EE.UU. pierde su última base en Asia.

EE.UU. pierde su última base en Asia.
En un revés para Obama, la posición clave centroasiática para combatir a los talibanes y a Al Qaeda pasará a manos de Moscú. Se sospecha que los rusos financiaron al gobierno de esta república ex soviética para que expulsara a las tropas de la OTAN.
El gobierno de Kirguistán mantiene su decisión de cerrar la base aérea estadounidense de Manás, lo que, de concretarse, complicará los planes del gobierno de Barack Obama en Afganistán. EE.UU. no sólo se queda sin instalaciones estratégicas en Asia Central, si no que parece perderlas ante la arremetida política de Rusia en el antiguo patio trasero de la ex URSS. La última palabra la tiene el Parlamento, que debatirá el asunto a finales de la próxima semana. En caso de que apruebe el cierre, lo que es probable dado que el partido oficialista Ak Zhol controla dos tercios de los escaños, EE.UU. tendría un plazo de 180 días para dejar la base.

En un principio, la prolongación del permiso para la base estuvo sujeta a que EE.UU. cumpliera con pedidos del gobierno kirguís de aumentar el pago por el alquiler de las instalaciones y las compensaciones por el daño que su uso –vertido de basuras y combustibles– causa a la zona. Otra razón es el hartazgo entre la población local, sobre todo desde que, en 2006, un trabajador kirguís fue asesinado por un soldado estadounidense.

Manás, cedida en diciembre de 2001 por el derrocado presidente kirguís, Askar Akáyev, es la única base que EE.UU. y la coalición internacional tienen en Asia Central, limítrofe con Afganistán.

Más de mil soldados estadounidenses, españoles y franceses operan en la base, además de aviones cisterna y de transporte, que aprovisionan a las tropas desplegadas en Afganistán.

En 2005 y por exigencias del presidente de Uzbekistán, Islam Karímovm, las tropas de EE.UU. dejaron la base militar uzbeka de Karshi-Janabad, cercana a la frontera con Afganistán. Desde entonces, la de Manás aumentó en importancia estratégica.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, lamentó la decisión kirguís, mientras el Pentágono aseguró que Manás es “muy importante” en el marco de la operación antiterrorista contra los talibanes y Al Qaeda.

Una vez cerrada la base de Manás, EE.UU. no tendrá “cabezas de puente” desde donde enviar tropas y armas hacia Afganistán, que será la prioridad de la política exterior del presidente estadounidense.

Países vecinos de Afganistán como Irán, Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán o China no están dispuestos a ceder su territorio a las tropas aliadas. Tayikistán sólo cederá su espacio aéreo para el transporte de suministros no militares con destino a la vecina Afganistán. Así, EE.UU. tendrá que introducir tropas y equipos a través de Pakistán, donde muchos de los convoyes de suministros han sufrido atentados y sabotajes.

El cierre de Manás puede darse justo cuando Obama tiene previsto anunciar el envío de entre 20 mil y 30 mil soldados adicionales a Afganistán, con lo que el contingente estadounidense ascendería a entre 56 mil y 66 mil efectivos.

El representante de la OTAN para el Cáucaso Sur y Asia Central, Robert Simmons, aseguró esta semana en Bishkek que la Alianza lamentaría el cierre de la base, “importante eslabón” para la operación en Afganistán.

Según la prensa rusa y occidental, el Kremlin convenció a Kirguistán para que cerrara Manás a cambio de 2.000 millones de dólares en créditos, 150 millones en ayudas y la condonación de parte de la deuda exterior.

La Cancillería rusa niega la vinculación entre ambos asuntos, pero el presidente kirguís, Kurmanbek Bakíev, anunció su decisión de cerrar la base en Moscú tras reunirse con el presidente ruso, Dimitri Medvédev.

A fin de evitar la acusación de que boicotea la operación antiterrorista, Medvédev calificó de “alentadores” los primeros pasos de Obama en Afganistán, negó que el éxito de la lucha contra los talibanes y Al Qaeda dependa del número de bases y se mostró dispuesto a cooperar con EE.UU.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha dicho que Rusia permitirá el tránsito por su territorio de suministros militares de EE.UU., pero no de armas, hacia Afganistán. Al llegar al poder, Medvédev explicó que su prioridad de la política exterior es el espacio post soviético, una “zona de influencia de especial importancia” para Moscú, y arremetió contra los intentos de EE.UU. y la OTAN de enviar tropas a su patio trasero. Kirguistán también acoge una base militar rusa a las afueras de Bishkek, Kant, cuyas instalaciones Moscú se propone ampliar.

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