El Ejecutivo envía menos proyectos y se frena el trabajo en la Legislatura

En lo que va del año, se ha tratado un centenar menos de leyes que en 2008. Los legisladores dicen que hay ideas, pero se estancan en alguna de las cámaras. La oposición acusa al oficialismo de no tener iniciativa.

Por estos días, cuando el nivel de actividad económica y política parece planchado, la Legislatura de Mendoza no es la excepción. Al menos es lo que indica la relativa tranquilidad de sus pasillos, los comentarios de sus empleados y -sobre todo- es algo que dicen los números.

En lo que va de 2009 se han tratado unos 100 proyectos menos que todo el año pasado (ver aparte) y desde la oposición dicen que el ritmo actual se debe, principalmente, a que el Ejecutivo no ha enviado leyes de relevancia para llevar adelante la gestión.

De hecho, la Casa de Gobierno le envió al Poder Legislativo una veintena menos de proyectos que durante el período anterior; más allá de que el oficialismo catalogue a 2009 como "un año movido".

Las elecciones y la crisis son elementos que parecen haber mermado la iniciativa política del gobernado, Celso Jaque. No obstante, los partidos opositores piensan, por un lado, que el mandatario no apela al parlamento local porque no "tiene imaginación" y, por el otro, que el Partido Justicialista no promueve determinadas normas estancadas hace tiempo por decisión política o falta de interés.

Diputados y senadores impulsan sus respectivos proyectos pero la dinámica siempre es mayor cuando las propuestas vienen motorizadas desde el Ejecutivo. Es que éste siempre requiere de ciertas leyes para su gestión y, por este motivo, se da un tratamiento más rápido en ambas cámaras. Así, los bloques oficialistas promueven las discusiones, convocan a los funcionarios a exponer y tejen los consensos para sacar una ley necesaria en el menor tiempo posible.

En cambio, cuando se trata de cuestiones promovidas por los propios legisladores en solitario, la rapidez en el tratamiento es menor. No sólo porque los bloques y las cámaras parecen actuar sin coordinación y privilegian temáticas diferentes, sino porque existen verdaderos problemas de cartel entre los colegas aunque pertenezcan al mismo partido (ver aparte).

De la falta de plata e ideas

Los legisladores de la oposición coinciden en que la relativa tranquilidad que se respira en la Casa de las Leyes se debe a la "falta de ideas políticas del Poder Ejecutivo". Creen que cuando la Casa de Gobierno impulsa un proyecto de ley tiene -en la mayoría de los casos- intereses relacionados más con las urgencias del momento que con planes concretos o de largo aliento.

"El Ejecutivo está como temeroso de mandar ciertas leyes y cuando lo hace, presiona para que se saquen sin discusión", advirtió el diputado demócrata Alberto Sánchez. Como ejemplo, puso los pedidos de Emergencia (de Seguridad y Salud, verbigracia) y la reciente reasignación de partidas. El legislador agregó que durante el gobierno de Julio Cobos -cuando había superávit y una economía que crecía- se enviaban propuestas para modificar partidas para obras, por lo que el trabajo era mayor.

El diputado cobista Andrés Marín, por su parte, opinó que este gobierno "ha perdido la iniciativa legislativa". Para él, la pata del Ejecutivo en la Legislatura es fundamental porque sirve para poner en marcha la gestión. Admitió que una de las causas de esta inactividad podría radicar en la crisis económica, pero estimó que la falta de proyectos se debe a que "no tiene ningún plan".

Su par en el Senado, Aníbal Rodríguez, coincidió al mencionar la existencia de un "amesetamiento" general por parte del Ejecutivo. "La única decisión política fue la ley de Vivienda, más allá de que nos pareció mala, porque el resto ha sido para tapar baches", señaló, al mismo tiempo que destacó que el déficit no es el único hueco a tapar.

Entre las leyes que el Gobierno anunció y que aún no envía a la Legislatura, se destaca la que propone crear la Empresa Provincial de Energía. El acuerdo que regularía la derivación de aguas del río Atuel a La Pampa tampoco ha llegado. En este sentido, el justicialista disidente Daniel Cassia opinó que el Ejecutivo está "aplacado de ideas y de plata", pero que la Legislatura "genera su propia agenda".

Alejandra Naman, senadora del ARI, opinó algo similar, aunque admitió que los temas importantes parecen pasar sólo por las necesidades del Ejecutivo en lugar de también priorizar lo que proponen los legisladores. "El Gobernador envía menos proyectos que otros años. No existe una agenda marcada por el oficialismo ni una coordinación entre ambas cámaras para que las leyes se terminen aprobando", precisó el senador demócrata Carlos Aguinaga.

Los justicialistas Jorge Tanús y Luis Ruzo creen que ha sido un año intenso de gestión. Aunque aceptan que las leyes pedidas por el Gobierno se tratan con mayor celeridad, no creen que este año hayan llegado menos. "He pasado por los últimos tres gobiernos y no percibo una gran diferencia en la cantidad de proyectos que se mandan", puntualizó Ruzo.

El estigma de la media sanción

Hay normas cuyo tratamiento la oposición considera vital por su importancia, pero espera que el oficialismo tome la decisión política de promoverlas.

Una es la que regula el uso del perilago de Potrerillos -varada en Senadores- y otra es el Código de Faltas -estancada en Diputados-. La necesidad de controlar las aguas o discutir las normas que completan la ley de uso de suelo son otras de las que están en la nebulosa. La controversia, el desacuerdo generalizado, la dinámica natural de la bicameralidad y otros intereses es lo que suele incidir en estos casos.

Así, no es raro que lo que se sanciona en una cámara quede durmiendo en la otra y que las leyes finalmente no salgan. Para los legisladores, esto es porque hay temas sin demasiada importancia sobre los que se legisla (se votan pero nadie los reclama y allí quedan).

A veces, también se trabaja sobre iniciativas para las que después no hay presupuesto ni voluntad del Ejecutivo de reglamentar para llevar a la práctica. O, sencillamente, no hay trabajo en conjunto entre las cámaras.

Mauricio Suárez, presidente del bloque radical del Senado, observó que existen proyectos importantes paralizados que deberían ser impulsados. "Hay que ver la calidad de las propuestas y no tanto la cantidad", coincidió Ruzo, quien -además- estuvo de acuerdo con el resto de sus pares al salir en defensa de la labor que realizan y afirmar que los legisladores trabajan responsablemente.

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