"EE.UU. está creando enemigos"

El político paquistaní de centroderecha salió segundo en las últimas presidenciales. Afirma que la vía militar es la única salida posible ante el accionar talibán. Y que Washington genera desconfianza en la población con sus ataques aéreos.
Se acomoda en la silla de cuero, cruza las piernas y espera inmóvil la primera pregunta. Mushahid Hussain Syed es un señor inglés, pero con acento paquistaní. Espera unos segundos antes de responder para no interrumpir, sonríe respetuosamente y su mirada nunca se dispersa dentro de la caótica habitación, llena de asesores y diplomáticos. Fue periodista, ministro de Información, senador y en septiembre pasado salió segundo en las elecciones presidenciales paquistaníes por el partido de centroderecha Liga Musulmana Paquistaní-Q. Hoy, sin cargo público, se dedica a difundir la versión paquistaní de la incontenible espiral de violencia que domina a su país y a Afganistán hace tres décadas.

"El consenso político hoy en Pakistán es que la vía militar es la única salida posible", explicó ayer a Página/12, durante su paso por Buenos Aires para participar del encuentro de la Coppal con dirigentes asiáticos. Ese es el plan: arrasar sin miramientos con todas las regiones dominadas por los talibán y, una vez destruidos, lidiar con los millones de desplazados, los miles de muertos, los incontables heridos y las ciudades en ruinas.

Hace 27 años, cuando Syed tenía 29, era una de las voces del progresismo paquistaní más escuchadas en el mundo. Como editor del diario de habla inglesa The Muslim denunció, con una ironía poco común para los medios de su país, la alianza entre Washington y la dictadura paquistaní de Mohamed Zia ul Haq y la hegemonía de los talibán en Afganistán después de la salida de las tropas soviéticas a finales de los ochenta. Syed era un promotor de la igualdad entre hombres y mujeres, defendía la resistencia a cualquier ocupación extranjera y hasta apoyó, desde el diario, a la Argentina en la guerra de Malvinas. Sus posturas le costaron su trabajo y un año en la cárcel.

Casi tres décadas después, Syed dejó a un lado la ironía y a sus compañeros progresistas, pero no las críticas hacia Estados Unidos. "No sabemos si somos aliados o enemigos de Estados Unidos. No se le puede decir a alguien que es tu amigo y después golpearlo y abusarlo como si fuera una amenaza", se quejó, perdiendo por un segundo su cara apacible.

–Durante la primera guerra de Afganistán, usted entrevistó a varios líderes talibán. ¿Se parecen a los que combaten hoy?

–Lo que vi en los ochenta tenía más que ver con una guerra nacionalista que con una religiosa. Estaban peleando contra la ocupación extranjera. El mensaje era menos ideología y más nacionalismo y les funcionó muy bien. Además eran muy buenos combatientes, creo que todo el mundo los subestimó. Promovieron una cultura de la resistencia que se expandió incluso fuera del país.

–¿Los actuales bombardeos estadounidenses contra su país siguen alimentando esa cultura de la resistencia?

–Creo que sí. Estados Unidos está creando más enemigos que amigos con sus ataques aéreos. Porque no están matando a ningún líder talibán; están matando a civiles, mujeres, niños. La política norteamericana está generando cada vez más desconfianza entre nosotros, la población civil, el gobierno y también entre los militares paquistaníes.

–Con la asunción de Obama se abrió un diálogo en temas de defensa con el gobierno paquistaní, ¿les ofrecieron coordinar los ataques?

–No. Siguen con su política secreta. Hay canales de diálogo con Estados Unidos, pero no en cuanto a Defensa e Inteligencia.

–¿Por qué Estados Unidos no confía en el gobierno paquistaní?

–Estados Unidos culpa a Pakistán por sus propios errores y fracasos en Afganistán. En Afganistán culpan a Pakistán, en Irak a Irán, en El Líbano a Siria.

–¿Cuánto apoyo mantienen los talibán hoy en Pakistán?

–Poco, cada vez menos. Antes estaban peleando contra una ocupación extranjera que todos veíamos como ilegítima; hoy es la guerra contra su propio pueblo. No quieren que las mujeres vayan a las escuelas, obligan a los hombres a dejarse la barba... eso no es Pakistán y tampoco es el Islam.

–En Afganistán muchos aseguran que el país involucionó con el surgimiento de la militancia talibán. ¿Sucedió lo mismo en Pakistán?

–Algunas regiones del país retrocedieron, principalmente por la incapacidad del Estado de incluirlas y defenderlas. Necesitamos ayuda para luchar contra los terroristas, pero también para educar a nuestro pueblo, ayuda para construir una infraestructura que llegue a todo el país. El extremismo emergió en Pakistán y en el resto de la región después de la guerra de Afganistán, financiada y orquestada en Estados Unidos. Tres décadas después nadie sabe bien cómo derrotar a ese monstruo.

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