La elección define hoy el futuro político de seis posibles presidenciables para 2011.

Kirchner, Carrió, Cobos, Scioli, Reutemann y Binner ponen a prueba el porvenir de sus carreras políticas y arriesgan a todo o nada sus proyectos presidenciales para 2011. Los resultados de estos comicios legislativos también determinarán los liderazgos de los partidos políticos, en particular del PJ y las expresiones del panradicalismo. El ex presidente es quien más arriesga porque apostó todo su capital político al adelantar los comicios y proponer las testimoniales.
Seis dirigentes plebiscitarán hoy su carrera hacia 2011 y pondrán a disposición de las urnas el futuro de sus aspiraciones presidenciales. Es por eso que esta elección legislativa, además de sintetizarse en el esfuerzo oficialista por retener la mayoría en el Congreso y la batalla opositora por arrebatarle el quórum propio al kirchnerismo (ver página 7), alteró como ninguna los nervios de la política nacional.

Mientras la discusión pública es sobre el modelo económico, los principales dirigentes apuestan todo su capital político para medir fuerzas a partir del 29 de junio: quién conservará más poder y quién deberá dar un paso al costado.

Esta vez, quien más tiene es quien más puede perder. El ex presidente Néstor Kirchner hizo la apuesta más grande porque tenía con qué: maneja el Poder Ejecutivo junto a su esposa, Cristina Fernández, y tiene mayoría automática en el Congreso, hasta diciembre.

Elisa Carrió logró imponerse como la principal líder opositora en 2007 –su fórmula fue la segunda más votada en las elecciones presidenciales–; ahora se disputa con el peronismo disidente la manija de la oposición.

El vicepresidente Julio Cobos deberá recuperar Mendoza para poder volver a la UCR y fortalecerse como candidato a 2011. Pero su proyecto además depende de los votos que obtenga el Acuerdo Cívico y Social.

En la provincia de Santa Fe, el gobernador Hermes Binner (Frente Progresista) y el senador Carlos Reutemann (Santa Fe Federal) se juegan a todo o nada. Quien gane la mayoría en Santa Fe subirá de escalón para entrar en la carrera nacional. Binner también apuesta, a través de su candidato a senador, Rubén Giustiniani, el poder del socialismo en la provincia y la aprobación de su gestión en las urnas. El Lole se pone a prueba frente a los ojos atentos de la estructura del PJ, en busca de un candidato que mantenga al peronismo en el poder cuando se venza el plazo del kirchnerismo.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, está frente a una disyuntiva: si pierde, pagará un alto costo político, apenas disimulado por el hecho de que la lista la encabeza Kirchner, el eventual "padre de la derrota". Pero si gana, deberá resolver qué hacer: si asume su banca aparecerá abandonando la provincia, y si no lo hace, les dará argumentos a quienes lo critican por haberse postulado.

Barajar y dar de nuevo. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, también tiene para perder y ganar. El destino que se les depare a Scioli y Reutemann a partir de hoy obligará a Macri a redefinir su proyección política (ver recuadro).

El candidato de Unión-PRO, Francisco de Narváez, se juega también su aspiración a gobernar la provincia de Buenos Aires en 2011 y la supervivencia de su alianza con PRO. Si bien logró instalarse como el único opositor que puede vencer a Kirchner, lo persigue una acusación judicial por la causa de la efedrina y su alianza con Felipe Solá tal vez no sobreviva a hoy.

Como una suerte de internas forzadas, las urnas definirán también el futuro de los partidos políticos. Kirchner necesita ganar la provincia de Buenos Aires para seguir conduciendo el Partido Justicialista (PJ), donde algunos gobernadores y dirigentes provinciales ya piensan en quebrar la hegemonía kirchnerista. Sólo una victoria bonaerense podrá sostenerlo en el cargo.

La resurrección del panradicalismo en todos sus frentes partidarios –la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica y Consenso Federal (ConFe) de Cobos– entrará en una reorganización de fuerzas para pelear la elección de 2011 y definir a quién apoyarán como candidato a presidente: un radical puro de la UCR, Carrió o el vice.

Macri depende de una combinación de resultados

Quizá sea el dirigente que parece arriesgar menos en los comicios legislativos. Su apellido no está en juego, su imagen todavía cotiza en alza y su sello electoral compite en los dos distritos más poblados del país. Sedujo a su socia Gabriela Michetti para lanzarla como candidata en la Ciudad y se vinculó al empresario millonario Francisco de Narváez para subir la apuesta en la provincia de Buenos Aires. Por eso, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, será hoy algo más que un simple espectador.

El ex dirigente de Boca Juniors piensa en la clasificación para las presidenciales de 2011. Quiere inscribir su apellido entre los competidores pero el PJ puede sabotearle sus aspiraciones si se inclina por otra figura. Entre sus amigos íntimos dice "no molestarse" si no pelea ahora por la presidencial, y sugiere que puede esperar "un par de años".

Su éxito estará atado a la derrota de sus competidores.

La hipótesis que más alienta a Macri es un triunfo amplio en Capital Federal y un aluvión de votos en la provincia de Buenos Aires.

En ese escenario, en los despachos del Gobierno porteño se frotan las manos cuando se oyen pronósticos desalentadores para el ex piloto de F1 Carlos Reutemann y también para el ex motonauta Daniel Scioli.

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