Efecto cacería K: díscolos lanzan kirchnerismo soft

Efecto cacería K: díscolos lanzan kirchnerismo soft
Con la velocidad de un rayo, las -y los amagues de- presiones dieron resultado: Daniel Scioli terminó de alinearse, luego de tibios matices y amenaza de disidencias, con los Kirchner, y los caciques en la mira de Olivos plantean, sin sutilezas, gestos similares.
Ayer, en Mar del Plata, Scioli compartió acto y ceremonia con Cristina de Kirchner durante la Cumbre de Alcaldes Latinoamericanos. Sirvió, informalmente, como coronación del realineamiento del gobernador luego de la intencional demora en el envío de fondos nacionales.

Antes, a través de Alberto Pérez, su jefe de Gabinete, Scioli había dado otro paso para contentar a los Kirchner: le pidió la renuncia a su ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó, que venía expresando ostensibles matices con la política agraria nacional.

En paralelo, el gobernador se mostró en varios turnos con su vice, Alberto Balestrini, quien anteanoche lo postuló como el mejor candidato del PJ bonaerense para pelear por la gobernación en 2011. «Daniel debe reelegir como gobernador», dijo el matancero.

Lo mismo, ayer por la mañana, sostuvo Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela y titular de la FAM. Pereyra, como Mario Ishii, forma parte del núcleo duro de intendentes ultra-K, y sus palabras parecieron, por interpósita persona, un indulto de Olivos.

Algo similar ocurre en La Plata. La llegada de Kirchner, pautada para este atardecer en el Centro Vasco, generó revuelos y sacudones, y derivó en un doble juego: un bloque híper-K contra Pablo Bruera y la contraofensiva bruerista con un espacio kirchnerista soft.

La cita de Kirchner, patrocinada por el ministro de Justicia y el intendente platense, Julio Alak, reúne a referentes diversos, como el viceministro de Desarrollo Social, Carlos Castagnetto; el secretario de Ambiente, Homero Bibiloni, y los hermanos Carlotto, Remo y Guido.

El Carlotto senador -el otro, Remo, es diputado, lo que genera bromas ácidas sobre la existencia de una pyme familiar legislativa- sueña con ser candidato a intendente, pero usa un espacio donde hay otros dos, quizá tres o más, con la misma pretensión: para arrancar, Castagnetto y Bibiloni, pero podrían sumarse otros, como el diputado Ariel Passini y, por qué no, podría revivir la ilusión retornista de Alak.

La cumbre ultra-K, que Kirchner anima de Olivos con la condición de ser el organizador, quien reparta las entradas, ser el único orador y no permitir preguntas -se sabe que impulsa el «monólogo político» mientras el Gobierno de su esposa habla de diálogo político-, tendrá, desde el papel, una contracara: el bruerismo, con la firma del intendente en primer lugar, sacará hoy un comunicado de apoyo al Gobierno nacional.

Sin embargo, el intendente no estará en La Plata: a esa hora participará, en Mar del Plata, de la Cumbre de Alcaldes que ayer inauguraron Cristina de Kirchner y Scioli.

Además pondrán su rúbrica el PJ oficial, los diputados y concejales del FPV, entre ellos Raúl Pérez, La Cámpora y el MUP de Federico Martelli, y el funcionario de Bruera, Santiago Martorelli, entre otro puñado de dirigentes.

Ese mismo bloque, anoche, se reunió en una cena de la que, además, participaron las dos CGT en que están partidos los gremios platenses.

Antes de llegar, Kirchner logró su cometido: que el bruerismo y el PJ platense hagan pública una manifestación K, que ni siquiera se vio en la previa a la elección del 28 de junio.

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