Elecciones 2009: Una desproporcionada y caliente campaña electoral Por Claudio López Ruiz

Es preocupante y lamentable ver ya no solo las pintadas y pegatina de afiches sobre todo tipo de superficie, sin respetar nada ni a nadie.
Sino que se torna en otros aspectos más que preocupante esta campaña electoral, cuando la propiedad privada se ve afectada y violada con afiches y pintadas de manera indiscriminada y con nada de vergüenza por parte de las fuerzas políticas, hechos que no serán menos graves porque salieron algunos a pedir que después de las elecciones, salgan todos a limpiar la ciudad, cuando quienes deben dar el ejemplo son justamente ellos mismos, limpiando, y no pidiendo que los ayuden o que otros lo hagan.

Pero mucho más preocupante se tornan estas cosas, cuando se pasa de pegar un afiche a pegar golpes y agredir de la forma que sea, a quienes están en la misma tarea pero con otras fotos en los afiches.

Uno puede o no estar de acuerdo con tal o cual candidato o partido, pero lo vivido por los miembros del Partido Renovador (de confirmarse en la justicia lo denunciado), no pone contento a nadie y generaliza el repudio.

Hago referencia a esta situación porque es la que se ha denunciado públicamente, donde habría sucedido lo que se espera, al menos, no vuelva a suceder nunca jamás.

Era bueno ver como este tipo de actitudes a medida que pasaban las elecciones y desde aquel 1983, iban disminuyendo en cuanto al grado de acción - reacción, pero lamentablemente ahora vemos que, si esperábamos que desaparezcan, debemos resignarnos a que al menos por ahora, no será así.

Pero al mismo tiempo, muchos estamos esperando no solo que esto cambie para bien, sino que de una buena vez y por todas, comience a primar la cordura y el diálogo, y si bien ya no es posible para este año dado la proximidad del 28-J, sí se logre mirando a futuro, y pueda acordarse la forma de realizar pintadas y pegatinas con el compromiso de las fuerzas políticas, y con el saber que ante la desviación o incumplimiento del acuerdo, y la violación de las normas vigentes (tal como se violan hoy), el Ejecutivo Municipal hará uso inmediato de sus facultades para sancionar y multar a aquel partido político que incurra en la violación de las ordenanzas pero sobre todo, de la Ley Electoral y de las reglas que esta determina y están para ser cumplidas.

Compromiso de partes y aceptación de las reglas de juego dentro del marco legal. Tal como debería ser. Tan complicado es…? O acaso a los partidos políticos no les interesa…?

Naturalmente esto no debería ser parte de un acuerdo, sino parte de algo normal, lógico, y por lo cual nadie debería molestarse. Es parte de un código de convivencia tácito, pero tan real y consabido por todos que no se puede obviar. Tiene que ver con el pueblo, la gente, el vecino que dicen respetar y representar. Pero ante los hechos y por las dudas, busquemos la alternativa del diálogo y del acuerdo.

Digamos que ante la realidad que nos apabulla y aunque suene tremendamente ilógico, ese diálogo y acuerdo a fin de mantener la ciudad ordenada y lo mas limpia posible durante una campaña electoral, deberá darse, y todos los sectores mostrar no solo su valía democrática y su amplitud de consenso y aceptación del diálogo y acuerdo, y demostrar que su discurso se plasma en hechos, sino de respetar y cumplir las ordenanza vigentes sobre el tema, y el código electoral.

¿Suena raro hacer este planteo? Si. Suena raro. ¿Debería llegarse a esto? No. No debería.

Pero presenciamos anonadados como afiches de todos los tamaños y colores inundan la ciudad sobre paredes, kioscos, columnas de alumbrado, cabinas telefónicas, chapas de obras, garajes, y lo que se imagine, sin que alguien reaccione a semejantes ofensas.

Digamos que uno puede entender algunas cosas. Pero el exceso es abuso de lo permisivo que inclusive no debería existir, pero por existir es que se abusa.

Por ello es que un acuerdo a partir del diálogo en casos extraordinarios como éste que sucede cada dos años, no debería ser una utopía, transformando en utópico lo que debería ser natural, y es el respeto a la propiedad privada, a los elementos o edificios públicos, al individuo, ni hablar a las normativas vigentes en la materia.

Llegar al extremo de la agresión, tan solo nos hace retroceder como sociedad, o al menos hace que muchos comencemos a sentir que todo esto se torna innecesario así como a otros no les interesa.

Iba a realizar un análisis de las elecciones del domingo. Del debate que no fue debate. De las críticas y de los trapitos que se sacudieron en cámara y que a la gente no le importa un bledo.

Iba a lamentarme de algunas cosas y a tratar de aclarar otras. A decir qué es lo que yo vi, que sentí, que me pareció, cuantas cosas fueron con sentido y cuantas no.

Pero elegí repudiar la agresión. No solo la física, sino la otra también, la que todos los partidos políticos llevan adelante ya no solo contra la ciudad en si, sino contra sus habitantes.

No se respeta nada ni a nadie y hagamos un ejercicio, así como nos exigen ir a votar ya que es obligatorio, exijamos a cada uno de los candidatos, del primero al último, que limpien la ciudad, pinten las columnas y las paredes de la ciudad que ensuciaron y llenaron de carteles, afiches y engrudo.

Exijamos y observemos. "Fiscalicemos" la limpieza por parte de quienes ensuciaron, así como fiscalizan nuestro voto. Es justo, y terminemos correctamente con el período electoral y una desproporcionada y caliente campaña, por el bien de la ciudad toda.

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