El "efecto K" puede complicar a Mujica en la campaña uruguaya

La fórmula del Frente Amplio visitó Buenos Aires para sumar votos frente a un posible ballottage. Pero por el conflicto con la pastera Botnia, los Kirchner pueden restar más de lo que suman al oficialismo uruguayo. El viernes también estuvo el chileno Eduardo Frei en la Argentina y aclaró que no buscaba el respaldo kirchnerista.
Ante un horizonte crispado, cada voto será fundamental a la hora final. De ahí que la diáspora argentina gane influencia en las elecciones uruguayas de octubre y en las chilenas de diciembre pero, sobre todo, de cara a un ballottage donde el juego sea de suma cero. En ambos casos, la derecha amenaza con destronar a las coaliciones de izquierda. Por eso, la excursión esta semana de los candidatos del Frente Amplio oriental, José "Pepe" Mujica y Danilo Astori, y de la Concertación trasandina, Eduardo Frei, a la Casa Rosada no pasa desapercibida en su carrera presidencial.

En el caso uruguayo, es mucho más palpable la influencia que la figura del matrimonio Kirchner puede provocar en la campaña charrúa. Aunque sofocado, el fuego político por las papeleras persiste, a la espera de que una chispa lo reavive. Y en su excursión local, Mujica lo sintió en carne propia cuando debió negar que el tema formara parte de su cita con la Presidenta. Incluso, durante la conferencia previa al acto en el Luna Park, enfrentó las increpancias de periodistas entrerrianos: "¿Usted piensa que Gualeguaychú se puede sobornar?", le consultó uno de ellos a propósito de su idea de que Botnia financie la movida turística al otro lado del río.

En Uruguay, donde no existe el voto consular y se discute la posibilidad del voto epistolar para quienes viven en el extranjero, las fronteras políticas se desdibujan con facilidad cuando se habla de Argentina.Y la campaña, incluso en Buenos Aires, es cruda. A los afiches "Bienvenido Muji-K", se sumó un malicioso rumor en Montevideo según el cual el frenteamplista solicitaría el asueto electoral a cambio de liberar el secreto bancario para Buenos Aires.

Pero Buenos Aires no sólo es puerto para líderes afines. Esta semana, los candidatos blancos, el ex presidente Luis Alberto Lacalle y el senador Jorge Larrañaga, desembarcarán en suelo porteño. Y aunque no se estipulan contactos con el matrimonio Kirchner, sí estaría agendado ya un pase por la Cámara de Comercio Argentino Uruguaya, donde el Partido Nacional espera recaudar las mayores simpatías "argentinas".

Detrás de la cordillera. "En Chile, hay críticas a la performance de los Kirchner en temas económicos. Y esta gira podría devengarle costos a Frei si se alinea con el Gobierno argentino. Por el momento, sólo parece un viaje para edificar una imagen de estadista", comentó a PERFIL desde Santiago el politólogo Eugenio Guzmán. Entrevistado por PERFIL en Buenos Aires, Frei fue claro: "No necesito el apoyo de la presidenta Cristina Fernández. No acepto que otros se involucren en la política de mi país. Si vine a la Argentina, es para ratificar los acuerdos que nos unen", respondió el candidato.

En Chile subsiste un debate desde fines de la dictadura sobre el voto en el exterior. La actual mandataria, Michelle Bachelet, envió un proyecto de ley electoral que, entre sus puntos, permite a los ciudadanos chilenos en el extranjero cumplir con su deber cívico sin viajar. Pero la discusión se empantanó en el Senado.

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