Efecto crisis: la gente prefirió usar el aguinaldo para ahorrar y pagar deuda

A pesar de que la capacidad de ahorro de muchas familias es menor, se hizo un esfuerzo para poder guardar parte del sueldo extra cobrado a fin del mes pasado. La compra de dólares fue una opción muy elegida. Otra parte del dinero percibido a fines de junio se utilizó para reducir el nivel de endeudamiento, y casi nada para seguir fomentando el consumo o aprovechar las ofertas y promociones
Hubo épocas en que los argentinos esperaban su aguinaldo –que históricamente se paga a fines de junio– para destinarlo casi por completo a grandes consumos: comprar bienes durables, cambiar el auto, reformar la casa o irse de vacaciones. Entonces, durante el mes de julio, negocios de distintos rubros aumentaban sus ventas y se hablaba del "efecto aguinaldo".

Sin embargo, el escenario de este año es muy diferente: el pago de deudas, los gastos inesperados –como los ocasionados en muchas familias por el adelantamiento de las vacaciones en los colegios– y el ahorro, aunque cueste, reemplazaron al consumo como fin para el primer sueldo anual complementario (SAC) de 2009.

"Normalmente suelo usar el aguinaldo para darme un gusto, o comprarme ropa para mí y para mi hijo Juan Cruz. Pero este año, además de pagarle el aguinaldo a la chica que lo cuida, preferí guardarme el resto por las dudas. Todavía no me decidí a comprar dólares", cuenta Carolina Damiani, de 36 años y empleada en una firma de tecnología.

Con todo, en los comercios el clásico pico de consumo postaguinaldo no se sintió. "La incidencia del aguinaldo todavía no se vio", explica Vicente Lourenzo, de la CAME. "Quizás veamos algo más adelante. También es cierto que se complicó por el tema de la Gripe A y porque muchos quieren esperar para aprovechar ofertas y descuentos. Desde la Navidad del año pasado, se ve esta tendencia de postergar la compra hasta que aparecen los combos especiales y las promociones para que el aguinaldo les rinda más".

Para Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, en este momento los argentinos están volcándose al ahorro, a pesar de que deben recortar gastos para lograrlo. "En general, la gente está ahorrando aunque tenga que bajar la calidad de sus consumos. Y compra dólares. Creo que este año, el aguinaldo sirvió más para reforzar el ahorro que para consumir. Eso no significa que no se dé un aumento en la venta de bienes durables, que es natural, pero en este momento no es una variable tan importante", analizó.

La semana pasada, El Cronista consultó en los bancos sobre la venta de dólares al público y desde las entidades aseguraron que está a la orden del día. "La gente sigue posicionándose en moneda dura", dijeron.

Otro dato es que mientras los depósitos del sector privado en dólares van creciendo, los que están en pesos quedan estancados. "La confianza del consumidor sigue cayendo y naturalmente la gente ahorra más en dólares", advirtió Spotorno.

El economista cita algunos datos de una encuesta reciente realizada por la Universidad Católica Argentina, en la que se observa que, mientras que en 2008 un 12% de las personas decían que podían ahorrar, ahora ese porcentaje es del 13%. Por otro lado, en 2008 el 37% decía que no le alcanzaba para ahorrar y este año el porcentaje es del 47%. "Hay menos capacidad para ahorrar, pero igual se ahorra más porque se recortan gastos. Se siente muy fuerte en la parte de recreación y esparcimiento", detalló.

Pero, para muchos, el ahorro fue imposible y el dinero se les fue en saldar pequeñas deudas: "Este año, tuve que cambiar la instalación de gas de mi casa por exigencia de Metrogas y no pude pagar el colegio de los chicos, lo que me generó una deuda de unos $ 2000. El aguinaldo fue para cancelarla", relató Ernesto Marcos, de 47 años y padre de dos hijos. "Cobro un aguinaldo chico y se me va enseguida. Entre lo que tuve que pagarle a la señora que trabaja en casa cuidando a mis hijas, y que viene más horas por las vacaciones anticipadas, y una deuda que tenía por el depósito de un local que alquilo, se me fue todo. Ya está", se lamentó la diseñadora gráfica María de Marinis, madre de dos nenas.

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