En EE.UU. esperan que no haya más demoras con el canje de deuda

Los analistas creen que la SEC no tardará en aprobar los documentos.
A la espera de la autorización que debe dar la Securities and Exchange Commission (SEC), el organismo regulador de los mercados de Estados Unidos, para que el Gobierno pueda anunciar la reapertura del canje de deuda, las expectativas tanto en Wall Street y como en Washington siguen siendo altas, pese a la crisis institucional provocada por los decretos que ordenaron la remoción del presidente del Banco Central Martín Redrado y la creación del Fondo del Bicentenario.

Shari Shahida, operador de Constellation Capital Markets, está convencido de que la SEC no tardará en dar su aprobación. "El gobierno de Estados Unidos está muy interesado en que el canje tenga lugar. Quieren que la Argentina vuelva al ruedo, vuelva a integrarse a los mercados internacionales y se aleje de países como Venezuela".

De hecho, desde hace ya varios meses todos los informes sobre la Argentina del Departamento de Estado han planteando el problema de los bonistas que quedaron fuera del canje como un asunto que el Gobierno argentino debe resolver. Esta semana un informe realizado por el Servicio de investigación del Congreso de Estados Unidos va en la misma dirección.

Este instituto se ocupa de realizar estudios sobre temas de interés para los legisladores estadounidenses ya sean domésticos o extranjeros. Hacía mucho tiempo que no hacían nada sobre la Argentina. Por eso el que acaban de publicar es significativo.

Titulado El Default argentino: lidiando con los holdouts, el autor J. E. Hornbeck dice que la Argentina quiere reabrir el canje por tres razones. En primer lugar, pese a que el Gobierno lo niega oficialmente, Hornbeck asegura que el país necesita financiamiento porque "el balance fiscal ha caído de un superávit de 1,4 % del PBI en el 2008 a un proyectado déficit de 1,5% de PBI en el 2009".

En segundo lugar, el informe indica que la Argentina se está quedando sin fuentes de financiamiento. Presenta como prueba, el intento de crear el Fondo del Bicentenario que, según el autor, ha resultado problemático.

"Además de perjudicar la independencia del Banco Central, esta estrategia disminuye la posición de las reservas internacionales argentinas y le permite al Gobierno diferir la decisión acerca del ajuste fiscal", sostiene J.E Hornbeck. Y agrega que "el uso de las reservas para garantizar pagos de deuda es una medida inusual y ha sido desafiada por el presidente del Banco Central y por el Congreso "como también en la Corte Federal de Nueva York".

Por último, según Hornbeck, "las condiciones del mercado son favorables para colocar deuda. Las tasas de interés están en uno de los niveles más bajos de la historia y la liquidez es alta. Podría haber mucho apetito para bonos de altos retorno".

Hornbeck concluye que, para normalizar su situación, la Argentina tiene, en primer lugar, que negociar con los holdouts. En segundo, debe repagar su deuda al Club de París y, finalmente, tiene que reinsertarse en el Fondo Monetario recordando que no es posible arreglar con el Club de París sin el monitoreo de este organismo internacional. Es en ese contexto que hay una larga referencia al problema del INDEC.

"Los bonistas están hastiados de la Argentina, quieren terminar con este asunto", dijo a Clarín Alberto Bernal, de Bulltik Capital Markets. "El ruido político generado por lo de Redrado y lo de las reservas ha provocado un incremento en las tasas. Pero sigue habiendo mucho interés".

Shahida coincidió con Bernal. "Nosotros compramos bonos en default argentinos porque sabíamos que en algún momento iban a tener que reabrir el canje por necesidades financieras. Y este es el momento. El interés sigue siendo alto. Lo único que queremos es que se solucione el tema Redrado", sostuvo. Pero advirtió: "Si el Gobierno argentino vuelve a postergar el canje, entonces vamos a esperar al próximo gobierno. Este gobierno ha sido muy incompetente, irracional, no han trabajado bien. La gente está exhausta de tanto drama".

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