Es la efedrina, estúpido

Cómo y quiénes cubren la ruta de la droga entre la Argentina, México y Europa. Un kilo que se compra a cien dólares en Buenos Aires se vende a 10.000 en México. El nuevo negocio de las drogas de diseño triplica el de la cocaína. El presidente mexicano, Felipe Calderón, llega hoy a discutir el tema.Por:Jorge Lanata
La efedrina es una amina simpaticomimética que se mimetiza con una hormona: la adrenalina. Los chinos la llaman Ma huang, y la utilizan en su medicina hace miles de años. En Occidente fue sintetizada por primera vez por un médico alemán, Edeleano, en 1887: de la efedrina nacieron las anfetaminas, utilizadas a principios del siglo XX por militares de varias naciones, especialmente en la fuerza aérea, para combatir la fatiga e incrementar la alerta. Saltó a los titulares en la Argentina durante el Mundial de Fútbol 1994, después del triunfo contra Nigeria por 2 a 1: el antidoping detectó la presencia de efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina en Maradona el día que le “cortaron las piernas”. En México esta adrenalina química fue prohibida en diciembre de 2007, por decisión de la Cofepris (Comisión Federal para la Protección de los Riesgos Sanitarios) cuando el promedio de importación de la sustancia saltó de 55 a 220 toneladas al año mientras las enfermedades respiratorias para las que se administraban medicamentos con efedrina se mantenían constantes.

Esta historia comienza en la Capital Mundial del Pez Vela, el puerto de altura de Manzanillo, a noventa kilómetros al sur de la ciudad de Colima, en la costa mexicana del Pacífico. Manzanillo es la puerta de entrada del comercio internacional proveniente de Asia y Sudamérica, y allí funciona la segunda aduana del país. En el puerto de Manzanillo el movimiento de buques aumentó 1.500% en la última década: en 1994 se movilizaron 63.807 contenedores y en lo que va de 2008 la cifra llegó a 1.082.494.

El 8 de abril el container TRIU-366965-US-2210, proveniente de Buenos Aires, quedó rezagado en Manzanillo. Iba dirigido a una empresa con nombre de caballo alado, Pegaso SA. Pero nadie llegó a reclamarlo. Perros entrenados se pasearon por el container y las pericias posteriores permitieron labrar el acta PGR/SIEDO/UEIDCS/381/2008: se detectaron 294 kilos de efedrina disimulada en 12.000 kilos de azúcar. Jorge Joaquín Díaz López, un fiscal especial a cargo de las investigaciones sobre delincuencia organizada, designó a dos fiscales y un equipo para seguir el rastro de la efedrina argentina, y envió una alerta a Buenos Aires a mediados de abril.

El 15 de mayo el despachante argentino del dulce container, Damián Iñurrategui, se autodenunció ante el juzgado penal económico de Marcelo Aguinsky, quien junto al fiscal Emilio Guerberoff investiga el caso. Iñurrategui dijo que desconocía el verdadero contenido del embarque e informó sobre una operación similar, a punto de partir hacia México. ¿Lo hizo para cubrirse o porque fue engañado? En cualquier caso al día siguiente, el 16 de mayo, en un depósito fiscal de la calle Río Cuarto al 1400, en Barracas, se encontraron 526 kilos de efedrina escondidos en azúcar: mil doscientos paquetes de papel madera con diez bolsas de azúcar cada uno, dentro de bolsas termoselladas azul, blanca y rojo con una leyenda de supermercados Makro. A las 12.20 del 11 de octubre un camión retiró el azúcar de Makro y 12.45 la dejó en el depósito fiscal de Barracas. Se cree que allí mismo se mezcló el azúcar con la efedrina, volviéndola luego al packaging original.

LA PUNTA Y OTRAS PARTES DEL OVILLO. El exportador argentino era Euromac SRL, una empresa dedicada a la venta por mayor de máquinas de café y equipamiento para restaurantes. Exportar azúcar, como se ve, no era su fuerte. Los responsables aseguraron que, en realidad, les prestaron el nombre a los dueños de Sadocks, el depósito fiscal, y que el despachante Iñurrategui fue el nexo. Los dueños de Sadocks son Jorge Gómez (prófugo, con buenos amigos en la Administración General de Puertos) y Rubén Galvarini, quien se presentó a declarar el pasado 13 de noviembre, luego de fugarse por cuatro meses.

Galvarini usa camisa blanca abierta al estilo Sandro, cadena y pulseras de oro como Mr. T y el pelo teñido de rubio y colorado como sólo él puede hacerlo. Su rostro es un homenaje a los avances de la cirugía estética. Para Galvarini no hay separación entre negocios y familia: el presidente de la sociedad dueña del depósito es su hijo Rubén Darío, de 35 años, que logró una efímera fama rosarina corriendo carreras con su Volkswagen. La Justicia no ha hecho foco en él: lo describen como un prestanombres que no necesariamente conocía el negocio de la efedrina. Papá Galvarini acumuló una importante y dudosa fortuna en los noventa importando electrónicos a partir de sus relaciones con Fito Cuiña, de Rodó Internacional. Galvarini se define como un “peronista auténtico”, y expuso ante el juez una curiosa historia sobre su fuga: luego de aclarar que él “no tenía nada que ver” y de complicar a su socio Gómez, le echó la culpa al ex juez Tiscornia, destituido por el Consejo de la Magistratura. Tiscornia se fue acusado de haber pedido a través de don Agustín, su padre, una coima de cuatro millones de dólares a la empresa de juegos de azar Codere. Galvarini declaró que Tiscornia y un abogado, Fabián López, fueron a verlo luego del allanamiento a su depósito y le hicieron “terrorismo psicológico”:

–No vayas a los lugares que frecuentás –dijo Galvarini que le dijeron–, te persigue la SIDE, cambiá tu fisonomía. Si te agarran te vas a comer veinte años de prisión…

“Y a cambio de una ayuda prometida, me pidió dinero”, concluyó.

–¿Cuánto? –le preguntaron en los tribunales.

–Me reservo la cifra.

–¿Para qué era?

–Supongo que para honorarios.

Hay muchos López, pero justamente Fabián, el abogado que Galvarini denuncia como socio de Tiscornia, aparece otra vez en la causa: es quien acompañó al despachante Iñurrategui a hacer la denuncia que dio origen a la investigación.

Tiscornia, se ve, es más rápido que la vista.

Galvarini podrá –por ahora– seguir luciendo sus cadenas de oro: fue excarcelado con una fianza de 250.000 pesos. Pero el cargo por tráfico de efedrina es el de contrabando agravado, y está penado en el artículo 865 inciso h con prisión de cuatro a diez años.

El prófugo Gómez y el pródigo Galvarini deberían explicar que su negocio era exportar azúcar comprada en Makro, a un precio bastante similar al de la góndola. En Sadocks, como en todos los depósitos fiscales, hay personal de la Aduana encargado de vigilar. En este caso se trató de Andrés Enricci, de 62 años, que por supuesto negó cualquier vinculación con el ilícito. Deberá explicar, también, por qué pagaba su alquiler con cheques emitidos por los dueños del depósito que debía vigilar. La Aduana, al tanto del asunto, ya le soltó la mano y ni siquiera le asignó un servicio letrado de la institución.

La efedrina, según fuentes de la investigación, fue provista por Héctor Germán Benítez, un verdadero fantasma ya que ni siquiera así se llama. Benítez usurpó su nombre de un preso y tiene pedido internacional de captura. Está también acusado de triangular precursores químicos que se incautaron en la quinta de Maschwitz y regenteaba un laboratorio clandestino en Entre Ríos 1031, Rosario, allanado en agosto.

–México ya puso el ojo en la Argentina –aseguró a este diario un investigador que pasó las últimas semanas en el DF intercambiando información con autoridades judiciales y políticas– Ellos están convencidos de que hay por lo menos cuatro grupos narcos operando en el país. Uno de ellos es el de Martínez Espinosa. Las células son avanzadas de otros dos carteles: el de Sinaloa y el del Golfo.

Mientras el ministro de Justicia Aníbal Fernández insiste en considerar al tema como “un asunto de mexicanos sueltos” y que “una golondrina no hace verano”, vale la pena repasar los casos más recientes:

–15 de abril de 2008: encuentran 37 kilos y medio de efedrina en bolsas identificadas como material para construcción enviadas por correo. Causa 13.470 Juzgado Federal 4.

–17 de abril de 2008: camuflados en materiales para la construcción detectan 41 kilos del precursor químico. Causa 12.567 Juzgado 5.

–23 de abril de 2008: detectan una encomienda con 27 kilos de efedrina en potes de plástico que decían contener saborizante para cremas heladas. Causa 12.576 Juzgado 5.

–4 de junio de 2008: incautan 20 kilos de efedrina en dos valijas en Ezeiza. Causa 6.639 Juzgado 7.

–6 de junio de 2008: encuentran 50 kilos de efedrina en 32 paquetes aluminizados de color dorado. Causa 4.870 Juzgado 8.

–7 de julio de 2008: encuentran 40 kilos en tres hormas de zapatos enviadas por correo. Causa 22.245 Juzgado 2.

–12 de julio de 2008: encontraron 22 kilos de efedrina impregnada en ropa que había sido embarcada en un vuelo. Causa 20.858 Juzgado 2.

–11 de septiembre de 2008: enviaron 8 kilos de efedrina diluida en seis botellas de vino blanco de un litro y medio cada una, llevadas por falsos turistas mexicanos. Causa 11.810 Juzgado 6.

–15 de septiembre de 2008: en una maniobra similar a la anterior encontraron 7 kilos y medio. Corre en la misma causa ya mencionada.

QUÍMICOS VS. ECOLÓGICOS. –La tendencia de las drogas se inclina hacia las sustancias sintéticas, que se producen con químicos –afirmó a Crítica de la Argentina uno de los investigadores recién llegados de México–. Las “drogas ecológicas” (así llaman los mexicanos, en broma, a la cocaína y la marihuana) están en decadencia. Los químicos son más fáciles de conseguir, se pueden fabricar en espacios chicos, lleva menos tiempo y no dependen del clima.

En Estados Unidos, el principal consumidor de metaanfetaminas, se desbarataron, en los últimos seis años, 12.000 laboratorios de drogas de diseño. En México, el principal proveedor de su vecino del norte, 800. La Argentina –según distintas fuentes vinculadas conla investigación– se convirtió en el lugar perfecto para triangular efedrina. El mercado late al ritmo del precio: en China e India el kilo de efedrina se consigue a 40 dólares. En la Argentina cuesta 100 y en México oscila entre ocho y diez mil.

–Por los márgenes de ganancia y los controles laxos es mucho más negocio que la cocaína –aseguró a este diario un jefe policial. Antes de 2006 ingresaban a la Argentina entre 4 y 5 toneladas de efedrina por año, en 2007 la cifra se quintuplicó.

La importación de efedrina es legal si la empresa está inscripta en el Registro Nacional de Precursores Químicos. En 2006 lo estaban unas veinte farmacéuticas, entre ellas Tyvon Pharma, Unifarma y Droguería Libertad están dentro de las investigadas en la causa del juez Faggionatto Márquez. La mayoría de la efedrina iba a México, perdiéndose antes en medio de una cadena de compra venta uno de cuyos eslabones está formado por los mismos personajes de la mafia de los medicamentos y el PAMI, vía rápida para el blanqueo de fondos de la campaña de Cristina.

Mientras Aníbal sigue entregado a la negación compulsiva, aterriza hoy en Buenos Aires el presidente mexicano, Felipe Calderón. Nada más lejano de un mexicano suelto. Calderón estará sólo dos días de visita, y viaja acompañado de Luis Medina Mora, el procurador general de la república (tiene el poder del procurador Righi y el ministro Fernández sumados). Mañana a las 11.30 firmarán convenios en la Rosada, y el de lucha contra el narcotráfico es el más fogoneado por los mexicanos. Calderón volverá a México el martes 25, el mismo día en que el juez Aguinsky dispuso quemar los 525 kilos de efedrina secuestrados en el depósito de Barracas.

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