Las elecciones de la capital mendocina, y el inicio del "poscobismo"

Fayad consiguió pasar a esta etapa con el apoyo del presidente de la UCR mendocina y el aval del jefe nacional del partido. Los giros intolerables de Cleto. El fin de la cobosdependencia en una UCR cada vez más dividida.
El poscobismo ya comenzó y la polémica definición de la interna por la lista de candidatos de la UCR en la Capital de Mendoza dio una significativa prueba de ello.

El propio Ernesto Sanz, presidente del radicalismo nacional, bajó a la pelea comunal el jueves para oficiar de juez de la interna y convertir a un intendente radical "puro", Víctor Fayad; en el rotundo ganador de la disputa por esas candidaturas: nadie más que él decidirá quiénes van en la lista y la grilla llevará el sello radical.

Sanz hizo pesar su investidura (y los votos de sus aliados en el comité) para que, a su vez, perdieran las dos facciones del cobismo mendocino: la de Alfredo Cornejo y la de Juan Carlos Jaliff. O sea, para que perdiera Julio Cobos, en definitiva, a quien el Comité dejó sin posibilidad de imponer el Frente Cívico como marca en los comicios ni de meter nombres en la lista. El único atenuante es que Cobos al final aceptó como un "mal menor" que le pusieran el traje de la derrota.

Después de esta intervención decisiva en Capital, Sanz tomó en auto la ruta para seguir camino al departamento mendocino donde vive, San Rafael, desentendiéndose de los correligionarios heridos que dejó atrás. Y sin preocuparse tampoco por el vicepresidente. En la ruta, el presidente radical habló con MDZ.

"Aquí tenía que haber una lista tres en la que la voz cantante la tuviera el Viti y ahora todo el radicalismo se va a encolumnar para obtener una gran victoria el 28 de marzo en la Capital. Todo lo demás es pura anécdota", afirmó Sanz.

MDZ preguntó entonces qué piensa de los perdedores de la puja de la Capital. Y si cree que puede existir una reconciliación a nivel personal entre Cobos y Fayad, que permita pensar en un radicalismo verdaderamente unificado. La respuesta a esta pregunta fue brutalmente sincera: "La verdad, no me importa".

Esta frase refleja como pocas el final de la cobosdependencia y el comienzo del poscobismo en la UCR nacional.

Los radicales dependieron de Cobos en los inicios de la incipiente reconstrucción partidaria, cuando las encuestas no permitían pensar en una victoria radical en 2011 sin el vicepresidente como candidato a presidente de la Nación.

Pero el radicalismo orgánico vive ahora un presente distinto, más fortalecido y confiado, con mejor imagen institucional. A la inversa, la imagen de Cobos ha empezado a decaer.

Por eso los radicales ortodoxos ahora le marcan la cancha al vice y cada vez se pondrán más duros. La presión pareciera buscar que Cleto, al final, se caiga al precipicio, para darle paso a otros presidenciables del partido. En caso contrario, el mendocino tendrá que renunciar a su personalismo. Y a sus oscilaciones políticas. Todo por orden del partido.

Pero las profundas divisiones subsistentes en el radicalismo juegan en contra de este plan. Las imposiciones de la "nueva era" radical implican pisar cabezas y en algunos casos premiar a dirigentes con sesgos autoritarios, defecto evidente de Fayad que su historia de militancia radical y su fama no alcanzan a ocultar.

[Cobos J 22-1-10]

Cobos ha sido la víctima perfecta en este esquema: no demuestra estar preparado para la nueva guerra radical y padece de una notable indefinición política. En Navidad, el vicepresidente decía que le impondría el Frente Cívico a Fayad. Hace pocas semanas, ratificó la decisión de pelearle la lista al cacique de la Capital. Pero cuando el barullo creció en el comité de la UCR, el vicepresidente cambió de postura: por consejo de algunos asesores (suena el nombre de Raúl Baglini) le dio de baja a su frente y se retiró de la pelea.

Varios aliados siguieron las instrucciones de Cleto hasta último momento y ahora son los grandes perdedores de la interna. Algunos dirigentes del Confe incluso sacaron plata de sus bolsillos para construir sus candidaturas cobistas. Hoy, no son candidatos ni nada. Y están bastante enojados con Cobos.

Los cruces y polémicas entre los radicales de la Capital reflejan el estado de las cosas: que haya ganado Fayad la pelea por los candidatos no significa de ninguna manera que la UCR está unida y ordenada, ni en este distrito y menos aún en la provincia.

La derrota de César Biffi

El presidente del radicalismo provincial vivió una de sus semanas más intensas y angustiantes. Hasta su salud desmejoró: en medio del tironeo por las candidaturas, lo vieron pidiendo atención médica por una descompostura generada por una baja de presión.

Tanto esfuerzo no alcanzó. Al final, Biffi no consiguió la reunificación radical que pregona desde su asunción como jefe de los radicales de Mendoza.

Aunque siempre insistió en que buscaría un acuerdo entre cobistas y radicales para sostener el Frente Cívico de Cobos, al final se limitó a darle la visa a Fayad para manipular a su antojo las candidaturas en la Capital.

El intendente, al final, le dobló el brazo al presidente del partido. Entonces, Biffi se tuvo que resignar a repartir los premios y castigos que decidiera Fayad. Y para ello borró con el codo lo que antes había escrito con la mano.

Eso sí, le ganó un round importante a su principal rival interno, Alfredo Cornejo, quien amagaba con imponerle condiciones a Fayad y a su vez, prometía ridiculizar al presidente del partido.

El actual intendente de Godoy Cruz podía tener mayoría en el congreso partidario para desarrollar este maniobra, pero Biffi se encargó este jueves de suprimir dicho congreso. No se puede ganar si a uno le suspenden el partido.

[Cobos portada]

Al margen de esta pequeña victoria interna, Biffi mostró giros notables durante toda la novela de la Capital.

Fue y vino el ex intendente de Godoy Cruz. Se ocupó hace dos semanas de que una votación unánime del Comité Provincia de la UCR condicionara a Fayad para que utilizara en los comicios de la Capital la lista del Frente Cívico cobista. El jueves último, en cambio, operó en el mismo comité la victoria del intendente de la Capital, para que en la elección se utilice la lista tres de los radicales y para que el alcalde ponga los candidatos que más desee.

De repente, en el frente cobista habían aparecido problemas legales insalvables (la defección de los socios frentistas del ARI aún no ha sido explicada y genera muchísimas sospechas). El congreso también se tornó, a decir de Biffi, irrealizable. Pero todo sonó a excusa: sus cuestiones pendientes con Cornejo, la ambigua postura de Cobos y la tendencia radical poscobista habrían sido razones de más peso para que Biffi le diera plenos poderes a Fayad.

Así quedaron las cosas en la UCR, aunque lo peor todavía estaría por venir. La prueba más clara de una reunificación inexistente puede producirse cuando se revele en la Legislatura que el interbloque entre el radicalismo y el Confe tampoco existe. Y que las divisiones en el principal partido de la oposición tan sólo sirven para hacerle el caldo gordo al peronismo gobernante.

El golpe para los cobistas que quieren la gobernación

[Biffi-NOTA12]

Juan Carlos Jaliff y Alfredo Cornejo se autoproclamaron precandidatos a la gobernación en 2011 apenas el Frente Cívico ganó la elección del 28 de junio de 2009. Los dos cobistas eran estrellas, brillaban y empezaban a sacarse chispas entre sí. Pero hoy el destino de ambos es incierto, por las heridas que les provocó la interna de la Capital.

Jaliff preside el partido Confe. Para el sello cobista y su jefe habría sido una gran victoria lograr que el radicalismo lo confirmara como socio político en las elecciones capitalinas. Pero ocurrió todo lo contrario.

El partido de Jaliff necesita que reconozcan que tiene entidad, pero esto no es posible si el propio Cobos, quien creó el Confe, no le da ese lugar. La agrupación parece condenada a desaparecer.

Como consecuencia, el líder de este partido ninguneado también ha perdido mucho terreno en sus pretensiones personales. El golpe para Jaliff ha sido durísimo y por estas horas no hay reacción posible en el Confe. Tan solo amargas reflexiones: "No nos ganó Fayad, firmamos la capitulación", reconoció con vergüenza un dirigente del sector.

Cornejo, el otro potencial candidato a gobernador del cobismo, perdió en todas las intervenciones que tuvo en la interna de la Capital. Buscó aliarse al intendente Fayad a cambio de lugares en la lista y de un creciente liderazgo en la UCR, pero fue el primero en recibir la bofetada de un jefe comunal que no acepta negociar con nadie.

Después intentó apoyarse en Sanz para pelear contra el intendente de la Capital las candidaturas. Pero el máximo jefe radical lo dejó de lado y apoyó, al final, las pretensiones casi monárquicas del implacable Viti.

En consecuencia, para Cornejo, la coyuntura también es complicada . Aunque, a diferencia de Jaliff, Cornejo fue reabsorbido por la estructura radical y pueden quedarle más chances de reactivar su candidatura a gobernador. Es en definitiva, uno de los primeros radicales que en conversaciones privadas sugirió el comienzo del poscobismo en Mendoza.

Pero es innegable que la derrota de la Capital le ha hecho daño. El nuevo liderazgo radical en Mendoza puede transitar más cerca de Fayad que del intendente de Godoy Cruz. Además, el Viti es alguien que asumiría con mayor placer que Cornejo la misión de sepultar la figura del vicepresidente. El poscobismo que trajo Sanz de Buenos Aires le sienta bien al alcalde.

Con todo, la derrota no impidió que Cornejo se despachara el jueves, en la casona de calle Alem donde está el comité Provincia de la UCR, contra sus principales rivales el radicalismo. Cada uno a su turno, Biffi, Fayad y Ernesto Sanz fueron recriminados a viva voz por "entregarle todo" al implacable Viti.

En el medio, miró fijo al vicepresidente del radicalismo de Mendoza, Carlos Le Donne, y profirió una amenaza que nadie puede ignorar en esta era de tortazos en la UCR: "Ustedes se aprovechan de que no queremos prender fuego el partido, pero saben perfectamente que cualquier militante puede impugnar este arreglo".

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