Los efectos de la incertidumbre

El protagonismo recuperado en los últimos días por el gobernador Daniel Scioli no se manifestó tal vez por los andariveles deseados.

En primer lugar. sus menciones en los medios no obedecen a líneas de gestión sobre la cual la campaña le ha ganado la pulseada de los espacios mediáticos. La atención de los bonaerenses se ha centrado en buscar precisiones acerca de una cuestión tan fácil de responder como tan difícil de decidir: asumirá o no en el Congreso el diez de diciembre.

Una presentación institucional compartida con el jefe de Gabinete de Nación, Sergio Massa, dio cuenta de una asunción legislativa "eventual", lo cual generó aún más incertidumbre en determinado electorado independiente e indeciso que busca certezas para el próximo diez de diciembre.

La hipótesis ronda entre una especulación del propio mandatario a una indecisión. Lo cierto es que reina la duda. Y este método cartesiano, en su naturaleza constructivo como aporte para el conocimiento, parece tener un tenor devaluativo para la imagen de quien siempre fue positivo y optimista respecto de una visión de futuro. ¿De qué manera se puede construir un futuro inmediato cierto si nada se puede asegurar del futuro de quien dice asegurarlo?

El juego de la indefinición puede dar unos cuantos sets a favor y mucho tiempo para eludir obstáculos en lo inmediato. Pero luego vienen las réplicas cada vez más argumentadas, desde la ética y desde la lógica y se alimentan ciertas resistencias.

Desde la oposición, por caso, ya se aprovecha esta indefinición para el uso político. Elisa Carrió ya parece estar conforme con su conclusión acerca de Scioli: "Ha quedado en una trampa, si asume como diputado abandonó la Provincia y si no asume le mintió a los bonaerense", disparó la líder de la Coalición Cívica.

Una respuesta de una dirigente de la oposición está en el horizonte de lo previsible, no así el correspondiente al target de determinados formadores de opinión, con llegada al universo sobre el cual Scioli cree tener un poder de convocatoria importante. Sufrió en carne propia los embates de una conocida conductora de almuerzos televisivos que desde la amistad le sugirió que la candidatura testimonial tenía poco alcance y que en nada hacía bien seguir sembrando de suspenso a la provincia en momentos de campaña y de crisis.

Ese diálogo de Mirtha Legrand con Scioli fue tan rico para el análisis que fue reproducido por medios que suelen rechazar in límine todo aquel material que huela a farándula.

Lo cierto es que parece apagarse la intensidad de la llama con que nació el criterio testimonial y plebiscitario con que el oficialismo lanzó este sistema de candidaturas. La indefinición para asumir o no en el Congreso pareció entrar en un callejón sin salida y los argumentos no tienen el poder persuasivo de hace quince días y da la impresión de ser víctimas de una sequía importante. Pero también es cierto que no se sabe hasta que punto, el tema de las candidaturas testimoniales son una gran base de tracción de votos del oficialismo hacia la oposición. Es decir, en que medida, gran parte del electorado cambiará su voto para condenar este tipo de actitudes.

Pero también vale decir que la indefinición de quien encabeza el Poder Ejecutivo alimenta fantasías políticas de quienes más por deseo que por deducción avizoran otro escenario en el segundo semestre. No son pocos quienes han empezado a promover reuniones y a generar contactos para ofrecer sus servicios ante una hipótesis creciente de asunción real de Scioli como legislador nacional. Algo que en el entorno del gobernador se encargan de negar enfáticamente.

Entre tantas cuestiones de candidaturas testimoniales, hay quienes ni siquiera pudieron alcanzar ese status. Muchos son los comentarios que dan cuenta de la frustración del Director de Escuelas, Mario Oporto, por no haber alcanzado una ubicación importante en listas de cargos electivos. A su primera frustración por un lugar a entrar en la lista de diputados nacionales, le siguió una rotunda negativa para poder participar de la compulsa para cargos parlamentarios provinciales. Las consultas dieron cuenta que perdió por mucha ventaja –según cuentan diplomáticamente los mentideros políticos- la pulseada con la actual ministra de Infraestructura bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez, también conocida como la sobrina nieta de Eva Duarte.

Mientras tanto la guerra de encuestas mantiene un fuerte poder de fuego. Los resultados de los sondeos compiten con la tensión verbal acerca de su interpretación. Mientras los dos peronismos alimentan un esquema de polarización, el Acuerdo Cívico y Social intenta aflorar la figura de triple empate.

La sensación es que, a grandes trazos, la elección estaría con importantes definiciones desde esquemas que ya eran conocidos y previsibles. En el conurbano Kirchner tiene una clara ventaja y en el interior la oposición se adueñó del voto rural y en las principales ciudades. El promedio de la intención de voto de ambos sectores le daría una pequeña luz de ventaja al oficialismo pero que no alcanzaría en términos de recuperación de bancas para el Congreso o la Legislatura.

No hay hasta el momento un estudio pormenorizado por sectores del conurbano, de manera tal de saber como es el comportamiento del primer cordón del conurbano que suele reproducir actitudes políticas observadas en Capital Federal, donde reina un predominio macrista. En segundo y tercer cordón está la principal reserva que los jefes municipales le garantizan a Kirchner y más aún con el sistema testimonial.

Igualmente, nada está definido y una noticia sorpresiva, una denuncia o, tal vez un respaldo de algún sector, puede llegar a inclinar la balanza hacia alguna de las tres fuerzas en plena competencia. O hasta incrementar en algunos puntos porcentuales otras opciones.

Por lo pronto, las agresiones sucedidas en Lobería y que tuvieron como víctima a Daniel Scioli pueden significar un efecto hacia la opinión pública no en términos de voto aunque sí respecto de la práctica contestataria de algunos dirigentes ruralistas, cuando ya se ve lejano en el tiempo la sucesión de tractorazos y de cortes de ruta.

Todo puede alimentar la definición de un indeciso o un cambio en la forma de pensar y de decidir a menos de treinta días de una elección que algunos aseguran como rutinaria y otros como clave.(www.agencianova.com)

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