EE.UU. impulsa un nuevo plan para reactivar la economía

Lo propuso el jefe de la Reserva Federal. Y tuvo respaldo de la Casa Blanca. Ben Bernanke dijo que la economía podría "seguir débil algunos trimestres". No dio detalles del proyecto, pero se cree que se basaría en la devolución de impuestos.Por: Gustavo Sierra
La crisis es un barril sin fondo. Consume paquetes de ayuda por miles de millones de dólares como si fueran caramelos. Ayer, el presidente de la Reserva Federal, el banco central estadounidense, Ben Bernanke, recomendó lanzar un nuevo plan de estímulo de la economía por otros varios miles de millones de dólares. Una señal muy clara de que los 700.000 millones del paquete anterior lanzado por la administración Bush y los siguientes 250.000 para apuntalar a los bancos no son suficientes.

Bernanke se presentó ante el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes y dijo que "posiblemente la economía continuará débil durante algunos trimestres, y con cierto riesgo de una prolongada desaceleración. Parece apropiado considerar un paquete fiscal por parte del Congreso".

La iniciativa tuvo el apoyo del presidente George Bush, que hasta ahora se había mostrado reticente a inyectar más dólares para apuntalar la economía, como lo venían pidiendo los demócratas en el Congreso. "Estamos abiertos a la idea y luego ya veremos cuando se vuelva a reunir el Congreso qué tipo de paquete quieren elaborar", explicó Dana Perino, la portavoz del presidente a bordo del avión Air Force One con destino a Alexandria, Louisiana, donde Bush se reunió con empresarios locales.

La noticia tuvo un rebote muy positivo en Wall Street, donde el índice Dow Jones tuvo una fuerte subida de casi 400 puntos, la tercera alza en las últimas seis sesiones. "Cualquier noticia de que sigue saliendo dinero fresco de la administración va a ser música para los oídos de los operadores de la Bolsa", comentaba anoche en la cadena pública PBS un experimentado inversionista.

Bernanke no dio ninguna precisión sobre cómo iba a ser el nuevo paquete, pero fue interpretado como una segunda etapa del lanzado por la Reserva Federal en febrero pasado el que se inyectó dinero directamente en el consumo al devolver un promedio de 600 dólares de impuestos a unos 130 millones de contribuyentes. Esto llegó en cheques a los hogares entre abril y mayo pasado e inmediatamente después se detectó un 0,4% de aumento en el consumo, pero esas cifras luego desaparecieron en el marasmo de la crisis.

Los demócratas del Congreso vienen pidiendo unos 300.000 millones de dólares para obras de infraestructura, extensión del beneficio a los desempleados, incremento en los vales de comida, subsidio al combustible para la calefacción y algunos programas de salud. Pero la Secretaría del Tesoro cree que todos esos planes no tendrían un efecto real en la economía hasta dentro de muchos meses y que se necesita tomar medidas drásticas de efecto inmediato. "Los demócratas quieren sacar este dinero cuanto antes porque creen que Obama va a ganar las elecciones: así tiene los fondos para invertir apenas tome el poder", explica Antonio Escalise, un asesor político neoyorquino. "Y también prefieren que Bush se termine de quemar dándoles más fondos a los banqueros, así ellos no tienen que hacer el trabajo sucio si llegan a la Casa Blanca."

La Bolsa de Nueva York terminó con 4,67% en alza y el Nasdaq de productos tecnológicos también se llevó más de un 4%. Es que en la mitad de la rueda se supo que la tasa de préstamo interbancario, una herramienta crucial para el fluir del crédito en general, se estaba moviendo positivamente por primera vez desde que comenzó la crisis. El costo de lo que los bancos cobran unos a otros en sus préstamos diarios llegó a su nivel más bajo en cuatro años.

Barney Frank, presidente del Comité de Finanzas de la Cámara de Representantes, apareció inmediatamente después de conocerse estas noticias en la TV para celebrar que lo realizado hasta ahora y evitar un "crac" como el de 1929, pero dijo que "el mercado debería dejarse de pensar en cómo seguir ganando más dinero en esta tormenta y pensar un poco en el país ,que se dirige a una recesión".

Y lanzó una idea que viene circulando en los pasillos del poder en Washington y Nueva York desde hace unos días acerca de una suerte de "traspaso adelantado" del poder. "Quien gane tendrá que dormir unas cuantas horas, pero inmediatamente después debe sentarse con Bush en la Casa Blanca y trabajar en conjunto para sacar al país de esta situación y dar una señal al mundo de que EE.UU. sigue al frente. El nuevo presidente no podrá tener un período de transición hasta el 20 de enero. Tendrá que trabajar desde el 5 de noviembre", agregó Barney Frank.

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