Elaborarían un manual de estilo para la redacción de las normas

La profesional que lideró la tarea dice que deben unificarse criterios.
Tuvo que lidiar con frases incomprensibles o injustificadamente extensas; con reiteraciones de términos y hasta con palabras inventadas. Se cansó de corregir el uso de "el mismo" y "la misma" y de la exagerada utilización de mayúsculas donde no correspondía, usadas con el mero objetivo de dar énfasis a una idea. El trabajo de depuración lingüística realizado por el equipo liderado por la doctora en Letras Matilde Murga fue detallado y pulcro: como consecuencia, las 706 leyes que integrarán el Digesto Jurídico serán más fáciles de entender y de aplicar.

Junto con la experta trabajaron, durante meses, los profesores Juana Rodas y Diego Toscano. Las modificaciones propuestas abarcaron los aspectos ortográficos, sintácticos, léxicos y textuales teniendo en cuenta las características propias del discurso jurídico y respetando la coherencia y la unidad de criterios en cada ley analizada.

De las conclusiones a las que arribaron surgió la necesidad de unificar y perfeccionar la redacción de las leyes, que se plasmaría en un futuro libro de estilo para la Legislatura. "Un manual podría brindar algunos criterios específicos para el uso del lenguaje escrito en el ámbito jurídico, sin que ello signifique una prescripción rígida ya que el lenguaje se caracteriza justamente por su variación histórica", detalló Murga, durante la entrevista con LA GACETA.

- ¿Hace falta una referencia formal de esa naturaleza?

- Creo que sí. Es una tendencia que se registra en cada ámbito profesional la de intentar describir y explicar las propias prácticas discursivas. Por ejemplo, en las comunidades universitarias se investiga desde hace unos años las particularidades del discurso académico porque se comprendió que este tipo de lenguaje implica un proceso histórico tanto en su configuración como en su aprendizaje. Así hay parámetros específicos que definen el discurso académico en español.

- ¿Cuáles son los errores más comunes que detectaron en las leyes?

- Se destacan los errores ortográficos y sintácticos. Entre los primeros se advierten cuestiones relacionadas con el uso de las mayúsculas, la acentuación y la puntuación. En cuanto a lo sintáctico pueden citarse la correlación de los tiempos verbales, un orden alterado de la frase, la omisión de conectores, el empleo inadecuado del término mismo, etcétera. En menor medida, se registró un uso inapropiado del léxico.

- ¿Los legisladores escriben mal o tienen deficiencias similares a las del resto de la sociedad?

- Ni una opción ni la otra porque hay usos que se relacionan con las características del lenguaje jurídico, que emplea frecuentemente fórmulas hechas y usos sintácticos ya en desuso. Pero también hay otros casos indeseados que se presentan en otros tipos de discurso, como el administrativo o el periodístico.

-¿Qué defecto en la redacción de las leyes es el más grave?

- Cualquier error que afecte a la comunicabilidad del escrito tendría que ser atendido porque puede generar un malentendido o una lectura poco fluida de los contenidos de las leyes. La ortografía pueden parecer un problema menor pero, por ejemplo, una puntuación incorrecta afecta la precisión del sentido del enunciado. Hay deficiencias en el plano sintáctico tales como la acumulación de subordinadas en un período oracional, la omisión de conectores, un orden lógico poco claro, la falta de concordancia verbal o nominal que oscurecen o dificultan una buena y rápida comprensión.

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