Efímeros acuerdos del diálogo

Las buenas intenciones y las expectativas que había generado la convocatoria al diálogo político en Santa Fe, se vieron desactivadas por la reunión del Consejo del Partido Justicialista a las pocas horas del encuentro que protagonizaron Antonio Bonfatti, en representación del gobierno, y Ricardo Spinozzi y Jorge Fernández, Presidente y vice respectivamente del PJ.
La primera reunión entre el oficialismo y la oposición había dado resultados auspiciosos, tanto Bonfatti como Spinozzi -que salieron a declarar por todos los medios que los convocaron- se manifestaron optimistas, más aún hasta coincidieron en avanzar sobre determinados temas que cada uno por su lado enumeraron con inusuales semejanzas. La mañana del viernes, este cronista habló con ambos con diferencia de 15 minutos, y ambos lucían reconfortados por la posibilidad de abordar la reforma constitucional, para lo cual los socialistas ya anticiparon que resignarían su idea original de impulsar la unicameralidad. Spinozzi, por su parte, hizo referencia a la ausencia de un proyecto determinado pero no a la voluntad de buscar el entendimiento. Eso fue alrededor de las 8 de la mañana del viernes.

Para esa hora, la mayoría de los dirigentes políticos ya tiene leídos lo diarios, y más aún si aceptan reportajes, como los concedidos a radios y a canales de televisión de toda la provincia. Pero el optimismo y la "buena onda" duraron lo que tardó en leer los periódicos Carlos Reutemann, o mejor dicho quien le llamó al Lole para contarle los títulos que daban por hecho el camino de la reforma de la Constitución. Y Reutemann dijo no. Pero fiel a su estilo -tirar la piedra y esconder la mano- le encargó a sus seguidores que reunieran al partido y que sacaran una declaración orgánica de rechazo a la oportunidad de la reforma. Los argumentos son ciertos hoy, y lo serán mañana, el año que viene o dentro de un lustro. "La inseguridad, la pobreza y el gasto son temas prioritarios" dijo Spinozzi -versión post lectura de diarios del Lole- como si no hubiera habido inseguridad, pobreza y gasto cuando el PJ gobernaba o como si fuera a desaparecer por arte de magia, y hasta entonces no se habla de otra cosa. Llama la atención la "unanimidad" del pronunciamiento y eso se puede explicar de cara a los comicios en la provincia del próximo 27 de setiembre cuando confluyan en la lista del PJ de Rosario los kirchneristas Héctor Cavallero, Norma López y Eduardo Toniolli, intercalados con los reutemistas Diego Giuliano y Osvaldo Miatello -subgrupo obeidista .

La autodesmetida de Spinozzi, que dobló la apuesta y dijo que el tema de la reforma constitucional era algo así como "una maniobra distractiva" no se hizo esperar después del llamado del ex piloto de fórmula uno. El Presidente del PJ -en el nombre del Lole- no oculta su intención de ser el candidato a gobernador de Santa Fe, y naturalmente su única chance es que su jefe sea candidato a Presidente. Por eso mismo no debió haberse precipitado y aún cuando el socialismo le garantizaba la no reelección de Hermes Binner y otros temas que le interesaban menos, sus declaraciones a la salida de la Casa Gris no le cayeron nada bien al senador Reutemann, y menos aún el titulo de los diarios que reflejaron el ánimo del cónclave, más allá de los esfuerzos posteriores por hacerlos aparecer como un error de interpretación o una exageración de la prensa.

Después de este episodio, que obligará al PJ a sobreactuar su rol opositor para conformar al jefe, el diálogo político en el nivel que se dio hasta ahora no tiene mayor sentido. No porque no sean más importantes otros temas, como los enumerados tardíamente por el PJ u otros que ni siquiera fueron insinuados, sino por la falta de entidad de los actores. Hasta que Binner no se reúna con Reutemann -si es que esto sucede- lo que puedan discutir, acordar o proyectar sus seguidores no tendrán garantías de concretarse. Lo que resta saber es si Reutemann tiene voluntad política de acordar o de avanzar en algunos temas -y es cierto que la reforma no es el primero ni el más importante . Tiene una buena oportunidad de demostrar que su promesa de "defender a Santa Fe a capa y espada" va más allá de una frase dicha en el furor de una campaña; e instruir a sus legisladores para que al menos estudien los temas y no los rechacen por el sólo hecho de proceder desde el Poder Ejecutivo.

Desde el gobierno, a la vez, podrán ganar tiempo, y plantear situaciones concretas que afectan a municipios y comunas, en su mayoría gobernadas por el PJ, en donde los referentes territoriales tendrán que llegar a un entendimiento con el Senador de su departamento la mayoría peronista para que voten reformas tributarias más allá de las restricciones del gasto.

Como están las cosas ahora, el diálogo político es una pérdida de tiempo. La unica manera de reencauzarlo sería a través de un encuentro cara a cara entre los únicos dirigentes que pueden sostener un acuerdo sin que un llamado telefónico o el título de un diario lo puedan pulverizar.

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