Los efectos de la crisis mundial se sienten en la industria pesquera

La recesión de los países que habitualmente consumen pescados y mariscos argentinos mantiene frenadas las ventas. Esto provocó una fuerte caída de precios. Las ayudas del Estado parecen no ser suficientes.

La industria pesquera no advierte aún síntomas de reacción de parte de los mercados afectados por los efectos de una crisis que hundió en la recesión a los principales países que actúan como consumidores de los pescados y mariscos argentinos.

Desde fines de 2008, el sector viene experimentando una fuerte caída en sus ventas, lo que -según distintas fuentes consultadas por LA CAPITAL- aún no se ha revertido. La comercialización de productos tales como la merluza, el calamar y el langostino se muestra resentida, provocando que en algunos casos haya grandes stoks de mercadería acumulados en cámaras de frío, a la espera del llamado de algún cliente. Pero las eventuales operaciones, al mismo tiempo, se ven condicionadas por la fuertes caídas registradas en los precios y la inexistencia de valores de referencia que permitan garantizar una mínima rentabilidad.

En los últimos meses, el Gobierno nacional diseñó algunas medidas de auxilio, que hasta ahora no parecen haber surtido el efecto esperado. A fines de 2008 la Presidenta de la Nación puso a disposición 80 millones de dólares para prefinanciar exportaciones, pero la medida no tuvo aún el efecto esperado.

Es que inicialmente las entidades bancarias privadas con las que suelen operar las empresas del sector no ampliaron su oferta de crédito, sino que simplemente utilizaron los fondos para financiar las mismas líneas ya preexistentes.

Por esa razón las cámaras pesqueras de todo el país iniciaron gestiones ante la Subsecretaría de Pesca de la Nación, que comenzó a trabajar para que el Banco Nación o el Banco de la Provincia de Buenos Aires pongan a disposición del sector de manera efectiva nuevas líneas. Pero lo cierto fue que hasta ahora, ninguna compañía obtuvo nuevas fuentes de financiación.

Por otro lado, la subsecretaría también tomó nota del reclamo que la industria venía realizando desde hacía años, para que fuera eliminada una tasa aplicada sobre el gasoil, destinada al mantenimiento y construcción de rutas y autopistas.

Por obvias razones, la pesca siempre argumentó que no correspondía que los buques pagaran esta tasa, que eleva en un 20% el costo del combustible que consumen. Días atrás el subsecretario de Pesca, Norberto Yahuar, le adelantó a LA CAPITAL que se está trabajando junto a la AFIP para crear un "gasoil pesquero" que, si bien no estará exento de este gravamen, al menos permitirá que los armadores recuperen su valor de manera inmediata y no con un plazo de entre 6 y 7 meses como sucede en la actualidad. En los últimos días, varias cámaras hicieron saber su preocupación al respecto.

Especies pilares

Por otra parte, cada una de las especies pilares del sector -calamar, merluza y langostino- se vieron afectadas en distinta medida por los efectos de la crisis internacional. En todos los casos se advierte una baja demanda y caída de precios.

La situación más complicada, se vive en el mercado del calamar que -según reconoció Yahuar días atrás- debería recibir algunos incentivos para que la flota nacional no quede paralizada durante este año.

La temporada de pesca de esta especie debería ser abierta dentro de algunas semanas, pero algunos empresarios ya plantearon dudas respecto de si les convendrá o no salir a navegar. Es que mientras los buques argentinos aún no zarparon, en la milla 201 ya existen cientos de barcos de bandera extranjera capturando calamar y colocándolo en distintos países, por lo que cuando la flota nacional comience a operar muchos clientes ya habrán acumulado una importante cantidad de este producto por lo que no se sabe si estarán dispuestos a adquirir más.

Sumado a eso, las cámaras frigoríficas argentinas disponen de grandes cantidades de materia prima guardada durante 2007 y 2008 que aún no fue vendida. Es por eso que son muchos los armadores que están meditando seriamente sobre la conveniencia de trabajar durante esta temporada.

El langostino también se vio afectado por la crisis, con una fuerte caída de precios, al punto que en algunos casos ya no siquiera se solicitan cotizaciones, debido a que se perdieron los valores reales de referencia.

Por otra parte la merluza no escapa a este fenómeno, aunque en este caso se agregan los problemas originados por la situación biológica de la especie. Sumado a una caída de la demanda y de precios del orden del 30%, la flota merlucera, en especial la radicada en Mar del Plata, no cuenta con zonas cercanas en las que poder operar.

Existe en la actualidad un área de veda de unos 190 mil kilómetros cuadrados que abarca a buena parte del Mar Argentino, obligando a las embarcaciones a navegar hasta debajo del paralelo 47º (provincia de Santa Cruz) para obtener capturas. Esto le agrega fuertes costos a la actividad, que resultan difíciles de recuperar.

Frente a este contexto, la industria a través de sus distintas cámaras planteó en reiteradas ocasiones la necesidad de que sean adoptadas medidas de auxilio mucho más amplias que las dispuestas hasta ahora.

Distintas entidades empresariales coincidieron en que -tal como ya ocurrió con otras actividades- sean diferidos los compromisos del sector con el Estado para atravesar un período signado por los problemas y las ventas escasas.

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