EEUU proyecta recortes en el gasto de defensa antimisiles

Legisladores y altos funcionarios militares de Estados Unidos proyectaron recortes al gasto de defensa antimisiles, actualmente en unos 10.000 millones de dólares al año, y dijeron que el enfoque debería cambiar a iniciativas de cooperación con otros países.
El general de la Marina James Cartwright, vicepresidente del Comando Conjunto, destacó la importancia de conectar los actuales sistemas de alerta de misiles del país y sostuvo que Washington ya no podía permitirse financiar armas diseñadas para contrarrestar una sola amenaza.

Cartwright dijo ante una conferencia de defensa que la crisis financiera mundial estaba forzando al Pentágono a tomar "duras decisiones" acerca de los programas de armas que puede seguir financiando.

Según precisó, una prioridad es centrarse en sensores y sistemas de comando y control que hacen los actuales sistemas de defensa militar más efectivos.

Riki Ellison, quien encabeza la Alianza de Apoyo a la Defensa de Misiles, indicó el mes pasado que la Casa Blanca pidió al Pentágono un recorte de cerca de 2.000 millones de dólares, cerca del 20 por ciento, en sus gastos de defensa anti proyectiles dirigido al presupuesto fiscal del 2010.

Dada la desaceleración económica, Cartwright dijo que los servicios de las Fuerzas Armadas deberían dejar de gastar en programas separados y trabajar de manera más cercana con sus aliados.

"En tiempos duros para la economía, ¿comprarías algo que hace una sola cosa bien o cientos de cosas bien?, preguntó Cartwright en la conferencia.

La Agencia de Defensa Antimisiles debe mostrar que puede conectar sensores "en una forma que cambiará sustancialmente la manera en que el Departamento (de Defensa) afronta la guerra", aseveró.

El desafío para Estados Unidos en los próximos años probablemente será nuevo, con amenazas desconocidas en lugar de posibles ataques con misiles balísticos de parte de Estados enemigos, por lo que conviene fortalecer los sensores y comandos de control, agregó Cartwright.

Siete legisladores escribieron al secretario de Defensa, Robert Gates, para destacar la amenaza de la proliferación de 3.000 misiles alrededor del mundo, fuera de aquellos presentes en Rusia, China y los aliados estadounidenses.

Detener el programa implicaría que todo el dinero gastado hasta ahora se habría perdido y Estados Unidos dejaría de lado a la industria de armas que sustenta a los programas de defensa, afirmaron el demócrata Norm Dicks y otros seis legisladores.

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