan la unidad. Punto de conflicto: octubre.
Las elecciones del 25 de octubre serán omnipresentes en la Legislatura. Lo son, de algún modo, desde el domingo pasado, cuando el gobernador Juan Schiaretti, al pronunciar el discurso de apertura de las sesiones ordinarias, trazó la estrategia del oficialismo hasta las urnas: provincializar la campaña, para alejar el fantasma del kirchnerismo, con el cual el gobierno justicialista no puede romper por urgencias económicas, pero tampoco representar, sin autoagredirse electoralmente.

Los proyectos de ley del oficialismo y los pedidos de informes de la oposición, las principales herramientas legislativas de cada cual, estarán signadas por el cruce electoral de octubre, en el que la Provincia define bastante más que tres senadores y 9 diputados nacionales, ya que irá configurándose el escenario de 2011.

Mientras tanto, en paralelo al choque discursivo entre mayoría y minorías, puertas adentro de los bloques crecerá la tensión y los riesgos de fractura.

Las bancadas legislativas nunca concluyen los cuatro años del mismo modo que lo comenzaron. Rupturas siempre hay. En la actual composición de la Cámara, de hecho, ya sucedió. El Frente Cívico y Social sufrió la partida de dos miembros, que de tan kirchneristas no soportaron vivir en los mismos toldos que los seguidores de Luis Juez.

Frente Cívico y Social

Este bloque, justamente, es el primero que podría sufrir un quiebre en 2009. La peronista Nadia Fernández amaga y amaga con abandonar el Frente Cívico y Social. Kirchnerista y adscripta al giacominismo, reúne condiciones que no la hacen asimilable al grupo que conduce Miguel Ortiz Pellegrini. Cuando transcurra el tiempo de cerrar las alianzas electorales, las diferencias serán más notables.

Juez ha dicho que es el campeón del antikirchnerismo en Córdoba y sus embates contra el matrimonio presidencial y su soldado local volverían muy inestable la situación de Fernández en el bloque. Para colmo, en Unión por Córdoba estarían dispuestos a hacer lo que haga falta para restarle uno al juecismo. Igual los radicales, que sueñan con recuperar el título de primera minoría, a la que accederían si el Frente Cívico y Social queda con 11 legisladores y ellos conservan la docena.

Unión Cívica Radical

Claro que para la Unión Cívica Radical no será una tarea sencilla mantener la unidad del bloque. Desde 1983, el radicalismo no ha tenido escisiones en las cámaras, aunque sí internas muy fuertes, como aquellas entre angelocistas y alfonsinistas, o entre mestristas y angelocistas. Nadie dice querer perder el invicto, pero el riesgo de que se doble, y luego se rompa, está latente.

El radicalismo deberá resolver este año si se rinde y se convierte en soporte de Juez, o si hace un nuevo esfuerzo, con sus propios candidatos, por continuar la recuperación ya evidenciada en 2007.

En la bancada que preside Hipólito Faustinelli hay tres legisladores negristas y una aguadista. Mario Negri y Oscar Aguad apuran un acuerdo con Juez. El resto no, con mayor o menor convicción. ¿Alcanzará la motivación pactista de unos y la intransigencia de los otros a causar un quiebre en la representación radical? Nadie lo descarta. La elección del defensor del Pueblo, Mario Decara, provocó una división de hecho, al punto que en los últimos meses las reuniones de bloque son esporádicas. Faustinelli fue reelecto, pero a los pactistas todavía se les revuelve el estómago cuando recuerdan ese momento.

Unión por Córdoba-FPV

Los bloques oficialistas, normalmente, son los que menos sufren fugas. No obstante, Unión por Córdoba-FPV no transitará el año sin sofocones. Hay también allí inquietud. La bancada que preside Daniel Passerini tiene una decena de delasotistas puros que, de producirse una tirantez entre su jefe y el gobernador Juan Schiaretti, podría causar problemas. Hacia fin del año pasado hubo algunas escaramuzas y un pequeño grupo de legisladores fieles al ex gobernador aseguró que actuaría con independencia de criterio, aunque dentro del grupo. De la Sota no quiere ceder el terreno anti-K a Juez, pero Schiaretti debe hacer equilibrio. De todos modos, el mandatario ya cerró la puerta a una lista K apadrinada por el peronismo cordobés, por lo que mientras se miran con recelo hay también expectativa de una convivencia pacífica. Aunque habrá que estar atento a lo que suceda cuando el PJ arme la lista.

Además, hay en el oficialismo un legislador K puro, quien no soportaría gestos demasiado elocuentes de despegue del peronismo cordobés del lastre kirchnerista.

El resto de los bloques legislativos es unipersonal, a excepción del kirchnerista Concertación Plural, que tiene dos. En ellos, claro, la situación es simple. Salvo algún caso de esquizofrenia, que se desconoce que exista, en las bancadas unipersonales no hay riesgo de divisiones.

Respecto a sus alineamientos con los grupos de mayor tamaño, no se prevén variantes en relación al año pasado. Movimiento Patriótico y Movimiento de Acción Vecinal acompañarán al oficialismo; Recrear y Vecinalismo Independiente, depende la situación; ARI se abrazará al juecismo, con el que aspira a conformar un interbloque; Unión Vecinal Federal seguirá siendo adjunto al juecismo; Izquierda Socialista, finalmente, compartirá con otros la oposición al gobierno, pero sin asociarse con ningún otro partido “del sistema”.

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