EE.UU.: el gobierno entraría como accionista en General Motors

Es una posibilidad que se baraja también en otra automotriz: Chrysler. Ayer el titular de GM dijo que lo más probable es que la empresa vaya a un concurso preventivo de acreedores, previsto en la ley de quiebra, e intente evitar la bancarrota.
El gobierno de EE.UU. podría convertirse en un importante accionista de la mayor automotriz del país, General Motors (GM), para proteger el dinero público prestado a la compañías. Y el mismo esquema podría aplicarse a otra gran terminal, la Chrysler, informó ayer el diario Detroit Free Press. El gobierno no desmintió la información. Según fuentes familiarizadas con el plan de rescate de la industria de autos consultadas por ese periódico, la participación oficial en los fabricantes se podría producir tanto si se declaran en cesación de pagos como si continúan funcionando sin ir a la quiebra.

Ayer el diario The Wall Street Journal informó que lo más probable para GM es ir a un proceso de insolvencia (es decir, con intervención de la justicia), y no a un saneamiento, según declaró el actual presidente del consejo de administración, Kent Kresa.

La idea de GM, agregaron fuentes de la empresa a Clarín, es que eventualmente se acogerían al capítulo 11 de la ley de EE.UU., de concurso preventivo de acreedores, para resolver las deudas. Es un intento para evitar la quiebra.

Desde diciembre, el Departamento del Tesoro de EE.UU. prestó US$ 13.400 millones a GM y 4.000 millones a Chrysler para mantener a las dos empresas en funcionamiento. Ayer, el presidente Barack Obama dijo que espera "fervientemente que en las próximas semanas Chrysler encuentre un socio viable y que GM desarrolle un plan empresario que le ponga en el camino de los beneficios sin requerir el eterno respaldo del contribuyente". GM había pedido otros 12.000 millones pero recién para 2011, en función de cómo evolucione la deuda bancaria que vence ese año y la propia crisis.

Chrysler tiene hasta el próximo 1 de mayo para conseguir una alianza industrial definitiva con Fiat de Italia que le permita comercializar vehículos pequeños de reducido consumo. El fabricante también tiene que reducir de forma sustancial su deuda para evitar la suspensión de pagos. La Fiat y Chrysler han afirmado que tienen un acuerdo para establecer una alianza, aunque todavía no se ha materializado.

Pero ayer el jefe de Fiat afirmó que renunciará a la idea de comprar Chrysler si los sindicatos, especialmente los canadienses, no acceden a reducciones de salarios y beneficios (Ver Si no bajan).

Varios medios de comunicación señalaron ayer que los acreedores de Chrysler rechazaron la oferta de la compañía de eliminar US$ 6.900 millones de deuda asegurada a cambio de 1.000 millones.

Según esas informaciones, los acreedores de Chrysler preparan una contraoferta que puede incluir el cambio de la deuda por una mezcla de dinero, acciones y deuda de la nueva sociedad que formasen las empresas estadounidense e italiana.

Los días se cuentan en forma regresiva: el gobierno dio 30 días a Chrysler y 60 a GM para que lleguen a acuerdos con sus sindicatos y presenten un plan de viabilidad.

En cuanto a GM, en marzo el gobierno puso al frente de GM a Kent Kresa en lugar de Rick Wagoner para encarar la tarea del ajuste. Pero hasta ahora el panorama sigue siendo complicado.

Sí parece estar funcionando un acuerdo con un grupo de inversores financieros y concesionarias que quiere comprar la marca Saturn, una de las que GM quiere desprenderse (la otra es la del todoterreno Hummer, que según analistas marcó una época de altos gastos y derroche energético).

Ayer GM confirmó el interés del consorcio y aseguró que además cuenta con otros potenciales compradores. El consorcio interesado en Saturn es liderado por la compañía de inversión privada Black Oak Partners. Según GM, hace dos meses están en negociaciones. No se filtraron detalles financieros de la eventual operación.

Por otra parte, la atribulada automotriz alemana Opel tiene liquidez sólo para los próximos cuatro meses, afirma hoy el diario de masas Bild.

La filial alemana de la ruinosa GM consiguió cerrar una brecha financiera que amenazaba con abrirse en mayo gracias a las ventas del nuevo modelo Insignia, indica el diario en base a información de personas implicadas en las operaciones financieras.

La nueva liquidez permitiría a Opel seguir operando aun en caso de que GM se declare en suspensión de pagos el 1 de junio.

Hasta hace poco se decía que Opel necesitaba dinero fresco antes de mayo para asegurar su supervivencia.

El presidente del comité de empresa y vicepresidente del consejo de vigilancia, Klaus Franz, confirmó que se pudo tapar el agujero financiero.

Comentá la nota