EE.UU.: Rice y Cheney autorizaron "técnicas brutales de tortura"

Asfixia simulada, privación de sueño y humillaciones sexuales. Estos y otros tormentos fueron ordenados como métodos de interrogatorio por ambos funcionarios cuando eran consejera de Seguridad Nacional y vicepresidente de George Bush.
Un informe de inteligencia del Senado asegura que en 2002 Condoleezza Rice -entonces consejera en Seguridad Nacional de George W. Bush- autorizó en forma verbal a la CIA a usar "brutales técnicas de interrogatorio" como el "submarino" o asfixia simulada, privación del sueño y golpes contra presuntos terroristas presos.

Según la comisión, Rice es una de al menos seis funcionarios de alto rango del gobierno Bush que dieron cobertura legal a las torturas. El otro fue el entonces vicepresidente Dick Cheney.

De acuerdo a una cronología elaborada por una comisión especial del Congreso cuya publicación fue autorizada por el actual secretario de Justicia, Eric Holder, Rice se reunió en julio de 2002 con el entonces jefe de la agencia de espionaje norteamericana (CIA), George Tenet. Durante esa reunión, ella aceptó la aplicación de "técnicas brutales" del presunto terrorista Abu Zubaydah, sospechoso de ser un alto jefe de Al Qaeda muy próximo a Osama bin Laden.

Zubaydah había sido capturado en Pakistán en marzo de 2002, fue interrogado unas 80 veces en una cárcel secreta de la CIA en base al "submarino", una técnica en la que el sujeto es hundido en agua y llevado al borde de la asfixia.

Las mismas conclusiones se pueden sacar de los documentos internos del gobierno de Bush publicadas hace una semana por orden del nuevo presidente, Barack Obama, donde se enumeran otras torturas utilizadas como mantener a los prisioneros desnudos, en posiciones incómodas, humillados sexualmente, acosado por animales, y sometidos a música ensordecedora, luces intensas y temperaturas extremas.

El informe de ayer agrega que un año después también el ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, así como el entonces secretario de Justicia, John Ashcroft, y varios de sus asesores recibieron informaciones respecto al "submarino" y otros "métodos de interrogatorio alternativos".

No obstante, ellos corroboraron que "el programa de la CIA era legal y que reflejaba la política del (anterior) gobierno", según las informaciones.

La propia Rice había declarado ya en 2005 que su gobierno no empleaba ni apoyaba prácticas de tortura, después de que se filtrara una definión interna de la palabra "tortura" que limitaba bastante el alcance del término y sin dudas se alejaba de la letra de la Convención de Ginebra.

La política de EE.UU., señaló entonces Rice, está en concordancia con las convenciones internacionales que prohíben el trato cruel, inhumano o denigrante.

Según el diario The Washington Post, una docena de funcionarios de la administración Bush conocía detalles sobre las prácticas de tortura. De manera sorprendente -continúa el diario- sólo Colin Powell, secretario de Estado durante el primer mandato de Bush, y el ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no fueron tomados en cuenta para esa decisión.

Ello, "pese a los altos riesgos para la política exterior", dijo el senador demócrata y experto en asuntos de espionaje John Rockefeller al periódico.

La CIA fue autorizada oficialmente a usar esta forma de tortura el 26 de julio de 2006, cuando el entonces ministro de Justicia, John Ashcroft, concluyó que "la simulación de ahogamiento era legal", según el informe.

El actual secretario de Defensa, Robert Gates, opinó ayer que los agentes de CIA que torturaron a sospechosos de terrorismo no debían ser llevados ante la justicia (en coincidencia con la posición espresada por el presidente Obama la semana pasada) e insistió en que era muy importante que "estuvieran protegidos".

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