EE.UU. volvió a mostrar su "inquietud" por las compras de armas de Chávez

Acompañada por Tabaré Vázquez, Clinton acusó a Caracas de provocar una carrera armamentista
WASHINGTON.? Fue una señal de que algo está cambiando. Con el apoyo del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, el gobierno del norteamericano Barack Obama expresó ayer su "inquietud" por la posibilidad de que la compra de armas de Venezuela pueda provocar una "carrera armamentista" en la región.

"Venezuela está comprando más armamento que ningún otro país en la región, hecho que suscita la pregunta de si habrá una carrera armamentista" en América latina, dijo la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

La responsable de las relaciones exteriores del gobierno de Obama habló de la cuestión con la significativa compañía de uno de los líderes de la región: el presidente Tabaré Vázquez estaba a su lado y compartió en todo lo dicho por Clinton.

"No sólo estamos preocupados por el avance armamentístico en la región, sino que lo rechazamos", dijo Vázquez, convencido de que esas compras "no conducen a buen puerto".

A juicio del mandatario uruguayo, es inquietante "el destino de tantos recursos económicos en armas cuando los países de América del Sur saben que la región es la que peor distribuye la riqueza que genera". Sería mucho mejor que esos recursos "se dedicaran a educación, investigación médica y a luchar contra las patologías" regionales, como "el narcotráfico y el terrorismo", dijo Vázquez, en una declaración cuya firmeza fue destacada por medios uruguayos que siguen su visita de trabajo en esta ciudad.

Fue casi un cruce de reproches simultáneo. Mientras en la cumbre de los países de la Unasur en Ecuador la delegación venezolana fustigaba la "presencia militar" de Estados Unidos en Colombia, la Casa Blanca reprochaba a Caracas su eventual lanzamiento a una "carrera armamentista" poco transparente en la región. "Estamos preocupados por la posibilidad" de que la compra de armas por parte de Venezuela "desate una carrera" armamentista en la región, dijo Clinton. "Eso es real y es un tema en el que nos vamos a seguir expresando", dijo la funcionaria en una conferencia de prensa en la que, además, pidió a Venezuela "transparencia en sus compras y claridad sobre sus propósitos".

En esta línea, solicitó al gobierno de Hugo Chávez que tome las medidas necesarias para que "ninguna de esas armas pueda llegar a insurgentes, organizaciones ilegales, terroristas o narcotraficantes". Pese a tan duro diagnóstico, la secretaria de Estado expresó su deseo "de ver un cambio de comportamiento y actitud por parte de Venezuela".

Horas antes, el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly, había señalado que la acumulación de armas en Venezuela "representa un serio desafío a la estabilidad en la región".

Desde Quito, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, rechazó el pedido de mayor transparencia de Clinton. "Nosotros decimos que esas declaraciones sencillamente no tienen asidero político ni moral", dijo el funcionario, que participó de las reuniones de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

"¿Cómo la secretaria de Estado va a decir que Venezuela tiene una carrera armamentista cuando ellos son los que están instalando siete bases militares?", se preguntó Maduro.

Durante el encuentro en Quito, Venezuela endureció aún más su retórica contra Colombia, a la que le reprocha haber aceptado que tropas estadounidenses puedan utilizar siete bases militares con el propósito de combatir el narcotráfico y la guerrilla. Chávez, un duro crítico de la política exterior de Washington, afirma que las bases colombianas aumentan "el riesgo de guerra en la región" y podrían ser usadas para "lanzar un ataque contra Venezuela.

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