EE.UU. y Surcorea piden una respuesta al misil

Estados Unidos presiona por sanciones a Corea del Norte, pero las negociaciones no avanzan dentro del Consejo de Seguridad de la ONU. "El Consejo de Seguridad tiene que seguir trabajando para hallar una respuesta enérgica y clara al lanzamiento del misil", insistió ayer Susan Rice, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas. El Consejo siguió deliberando; pero, con las horas, la postura estadounidense se fue debilitando.
Aunque Washington, Seúl y Tokio continuaron exigiendo una resolución dura y firme que sancione al régimen comunista de Pyongyang, Robert Wood, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, dijo que su país podría aceptar alguna medida menos severa, siempre y cuando provenga del mismo órgano ejecutivo de la ONU. "Quisiéramos una respuesta fuerte, efectiva y coordinada del Consejo", dijo Wood. "Lo importante es que enviemos un mensaje fuerte a Corea del Norte de que este tipo de comportamiento es provocativo, que no puede ocurrir otra vez, y que si ellos tienen interés en volver a ser bien vistos por la comunidad internacional, deben desistir de ese tipo de comportamiento y de esa actividad", agregó.

Sin embargo, cuando se le preguntó si Estados Unidos insistía en una resolución, Wood declaró: "Queremos la respuesta más fuerte que podamos obtener del Consejo de Seguridad".

China y Rusia, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, presionan por una respuesta más moderada tras el disparo del cohete por parte de Pyongyang.

Moscú señaló ayer que los esfuerzos deberían centrarse en convencer a Corea del Norte de reanudar las conversaciones internacionales para que abandone su plan nuclear militar, más que en sancionarla por haber lanzado el proyectil.

Por su parte, Beijing –tras conversaciones telefónicas con representantes estadounidenses, rusos, japoneses y surcoreanos– insistió con su pedido de moderación. "La República Popular China llama a evitar todo aquello que pueda agravar las tensiones en la región", aseguró Yang Jiechi, ministro de Exteriores chino.

"Lo fundamental es retomar las conversaciones a seis bandas para lograr el desarme nuclear de la península coreana, y así preservar la paz y la estabilidad en la zona", agregó el jefe de la diplomacia del país asiático.

Mientras, Irán –otro país enfrentado con Occidente por su programa nuclear– se sumó ayer al coro de voces contrarias a Washington y respaldó el derecho de Corea del Norte a la actividad espacial. "Irán tiene el derecho legítimo a disfrutar la tecnología espacial para fines pacíficos cumpliendo las reglas internacionales, y cree que ese derecho le asiste también al resto de los países del mundo", lanzó Hasan Qashqavi, portavoz de la Cancillería iraní. No obstante, el funcionario de Teherán dejó en claro que el programa de misiles de su país no tiene vínculo alguno con el que pueda desarrollar Pyongyang.

Corea del Norte desafió el domingo a la comunidad internacional al lanzar un cohete con el objetivo declarado de poner en órbita un satélite de comunicaciones experimental; pero Estados Unidos, Japón y la Unión Europea (UE) señalaron que en realidad lo que Pyongyang hizo fue, como ellos habían anticipado, probar un misil de largo alcance con el que el país asiático buscaría llegar hasta Alaska.

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