El efecto de los pactos fiscales en Santa Fe

La relación entre la Nación y las provincias por el reparto de los fondos, un tema que estuvo sumergido durante el kirchnerismo en la discusión política y volvió a alumbrar en forma dispersa tras el conflicto con el campo, se perfila como uno de los ejes claves del nuevo acuerdo que pretende sellar el gobierno para garantizar la gobernabilidad en los próximos dos años. Será insoslayable no sólo en la disputa cuerpo a cuerpo entre los caudillos territoriales y el poder central (más o menos alineados a la administración K), sino además en la arena legislativa que asoma como un espacio renovado para plantar bandera en este sentido, especialmente por la presión que ejercerán los diputados y senadores electos el 28 de junio.
 Aunque el tema apremia en tiempos de vacas flacas, se trata de una discusión que viene postergada y cuyos actores se repiten a lo largo de los últimos quince años, pero en muchos casos, con papeles distintos.

   La defensa de los fondos que le corresponden a Santa Fe y su correcta administración en tiempos de crisis generó un contrapunto entre la administración de Hermes Binner y la oposición legislativa provincial, alineada con el reelecto senador Carlos Reutemann, encabezada por la diputada santafesina Silvina Frana. Mientras desde el gobierno provincial cuestionan la resignación de fondos que debió soportar la provincia —y como correlato los municipios y comunas— por los pactos fiscales que selló la gobernación reutemista y que hoy contribuyen a desfinanciar las arcas públicas, desde la vereda de enfrente responsabilizan al Ejecutivo santafesino por "la mala administración provocada por la falta de control sobre los gastos" (ver aparte).

   El enfrentamiento no luce menor teniendo en cuenta que son los mismos interlocutores, que en esta instancia, deberán dar pelea para traer agua al mismo molino.

Pactos con impacto. Un trabajo elaborado por la Secretaría de Finanzas de Santa Fe, señala que sólo en 2008 y por la firma de los sucesivos pactos fiscales desde 1991 a 1995 y el acuerdo 2002 (a través del cual se resigna el 70% del impuesto al cheque) la provincia dejó de percibir ingresos por 2.134 millones de pesos.

Sin embargo, se recuperaron 9,5 millones producto del pacto del año 1996 suscripto por el ex gobernador Jorge Obeid, y otros 179,60 millones por la segunda addenda al compromiso fiscal por el crecimiento y la disciplina fiscal de 2001, suscripto por el ex gobernador Reutemann. Con lo cual, la pérdida neta es de 1.944,9 millones de pesos.

Si estos conceptos se trasladan a la coparticipación a municipios y comunas (MMyCC), estos territorios resignaron 325,8 millones de pesos en 2008.

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