La elección será legislativa, aunque no parezca

Por Walter Brown

Es curioso cómo algunos actores políticos suelen repetir frases y actitudes ante situaciones que consideran decisivas para la suerte de su proyecto, pese a que los resultados conseguidos en las oportunidades previas no hayan sido los deseados.

Hace dos semanas, cuando el Gobierno se aprestaba a afrontar en Catamarca el primer desafío electoral del año, el ex presidente Néstor Kirchner se preguntaba desafiante desde un palco de campaña: “¿Por qué adelantan tanto las elecciones? ¿Tienen miedo de perder?”. Tres días después, sus candidatos afrontaban una clara derrota en las urnas.

Hace ocho meses, cuando el Congreso rechazó el proyecto oficialista que buscaba instalar las retenciones móviles a las exportaciones de cereales, el matrimonio presidencial amagó con una salida anticipada del poder, según confesaron poco después propios y extraños. El resultado fue la reclusión de Kirchner dentro del oficialismo puro, la pérdida de aliados y una caída de imagen creciente.

Ayer, pese a que su estrategia electoral viró 180 grados, el discurso del patagónico siguió el mismo camino. “¿Por qué nos tienen miedo?”, volvió a preguntarse desde otra tribuna política, aunque esta vez para azuzar a la oposición por no dar su apoyo al proyecto oficial que procura anticipar los comicios legislativos nacionales para el 28 de junio próximo. Y ya en plan de campaña, jugó otra vez a todo o nada, al desafiar al campo y advertir que si el electorado no vota por la consolidación del modelo, deberán hacerse responsables “aquellos que creen que se puede dar marcha atrás”. Como si las próximas elecciones no fueran legislativas. Como si lo que se pusiera en juego fuera la Presidencia misma.

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