Ejercitar la paciencia

Por: Maximiliano Montenegro.

Pese a las ambiguas declaraciones de las últimas horas, el Gobierno avanza en la larga marcha de regreso al FMI después de tres años de rebeldía. Sólo falta la autorización de Néstor Kirchner para que la Argentina solicite oficialmente la revisión del famoso "artículo IV", el monitoreo de rutina que la administración K rechaza desde 2006, tras cancelar la deuda con el organismo.

A favor de la vuelta al Fondo juega la ambición política de los dos socialistas –delicias de la burocracia internacional– que comandan la entidad. El director-gerente, Dominique Strauss-Khan, aspira a ser primer ministro de Francia. Y también sueña con una candidatura presidencial –bastante más lejana– el economista chileno Nicolás Eizaguirre, ex ministro de Hacienda de Ricardo Lagos y actual director del Departamento Occidental.

Ambos están dispuestos a "normalizar" las relaciones del FMI con la Argentina, sin imponer más exigencias que las formalidades típicas que establece el estatuto con todos los países. Son los interlocutores ideales para Amado Boudou, que se entusiasma con apurar los trámites de modo tal que la Argentina cuente con un artículo IV antes de fin de año.

Con esa cucarda en la solapa, ya se sabe, el plan BB (Boudou-Blejer, un ex FMI) apuesta a cerrar la renegociación de la deuda con el Club de París y acceder al mercado de crédito internacional a tasas razonables para refinanciar los vencimientos de capital de la deuda. La oferta a los holdouts (los bonistas que no aceptaron el canje de 2005) completa el programa.

El obstáculo que atenta contra ese esquema es el inexorable costo político que pagará el matrimonio presidencial, prisionero de sus propias ficciones, tras años de proclamar la liberación nacional al precio de 10 mil millones de dólares. Esas postales de la "gesta revolucionaria" del kirchnerismo contrastan con el discreto "sometimiento" de Lula. El gobierno brasileño fue el primero en anunciar la cancelación total de su deuda con el FMI y desde hace más de un año es acreedor neto de la entidad. Le presta dólares. Pero nunca renegó de los informes del artículo IV, ni se postuló como refundador del capitalismo. Ahora, el presidente brasileño tampoco debe soportar las tapas de los diarios con las fotos sonrientes de los funcionarios del FMI, que esperan con "los brazos abiertos" el retorno argentino.

Una vez que el Gobierno solicite la auditoría del Fondo, una misión del staff viajará al país para relevar información, con la cual elaborará un documento que será discutido en el directorio. Tras su aprobación, será publicado, un requisito ineludible de las nuevas normas de transparencia de la institución, creadas después de la debacle argentina de 2001.

La condición de Kirchner es que la misión fondomonetarista guarde un bajísimo perfil. El pedido es atendible. Gastón Gelos, representante del Fondo en la región, trabaja varios días a la semana en Buenos Aires casi en la clandestinidad, alejado de los flashes y de los micrófonos. En contraste, en Uruguay suele ser consultado por la prensa y hasta se reunió alguna vez con Pepe Mujica.

Sin embargo, no habrá manera de evitar que el documento del Fondo destile advertencias sobre la inflación, referencias a los controvertidos números del INDEC, a los controles de precios, a los subsidios tarifarios o que aconseje mayor austeridad en la política fiscal. Si se repasan los artículos IV difundidos en los últimos años (desde Bolivia hasta China), están plagados de "recomendaciones", siempre en línea con las recetas de la ortodoxia económica. Boudou ya avisó en Olivos. Y sugirió aceptar los cuestionamientos con paciencia –justamente–, como si fueran una simple nota periodística. El interrogante es cómo reaccionará el matrimonio presidencial cuando los dictámenes del Fondo regresen a las primeras planas de la política.

Para el ministro, el mal trago sería recompensado con creces. Si en los próximos meses lograra inaugurar la ventanilla del crédito, el Gobierno podría sostener en el futuro los niveles de gasto y obra pública que, a diferencia de los últimos años, sería imposible costear con recursos propios. Los Kirchner gobernaron durante siete años con una caja fiscal desbordante. Para los últimos dos años de gestión, Boudou les ofrece abrir una cuenta corriente a tasas convenientes. Bien vale ejercitar la paciencia para renovar la chequera.

Los vientos soplan a favor de esa meta. Tras la hecatombe, en el mundo abunda el crédito barato. El casino global reabrió sus puertas: los inversores financieros apuestan otra vez algunas fichas en los mercados emergentes. Y por supuesto, con un sello del FMI en la mano, siempre es más fácil entrar al salón.

En el último mes se frenó la fuga de capitales, engordaron los depósitos en pesos y hasta repuntaron las operaciones inmobiliarias. Ladrillos y plazos fijos al 11% anual recobran interés frente a un dólar planchado. Con Brasil en franco despegue y una cosecha 2010 de soja 60% superior a la actual, los analistas discuten ahora si el crecimiento el año próximo estará en el 2%, en el 4% o incluso algún punto arriba.

Igual, la reactivación será lenta a la luz de la magnitud de las demandas sociales. Vale recordar que en 2007 y 2008 la economía se expandió alrededor de 8 por ciento; pero aun así la caída del poder de compra salarial, a causa de la inflación, redundó en un aumento de la pobreza. El índice de precios de septiembre, elaborado por Buenos Aires City, muestra que la inflación volvió a acelerarse en el tercer trimestre (15,6% anualizado), a la par de la recuperación.

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