El ejecutivo europeo acepta ahora nacionalizar los bancos

El ejecutivo europeo acepta ahora nacionalizar los bancos
Es la propuesta de la Comisión Europea en Bruselas, históricamente opuesta a implementar políticas reguladoras. Pero ahora el Ejecutivo de la Comunidad admitió hacerlo si los bancos, como parece, no pueden enfrentar a la crisis financiera.
La Comisión Europea propuso ayer que, como último recurso, los gobiernos europeos nacionalicen los bancos para evitar la caída de las que consideren instituciones financieras claves. La condición previa sería que los bancos a los que se ayude expliquen clara y detalladamente su exposición a activos tóxicos o que hayan perdido mucho valor.

Bruselas da así un giro de 180 grados en su tradicional política liberalizadora y desreguladora y se apunta a los rumores de nacionalización que llegan desde Washington. "Nacionalizar a los bancos podría ser una posibilidad en este momento, pero sinceramente espero que tras la crisis haya una vía de salida", sostuvo la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes.

En un documento enviado a las capitales europeas, el Ejecutivo comunitario invita a los 27 a que tomen en consideración la opción de nacionalizar la banca si una reestructuración se considera imposible. Bruselas considera, acusando en parte a los bancos, que la exposición a activos "podridos" es la primera causa de la crisis financiera. La idea consistiría en que se sepa claramente qué bancos y hasta qué grado están expuestos a esos activos "podridos", algo que las entidades bancarias por ahora se resisten a desvelar porque las hundiría en las bolsas.

La luz verde que ahora da Bruselas a una posible nacionalización bancaria podría ser la única salida después de que varias intervenciones parciales resultaran desastrosas, como la del gobierno belga en Fortis, la del irlandés en el Anglo Irish Bank o la del portugués en el BNP.

La Comisión Europea se vería en muy mal lugar si mantuviera su tradicional política desreguladora a la hora que la Administración de Barack Obama podría estar a punto de nacionalizar -aunque nadie pronuncie ese término, una absoluta aberración hace menos de un año- dos gigantes como el banco Citigroup y la seguradora AIG.

Aún así, Bruselas explica en sus recomendaciones que la nacionalización sólo debería efectuarse como último recurso.

Bruselas también presentó ayer un informe de un grupo de expertos en mercados financieros, liderados por el ex director general del FMI, Jacques de Larosière, en el que se recomienda que se refuerce y coordine la supervisión financiera en la UE, pero, a pesar de lo previsto, no apoya la creación de un único regulador europeo.

El texto, presentado por el propio De Larosière, pide que los 27 se doten, "paso a paso", de "estándares equivalentes" que les ayuden a gestionar el riesgo, reduzcan las tendencias procíclicas de los mercados y refuercen la transparencia. De Larosière, durante la rueda de prensa, reconoció que no recomienda la creación de un super regulador europeo "por las pocas posibilidades de que fuera aceptado" por los ministros de Economía de la UE.

El presidente de la Comisión, Durao Barroso, dijo que "si frente a la crisis que estamos viviendo, y viendo todos los errores que se han cometido, los líderes europeos no se ponen de acuerdo para hacer avanzar un sistema integrado de supervisión, no lo harán nunca". Neelie Kroes, fue la más explícita: "Si a los ministros de Economía no les gustan estas recomendaciones, entonces ya no sé lo que piden".

El informe de los expertos financieros sí propone la creación de un Sistema Europeo de Supervisión Financiera en una segunda fase en 2011 y considera que la regulación actual en la UE es demasiado flexible. Además, en 2012 se debería crear un Consejo de Riesgo Sistémico Europeo que sea dirigido por el Banco Central Europeo. Esta segunda institución, en la que se sentarían representantes de los bancos centrales nacionales, estaría encargada de analizar todo lo relativo a la estabilidad financiera. Para De Larosière, la UE tiene dos alternativas, que cada uno vaya por su cuenta y riesgo o "una cooperación europea pragmática que beneficie a todos".

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