El "efecto Alfonsín" sacude la agenda de campaña y la pelea por las listas.

Para los analistas, se volverá a hablar de valores democráticos. Y la UCR podría ganar candidaturas.
A 84 días de las elecciones parlamentarias que el propio Gobierno planteó como un plebiscito sobre su gestión, todos los políticos, analistas y encuestadores ya hablan del "efecto Alfonsín". Y tratan de medir qué repercusión tendrá sobre el escenario electoral la conmoción cívica que despertó la muerte del ex presidente radical.

"La agenda misma de la campaña va a ser impregnada por la cuestión ética y los valores democráticos y republicanos que se le reconocieron tardíamente a Alfonsín y que forman parte de la demanda insatisfecha con este Gobierno", asegura la socióloga y consultora política Graciela Römer.

En la misma línea, su colega Enrique Zuleta Puceiro advierte que el Gobierno "puede hacer de este momento una oportunidad para bajar varios cambios en su retórica confrontativa".

Pero más allá de esta influencia general, los candidatos necesitan saber cómo los afecta esta nueva coyuntura de cara al 28 de junio. Y aunque los encuestadores recién comenzarán a medir esta semana los efectos concretos en la intención de votos tanto, algunas especulaciones ganan terreno.

La principal habla de un nuevo amanecer para la UCR, que en las presidenciales de 2007 por primera vez no tuvo boleta propia. Muchos radicales ya sueñan con la vuelta de la lista 3, y aspiran, como mínimo, a lugares de mayor relevancia en el frentes electoral que tejen con la Coalición Cívica y el socialismo.

En la Provincia de Buenos Aires, la fuerza del apellido logró que, apenas sepultado el ex presidente, Federico Storani y Leopoldo Moreau depusieran sus ansias de ir a internas para apoyar por consenso a Ricardo Alfonsín.

En la Casa Rosada no disimulan su alegría por el reverdecer radical. Creen que si se confirma a "Ricardito" como segundo de la boleta de Margarita Stolbizer, ambos podrían restarle votos antikirchneristas a Francisco de Narváez y Felipe Solá. Esa división del voto opositor, menguaría la polarización incipiente entre los K y el PJ disidente: ganancia para Néstor Kirchner.

La consultora Analía del Franco admite que una primera lectura sugiere como factible "un trasvasamiento de votos, sobre todo en el interior de la Provincia, donde siempre hubo mucho simpatizante radical, y que si esta vez pensaba votar por De Narváez, quizá lo repiense y vuelva a una boleta que lleve el nombre de Alfonsín".

Otro al que el destino vuelve a jugarle a favor es Julio Cobos. "Es la figura radical más valorada y, como tal, está hoy en primer lugar para cualquier proyecto de la UCR de cara a 2011", explica Zuleta. Con ese diagnóstico parece coincidir la dirigencia radical que quedó impactada por la popularidad del vicepresidente en su caminata durante el cortejo fúnebre y apuró su regreso a la Convención partidaria.

Más difícil de saber es cómo impactará todo esto en Capital Federal. "¿Le restará votos a (Gabriela) Michetti y se los sumará a (Elisa) Carrió? No parece tan claro", duda el consultor Hugo Haime. ¿Cobos impulsará las candidaturas de Rodolfo Terragno y Dante Caputo?

Otro interrogante es cuánto del "efecto Alfonsín" perdurará para el 28 de junio. Y una última advertencia que deja Zuleta con ironía, tras años de observar nuestra política: "Nunca hay que subestimar la capacidad del radicalismo para echar a perder oportunidades".

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