La elasticidad de la política

Por: Ricardo Kirschbaum

Las elecciones en Catamarca serán el primer test de este año electoral. Para el kirchnerismo, su importancia crece, además del rédito político que tendría ganar la gobernación, por el enfrentamiento con uno de los referentes del vicepresidente Julio Cobos. Es decir que hay cuestiones de poder y simbólicas que se juegan allí.

El kirchnerismo se alió a Luis Barrionuevo y Ramón Saadi para tratar de desbancar al radical Brizuela del Moral, quien fue a su vez compañero de ruta de la Casa Rosada en el fugaz romance de la Concertación Plural.

Este menjunge político es también un mural del sistema argentino y de las necesidades de cada sector o dirigente.

Barrionuevo habla pestes de los Kirchner pero se une a ellos en Catamarca, mientras que Saadi, bestia negra del progresismo, se apuntó en esa coalición opositora del peronismo local. Es que hay principios que pueden ceder cuando se trata de intentar alcanzar o retener el poder. Para contribuir a la confusión general, el saadismo ya se curó en sano y advirtió que si pierde el peronismo, perderá el kirchnerismo (?).

Por lo mismo, el ala izquierda del kirchnerismo emigró por la "pejotización" del proyecto oficial, como si no hubiera estado claro desde el comienzo que la única base política sólida de la que disponía el gobierno era el justicialismo. Que no haya podido -o no haya querido- Kirchner intentar armar en serio algo nuevo es otra cuestión.

Se podrá argüir que se trata de una cuestión local para explicar. Pero está involucrado el ex presidente y el gobierno nacional, que ha desembarcado en Catamarca para intentar darle a Cobos su primera paliza electoral.

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