Efecto electoral: los gremios apuran aumentos de suma fija

Es una forma de cubrirse frente a la incertidumbre sobre lo que puede ocurrir con la economía después de los comicios. El dólar, la inflación y el empleo son las variables con más dudas. Las paritarias se postergan para el segundo semestre.
Los sindicatos habían comenzado el año pidiendo subas salariales del 25% para 2009. Pero a poco de andar decidieron cambiar de estrategia de negociación: por el adelantamiento de las elecciones legislativas para junio, los sindicalistas y los empresarios pasaron a firmar acuerdos salariales con características distintas: plazos más cortos -que van de 4 a 8 meses-, ajustes de sumas fijas "no remunerativas" y, en menor medida, arreglos porcentuales.

De esta forma buscaron ponerse a cubierto de la incertidumbre electoral, ya que no hay consenso respecto de qué puede pasar con la economía después de las elecciones según cómo le vaya al oficialismo. Factores como el precio del dólar, la inflación y el empleo son determinantes a la hora de proyectar los acuerdos salariales. Y ese horizonte cambió desde el momento en que la Casa Rosada decidió anticipar a junio las elecciones previstas para fines de octubre.

Empresarios y sindicalistas admiten que la incertidumbre generada por la crisis y las elecciones no deja margen para acuerdos por 12 meses, como habitualmente se pactan los convenios. Y quieren quedar con las manos libres para ir ajustando los acuerdos según la evolución que vayan teniendo las principales variables de la actividad y también el comportamiento del nivel de empleo.

Además de los sueldos, las gestiones se adecuan también a los nuevos tiempos de un nivel de actividad en retroceso. Por eso se están acordando que en el caso de suspensiones se pague el 75% del sueldo neto por los días no trabajados, o una ayuda estatal de $ 600. Pero en ambos casos estos pagos también son "no remunerativos". Esto significa que los pagos no se consideran para el cálculo de otros beneficios, como el aguinaldo o las vacaciones, y no tienen aportes ni contribuciones patronales a la Seguridad Social. Este criterio de negociación que se adoptó para atravesar el período electoral tiene un impacto adicional: le resta fondos a la ANSeS y además tira hacia abajo el cálculo de la movilidad jubilatoria, porque una de las variables del ajuste de los haberes es la variación de los ingresos totales del sistema.

Aunque aún no cerraron sus acuerdos gremios claves como metalúrgicos, bancarios, construcción, camioneros o alimentación, los primeros convenios marcan esa tendencia. El Calzado, que involucra a 26.000 trabajadores, firmó una suba de 10% no remunerativo hasta el 31 de agosto. Y lo combina con una suma fija.

El sindicato de la Carne, que comprende a 10.000 trabajadores, firmó una suma fija no remunerativa por abril de $200 y, de $ 400 entre mayo y agosto inclusive.

Luz y Fuerza acordó un pago extra no remunerativo a 7.000 trabajadores de $ 2.000 por 6 meses. Y la postergación de la paritaria para la segunda mitad del año.

La UTA (transporte automotor) acordó una mejora salarial no remunerativa de entre $ 300 y 400, retroactivo a enero y hasta septiembre. La UOM acordó en Tierra del Fuego que las empresas que deban realizar suspensiones reconocerán un subsidio no remunerativo del 75% del sueldo neto diario.

En la Alimentación -un sector donde no habría caída en la producción- el gremio decidió el "alerta y la movilización" para la apertura de las paritarias. Pediría un incremento del 15% entre abril y junio. Y volver a negociar en julio.

En tanto, Edificios de Renta (porteros) sigue negociando y podría acordar próximamente una suma fija de $ 150 (en este caso remunerativos) por 8 meses.

Comentá la nota