Las elecciones de junio vistas por estadísticas

A través del siguiente ensayo periodístico no pretendemos anticipar resultado alguno. Simplemente nos remitimos a los fríos números de las estadísticas recientes que quizás, como dicen los forenses sobre los cadáveres, también hablen de cara a las elecciones nacionales legislativas del venidero 28 de junio.
DESDE SANTA FE (Por Darío Schueri). - Un par de meses antes de las elecciones generales del 2 de setiembre del 2007 escribíamos en estas mismas páginas un artículo memorablemente criticado por los peronistas, pues apelando a las inflexibles estadísticas, el sentido común y cierto arrojo profesional, vaticinamos el triunfo de Hermes Binner por doscientos mil votos, arriesgando inclusive la cifra que finalmente se dio: 856.641 votos (48,60%) contra 683.696 del peronismo.

Nuestros cálculos se basaron en los 200 mil votos que estaban a la deriva desde que Carlos Reutemann dejara de figurar en las boletas, esto era desde el 7 de setiembre del 2003 y que fueron capitalizados por el ahora gobernador Binner para triunfar precisamente por esa diferencia.

El 28 de junio, después de 6 años el nombre de Carlos Reutemann volverá a figurar en una boleta electoral nuevamente como candidato a senador nacional, ahora con Hermes Binner sentado en el Sillón del Brigadier, o lo que es lo mismo, sin el peronismo en el poder después de medio siglo.

UN POCO DE HISTORIA

El 7 de setiembre de 2003 Carlos Reutemann es electo otra vez para ocupar un lugar en la Cámara Alta de la Nación con 780.706 votos (56,73%) contra 405.829 (29,49%) del socialista "químicamente puro" (sin alianzas) Rubén Giustiniani, quien este año enfrentará por segunda vez a Reutemann para revalidar escaño.

Cuatro años antes (1999) Reutemann había sido reelecto como Gobernador con 925.110 votos, que el peronismo sin su nombre en la boleta redujo a 489.566 en las legislativas nacionales del 2005, en las cuales Binner se impuso como candidato a diputado nacional con 633.163 votos.

Dos años más tarde, el peronismo -una vez más sin Reutemann- remonta la cuesta y obtiene 683.696 votos con Rafael Bielsa candidato a Gobernador.

Binner se alzó con la gobernación obteniendo 856.641 votos.

EL ESCENARIO REUTEMANN

Carlos Reutemann deberá ir a junio en busca del piso de 780.706 votos obtenidos en el 2003 como candidato a senador nacional, sin descuidar el techo de los 925.110 votos obtenidos como Gobernador en 1999.

El peronismo, con sus altas y bajas remontó la cuesta sin Reutemann y se acercó bastante en el 2007 con los 683.696 votos de Rafael Bielsa como candidato a Gobernador, último techo evidenciado.

De esta manera, el 28 de junio próximo Reutemann debería "partir la diferencia" entre sus dos últimas elecciones y llegar hasta por lo menos los 800 mil votos, remontando con ello la cuesta de 200 mil votos que lo separan de la última elección del peronismo.

EL ESCENARIO DE GIUSTINIANI-BINNER

Decíamos que Rubén Giustiniani había obtenido como candidato a senador nacional en el 2003, 405.829 votos. Binner, por su parte aliado con radicales, demócrata progresistas, aristas y otras fuerzas menores, trepó de los 633.163 votos como candidato a diputado nacional a los triunfantes 856.641 sufragios hace un año y medio como aspirante a Gobernador.

Resulta prácticamente imposible merituar el desempeño de Rubén Giustiniani para las legislativas del venidero 28 de junio, pues la gran incógnita a develar estará centrada en la cantidad de votos que Binner le transferirá para remontarlo de aquellos escuálidos 400 mil sufragios socialistas del 2003 hasta acercarlo a los 800 mil del ahora Frente Progresista Cívico y Social.

Un dato interesante podría constituirlo los 632 mil votos que Binner obtuvo en las primarias del 2007 sin necesidad de ser votado como candidato.

ESCENARIO DE AGUSTIN ROSSI

El actual jefe del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria que también va en busca de la reelección sólo cuenta como antecedente electoral inmediato los 228.501 votos de las primarias de julio del 2007 contra Rafael Bielsa.

A COSECHAR...

En las elecciones a Gobernador del 2 de setiembre del 2007 asistieron a las urnas 1.762.556 ciudadanos (sobre 2.326.000 electores), de los cuales 133.978 votaron en blanco.

Se cree que el peronismo posee un caudal de votos cautivos del 30%, con lo cual podríamos inferir que cerca de medio millón de sufragios militantes el 28 de junio estarían repartidos entre Reutemann y Rossi.

En el supuesto de que Reutemann aún conserve intacto su caudal en el electorado peronista, los 228 mil sufragios peronistas que Rossi obtuvo en las primarias del 2007 podrían verse ostensiblemente disminuidos.

De esta manera, tomando como base la probabilidad de un millón y medio de votos positivos el 28 de junio, si Reutemann arrancase con un piso de 400 mil sufragios peronistas, y logra arrimar otros tantos independientes (rozaría el 50% del total), y Agustín Rossi capturase más de cien mil, el peronismo (aunque no sumen) estaría en los 900 mil votos, con lo cual quedarían algo más de 670 mil para repartir entre el resto de las fuerzas.

DESDE LO POLITICO

Si Carlos Reutemann se basa en su consigna estampada sobre fines del año pasado "no hay 2011 sin 2009", el domingo 28 de junio deberá orillar los ochocientos mil votos para demostrarle al país que su Provincia lo "banca" para llegar a la cima del poder político: la Presidencia de la Nación.

Para ello tendrá que ir por la casi totalidad de los "votos cautivos" del peronismo, y volver a seducir a los doscientos mil "independientes" que el 2 de setiembre del 2007 depositaron su confianza en los sobres de Hermes Binner.

Aún así, a Reutemann le restaría convencer otros ciento cincuenta a doscientos mil ciudadanos más para que lo voten y aporten acciones políticas para el proyecto nacional "Lole 2011" (como rezaban las calcomanías que pegó este verano en la costa bonaerense el joven dirigente santafesino Carlos Rodríguez Sañudo).

Agustín Rossi tiene una patriada no menor, aunque sus ambiciones numéricas no lo parezcan; necesita unos ciento cincuenta mil votos (dependiendo de la cantidad de votantes) para renovar la banca a diputado, y cuenta para ello casi exclusivamente con la voluntad del electorado peronista, ya que difícilmente los "independientes" se inclinen por alguien que lleve en sus alforjas el discurso nacional.

Además, en el escenario de Rossi aún amenazan los nubarrones que lo dejaron afuera de la interna para autoridades partidarias cuando Kirchner y Reutemann acordaron la unidad (que hoy no es tal en el Partido) a expensas de la cabeza de Rossi que quería competir en internas con el actual presidente Spinozzi.

De no ser así, habrá que ver cuál es el apoyo logístico (léase plata para hacer campaña) que le brindará el matrimonio presidencial, toda vez que Rossi levantará estoicamente la atribulada bandera del "modelo kirchnerista" (nacional y popular, redistribuidor de la riqueza) que competirá con el "modelo sojero" de Reutemann y Binner.

Hermes Binner, por su parte, enfrenta el mayor dilema: "vender" la figura de Rubén Giustiniani "pegada" a su acción de gobierno, en un virtual plebiscito de gestión, corriendo todos los riesgos que semejante empresa implica. O insistir en que su tiempo electoral es el provincial y apostar todo a las elecciones comunales y municipales del domingo 6 de setiembre.

Si opta por lo primero, deberá lidiar con un peronismo que saldrá a comerle las entrañas en campaña (ya lo hace) y tácitamente tomarle el gobierno si Giustiniani pierde -así sea por un voto- contra Carlos Reutemann, que en ese caso ostentaría la mítica naturaleza "peronistamente cuasi divina" de "Redentor", (como en 1991).

Ahora, si Binner opta por lo segundo (apostar a las provinciales de setiembre) el escenario visto desde el triunfo el peronismo será exactamente el mismo.

Distinta hubiera sido la cosa si Kirchner no adelantaba las legislativas nacionales, ya que las elecciones provinciales hubieran sido cuatro meses antes. Si tenemos en cuenta que en el 2007 el FPCyS obtuvo 748.038 votos en las listas comunales y municipales (un 12,44% menos que los votos a Gobernador de Binner), el marco hubiera sido interesante si las elecciones provinciales hubieran sido en junio, lo que le hubiera permitido llegar a las nacionales (originalmente en octubre) mejor posicionado.

Ahora Binner corre el riesgo de que un triunfo peronista en junio le cambie el escenario de las provinciales de setiembre, reaseguro imprescindible para su proyecto nacional 2011.

Mientras tanto, unos y otros revisan minuciosamente las encuestas que en definitiva dirán si todo lo escrito hasta aquí es una fantástica alquimia o un conjunto de datos estadísticos entramados políticamente que bien pueden transformarse en realidad.

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