EE.UU. toma distancia de la pelea regional

Confirmó que no enviará un representante a la cumbre de la Unasur en Bariloche; espera un debate "franco" sobre el acuerdo
WASHINGTON.- Barack Obama ya sabe lo que hará esta semana. Y eso no incluye movimiento alguno por la cumbre de los países de la Unasur, que el viernes deliberará en Bariloche en un clima de "inquietud" por los alcances del acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia para el uso de bases militares.

"Nosotros no tenemos nada que hacer allí", respondió un alto funcionario del Departamento de Estado cuando LA NACION lo consultó sobre la posibilidad de que algún representante de Washington acudiera al encuentro, tal como propuso el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

"No somos miembros de la Unasur", abundó el funcionario en cuestión. Lula, el presidente regional con más llegada en Washington, no tuvo suerte con su invitación pública a Obama. Pero es posible que reciba una recompensa diplomática dentro de pocas semanas, cuando se celebre en este país la cumbre del G-20.

Washington no se mete en la intensa disputa regional que se ha generado por el acuerdo que está terminando de cerrar con Bogotá, que permitirá que sus militares tengan acceso a siete bases colombianas como parte "esencial" de un acuerdo para la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en la región.

"Creemos que Colombia tiene suficiente capacidad como para explicarse por sí misma. No necesita nuestra ayuda" en Bariloche, fue la irónica respuesta en el Departamento de Estado.

Lo que sí espera Washington es un debate "franco" sobre los alcances del acuerdo. "Cada uno tiene derecho a opinar como mejor le parezca. Pero está bastante claro de qué se trata este convenio", previno la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Según la funcionaria norteamericana, se trata de un acuerdo bilateral que "no incumbe" a terceros países y que respeta "la soberanía de Colombia".

Y que, contrariamente a lo que se ha dicho, "no contempla" la instalación de bases militares norteamericanas, sino el uso de siete ya existentes del ejército colombiano, "tal como se viene haciendo" desde 1999, cuando se firmó el llamado Plan Colombia para la lucha contra el narcotráfico.

"Los hechos son muy claros. Esto es una continuación de una cooperación que tanto nosotros como los colombianos creemos que ha ayudado a mejorar la vida de la gente en Colombia", dijo Clinton.

La ex primera dama confesó, sin embargo, que preferiría ver "más colaboración" regional en la lucha contra el narcotráfico en vez de que, "como siempre, se critique" lo que se hace.

La apuesta de Washington es que, a partir de la cumbre del viernes, "se acaben los malentendidos" y haya un mayor sinceramiento de las posiciones regionales frente al tráfico de drogas y al terrorismo.

"La cumbre de la Unasur será una prueba del nivel de influencia regional que hoy en día tiene el venezolano Hugo Chávez", señalaba, días atrás, el politicólogo Edward Schumacher Matos. A su juicio, el liderazgo del bolivariano ha empezado "su declive".

Junto con la cumbre de la Unasur en Bariloche, se espera para los próximos días la difusión de un informe del Congreso norteamericano sobre el "enorme crecimiento" del narcotráfico en Venezuela y la implicación de sectores oficiales en la actividad delictiva. El informe advierte sobre un aumento significativo de las exportaciones de drogas y de la complicidad en el negocio de altos funcionarios civiles y militares del régimen chavista.

"Un alto nivel de corrupción dentro del gobierno venezolano, del ejército y de otras fuerzas del orden y de seguridad ha contribuido a la creación de este clima de permisividad", afirma el informe, encargado por el republicano Richard Lugar, el senador de más alto rango en el Comité de Relaciones Exteriores.

"Los hallazgos de este informe aumentan la preocupación de que la negativa de Venezuela a colaborar con Estados Unidos en la persecución del narcotráfico se debe a la corrupción existente en el gobierno de ese país", afirma Lugar.

La investigación estuvo a cargo de la Oficina de Control al Gobierno del Congreso (GAO), el reconocido brazo de investigación del Capitolio. El texto, cuya difusión completa está pautada para los próximos días, advierte sobre las implicancias de ese tipo de acciones.

Al defender el acuerdo con Colombia, fuentes locales subrayaron su valor estratégico.

"De allí proviene la mayor parte de la cocaína que entra en territorio norteamericano. Y la mayor parte de la violencia en países de América del Sur se vincula con el terrorismo de las FARC", dijeron a LA NACION en el Departamento de Estado.

Las claves

* Convenio militar . El acuerdo, que permite a EE.UU. usar siete bases militares colombianas, aún no fue firmado, a pesar de que Bogotá anunció que está "cerrado". Los presidentes de la región no tendrán la "letra chica" del texto cuando se reúnan el viernes para discutirlo.

* Límites . El techo de la presencia militar es de 800 efectivos norteamericanos. Sin embargo, Hugo Chávez afirmó que, por el acuerdo, "vientos de guerra soplan en la región".

* Punto estratégico . Washington dice que la base de Palanquero es vital por su ubicación "en el corazón" del problema de la droga. Pero expertos militares de Brasil dicen que es uno de los pocos puntos desde el cual los militares extranjeros pueden controlar el vasto territorio brasileño.

* Inversión . EE.UU. invirtió US$ 46 millones en Palanquero. Pero el Departamento de Estado no supo explicar para qué son.

* Celeridad . El objetivo formal del acuerdo es aceitar los mecanismos que, desde 1999, autorizan la presencia militar norteamericana

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