Las elecciones impulsaron el gasto

En mayo, como estrategia política, las erogaciones primarias tuvieron un alza interanual de 33,3%
Persiguiendo un triunfo que finalmente le fue esquivo, el Gobierno aceleró el gasto en la antesala de las elecciones legislativas, sobre todo el destinado a financiar obras públicas. El gasto primario aumentó un 33,3% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. Fue la suba más alta desde diciembre último. Ese incremento socavó aún más el superávit fiscal primario, que en términos del producto bruto interno se ubicó por debajo del 2% anual, por primera vez desde la crisis generada por la caída de la convertibilidad.

El dato quedó plasmado en el último informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). En su análisis sobre el mayor impulso que mostraron los gastos, el informe dice que "no debe soslayarse el hecho de que mayo fue el mes previo al de las elecciones legislativas" y que, por lo tanto, "no debería sorprender" que el gasto de junio haya tenido una expansión similar, y que a partir de ahora, en los próximos meses, se modere.

El último informe del Estudio Bein & Asociados ofrece una explicación similar: sostiene que "el adelantamiento de las elecciones funcionó como un mecanismo para maximizar el gasto en pocos meses, aun en un contexto de restricción fiscal". Según el informe de ASAP, hubo tres componentes del gasto público que explicaron ese mayor impulso. Dos de ellos están vinculados con la obra pública.

El primero fueron las transferencias de capital a las provincias, que aumentaron un 185% en mayo respecto del mismo mes de 2008, en parte por la decisión oficial de coparticipar con las provincias un porcentaje de los ingresos por las retenciones a las exportaciones de soja. El segundo componente fue la inversión real directa, que tuvo un "notable incremento" del 137,5% en el mismo período. El tercero fueron los pagos de prestaciones de la seguridad social (básicamente, jubilaciones) y de salarios, que aumentaron, respectivamente, 34 y 39 por ciento.

El fuerte incremento del gasto tuvo como contracara una caída interanual del 2,2% en los recursos totales del sector público. Al freno de la recaudación impositiva se sumó el hecho de que, al menos hasta mayo último, el Banco Central no había girado utilidades al Tesoro aún, a diferencia de lo que ocurrió en los primeros cinco meses del año anterior. En ese período, debido a la caída que generó en la recaudación impositiva el conflicto con el campo por el intento oficial de modificar el esquema de retenciones a los granos, la máxima autoridad monetaria ya había girado al Tesoro $ 1450 millones.

Frente al freno que mostraron los ingresos, el mayor impulso que la Casa Rosada le imprimió al gasto público llevó a que se achicara la brecha entre ambos y, por ende, provocó un lógico deterioro en el superávit fiscal. Esta situación, consigna el trabajo de ASAP, "no necesariamente constituye un dato negativo, ya que el escenario macroeconómico actual requiere acciones de carácter contracíclico".

Un dato basta para tener una idea del deterioro del frente fiscal. Durante el año comprendido entre junio de 2008 y mayo de 2009 el superávit fiscal primario, es decir, el ahorro antes del pago de intereses de la deuda, cayó al 1,9% del PBI, con lo cual se ubicó por debajo del 2% por primera vez desde la crisis 2001-2002, según consta en el informe de ASAP.

El desgaste fue más marcado en mayo, a pesar del aporte que brindaron a la caja las liquidaciones del impuesto a las ganancias. El superávit fiscal primario cayó un 84,8% respecto del nivel que tenía en el mismo mes del año pasado. Bajó de $ 6026 millones a $ 669 millones en un año. Una vez computado el pago de intereses, el ahorro global se ubicó en los $ 669 millones, contra los $ 5697 millones de mayo de 2008.

Las cifras de los primeros cinco meses de cada año muestran el mismo fenómeno.

Déficit financiero

Desde enero hasta mayo, el gasto primario aumentó un 28,1% en relación con el mismo período del año pasado, mientras que los recursos totales se incrementaron un 8,9%, es decir, casi 20 puntos menos. El ahorro global (incluyendo el pago de la deuda) de $ 12.127 millones en los primeros cinco meses de 2008 se transformó en un déficit de $ 94 millones este año.

Mientras en el Palacio de Hacienda y la Casa Rosada evalúan medidas para reforzar la caja, como gravar la renta financiera o negociar una nueva colocación de deuda con los bancos, entre los economistas cobra fuerza la idea de que el aumento del gasto público se moderará.

El informe del Estudio Bein ofrece una proyección: si la recaudación crece al 13% en los seis meses que restan hasta 2010 y el Banco Central aporta ingresos por $ 4400 millones a las arcas del Tesoro, el ritmo de aumento del gasto debería caer al 17% anual, desde el 28% que mostraba hasta mayo, para lograr un superávit primario del 1,3% del producto bruto interno.

"Manteniendo las mismas proyecciones de recaudación, algo que no suena tan intuitivo si la economía no arranca, y sosteniendo el crecimiento que acumula el gasto en los primeros meses del año, el superávit primario se reduce a 2300 millones de pesos, sólo 0,2% del PBI", advierte el informe.

1,9%

Superávit fiscal primario

* Fue el ahorro que logró el Gobierno, en porcentaje del PBI, antes del pago de intereses de la deuda en el período junio 2008-mayo 2009.

$ 94

Millones

* Fue el déficit financiero, en millones, que acumuló el Gobierno en los primeros cinco meses de este año. Incluye el pago de intereses de la deuda.

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