Efectos colaterales de un conflicto innecesario

El conflicto que lleva poco más de una semana, puso en jaque la reapertura del canje. Y no sólo eso, también pone en vilo la evolución del tipo de cambio y la inflación. Qué pasará con estos tres factores.

Es fácil perderse. Las idas y vueltas a niveles políticos y judiciales que provocó la pelea por el uso de las Reservas marea hasta al marinero más experimentado.

Pero más allá de estos vaivenes, hay tres factores de tipo económico financiero que poco se están analizando a profundidad y que su positiva evolución inmediata está en tela juicio. En concreto: el canje, el dólar y la inflación que tienen un futuro incierto.

Esto no es de extrañar. De hecho, la tendencia marca que, cada vez que se desató una crisis a nivel político e institucional, las variables económicas más sensibles del país siempre han comenzado a tambalear.

Por esta razón, intentar dilucidar posibles escenarios ante este nuevo conflicto que atraviesa el país, puede ayudar a estar prevenidos.

En este sentido, en base a opiniones de diversos analistas recabadas por P&E, intentaremos pintar el paisaje que se puede venir.

Al respecto de los bonos y el canje

La cancha se embarró de un día para el otro. Cuando los inversores miraban con una sonrisa la decisión del gobierno de honrar sus compromisos, la pela por el uso de las reservas del Banco Central fue como un huracán que apareció de la nada.

Sabido es que estas tormentas políticas no caen nada bien en el mercado, sobre todo en uno de alto riesgo como el argentino. Y el instrumento que mide el miedo inversor tiene su correlato en el mercado de renta fija, es decir: los bonos.

En los últimos casi dos meses, el Ejecutivo se había esforzado por "hacer buena letra" y dar certezas al mercado. Este accionar dio buenos resultados y los precios de los bonos subieron mucho, mientras que el riesgo-país tomó la senda contraria.

Pero, los ruidos políticos recientes bastaron para que en sólo tres días, el Gobierno destruyera toda la confianza que había logrado generar. Tres días y los precios de los títulos de deuda volvieron a valores de finales de noviembre pasado.

Y con este nivel de precios es muy difícil imaginar en hacer un canje de deuda con una participación importante de los holdouts. Y también, mucho más complicado, imaginar conseguir dinero fresco en los mercados.

Quizás la única tranquilidad es que el riesgo de default aún está lejano. Sin embargo, sí es posible ver un mayor deterioro en el precio de los bonos en caso de que escale la pelea política.

Al respecto del tipo de cambio

El cerebro de los argentinos está dolarizado y no tienen la culpa.

Sabido es que ante el más mínimo malestar, las casas de cambio se congestionan de compradores (sólo por las dudas, la mayoría guarda dólares).

No obstante, el Central viene "malabareando" bien la situación. Básicamente sigue haciendo lo mismo: vender divisas y apreciar la moneda (sobre todo en los mercados de futuros).

Pero esto no va a ser para siempre. En la medida que el conflicto se eternice va a llevar a que caigan las reservas y que, eventualmente, la política sobre el tipo de cambio deba revertirse.

En el consenso de los operadores de cambios, la situación no se ha escapado de control por ahora, pero es algo que hay que ir monitoreando todos los días.

Al respecto de la inflación

Es tal vez el tema que menos se ha analizado tras todo el "carnaval" mediático que produjo el conflicto, pero quizás el más importante de todos.

Si el Banco Central debiera hacer un mea culpa, el manejo de las variables inflacionarias sería el primero. Es sabido que la autoridad monetaria no se ha distinguido por ejercer una política antiinflacionaria activa.

Sin embargo, lo que sí cumplía a rajatabla -y nadie puede atestiguar lo contrario- era el programa monetario. Pero ahora, con el avasallamiento institucional que podría afectar al organismo, hay riesgo de que ni siquiera se cumpla con el programa monetario, que es una forma de controlar los niveles inflacionarios.

El panorama se enturbia más aún.

Con el gobierno dando amplias muestras de querer aumentar el gasto y priorizar el crecimiento, la estabilidad de precios corre un futuro incierto. GR.AP.

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