EE.UU. logra que Zelaya y Micheletti retomen el diálogo

Shannon llama a las partes a que firmen un acuerdo, porque "el tiempo se acaba"
TEGUCIGALPA.- Enviado por el propio Barack Obama, el responsable de la diplomacia estadounidense para América latina, Thomas Shannon, logró que las delegaciones del depuesto presidente Manuel Zelaya y del gobierno de facto de Roberto Micheletti retornaran ayer a la mesa de diálogo para buscar un acuerdo antes de las elecciones del 29 de noviembre.

"Se está acabando el tiempo. Sólo nos queda un mes para las elecciones. Necesitamos un acuerdo lo más rápido posible [?] La solución está en la mesa, sólo falta la voluntad política para la firma de un acuerdo", dijo ayer Shannon.

El funcionario encabeza una delegación de alto nivel enviada a Tegucigalpa por el presidente Barack Obama para tratar de solventar la crisis política que vive Honduras desde hace cuatro meses.

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Los diplomáticos estadounidenses (acompañan a Shannon el secretario de Estado adjunto, Craig Kelly, y el asesor de Obama para América latina, Dan Restrepo) se reunieron anteayer por separado con Zelaya y Micheletti para urgirlos a alcanzar un acuerdo.

El diálogo se había roto unos días atrás, después de que Micheletti no aceptó la restitución de Zelaya sin un aval previo de la Corte Suprema. El mandatario derrocado, en cambio, insistió en que debe ser el Congreso el que decida sobre su vuelta al poder.

Tras el encuentro de Shannon con Micheletti, el régimen aceptó la petición de los zelayistas de que sea el Parlamento el que se pronuncie sobre el futuro político del mandatario derrocado.

La delegación estadounidense, que también se reunió con los candidatos presidenciales, tenía previsto en principio partir ayer de vuelta a Washington, pero, tras lograr que las partes se volvieran a sentar a la mesa de diálogo, Shannon anunció que prolongará su estancia hasta hoy. "Sin acuerdo, le va a ser difícil a la comunidad interamericana apoyar las elecciones", señaló.

En una conferencia de prensa, Shannon evitó pronunciarse sobre si la Casa Blanca reconocería el resultado de las elecciones en caso de que finalmente no hubiera acuerdo.

Desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, aseguró que hasta el momento no hay condiciones para los comicios: "No hay una situación normal en Honduras y, lo que es peor, no la va a haber aunque haya elecciones", declaró.

En el denominado Diálogo de Guaymuras, iniciado hace tres semanas, las delegaciones de Zelaya y de Micheletti acercaron posiciones y se mostraron de acuerdo con la creación de un gobierno de unidad nacional, el rechazo a una amnistía política y el compromiso de Zelaya a abandonar su idea de convocar una Asamblea Constituyente, una iniciativa que fue usada por sus oponentes políticos para derrocarlo.

Pero el punto principal de la mesa de diálogo -la restitución de Zelaya en el poder tal y como proclama el Acuerdo de San José, concebido por el presidente costarricense, Oscar Arias- fue rechazado una vez más por el gobierno de facto.

Proceso electoral

De momento, el régimen golpista sigue con sus planes para celebrar las elecciones, haya acuerdo o no. Siguiendo la legislación hondureña, Micheletti ordenó que las fuerzas armadas y los cuerpos policiales pasen a estar bajo la subordinación del Tribunal Supremo Electoral hasta que se conozca oficialmente al ganador de los comicios.

El general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto, afirmó que el proceso electoral "está garantizado" por el carácter "apolítico" de las fuerzas armadas. Vásquez fue el responsable de ejecutar la decisión de la Corte Suprema de arrestar a Zelaya el pasado 28 de junio y acto seguido lo expatrió a Costa Rica, sin que hasta ahora se sepa quién dio esa orden.

Mientras el retorno al diálogo abría una luz de esperanza en el enrevesado conflicto hondureño, el régimen demandó a Brasil ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por permitir que Zelaya se refugiara en su embajada en Tegucigalpa. La respuesta de Brasilia no se hizo esperar. "Es el gobierno golpista el que debe dar explicaciones a la comunidad internacional sobre el golpe", dijo la ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff.

La vuelta al diálogo tampoco impidió que la violencia se adueñara de las calles de la capital hondureña. Varias decenas de seguidores zelayistas fueron reprimidos por la policía cuando se manifestaban frente a la sede del Tribunal Supremo Electoral.

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