EE.UU. envió otra nave de guerra para liberar a un rehén de los piratas.

Es el capitán del barco estadounidense atacado el miércoles por somalíes. El marino se ofreció como prisionero para que liberen al buque. Ayer se tiró al mar para escapar, pero falló. En su país ya es un héroe. Por él piden más de US$ 1 millón.
El capitán estadounidense que fue tomado como rehén por un grupo de piratas se arrojó al mar ayer, frente a la costa de Somalia, en un desesperado intento de fuga que fue rápidamente desbaratado por los delincuentes.

A poco de tirarse al agua desde el bote salvavidas, los piratas lograron retenerlo nuevamente y, según algunas versiones, hubo disparos de armas automáticas. El episodio ganó en dramatismo por la fuga frustrada y porque siguieron convergiendo al lugar -conocido como el Cuerno de Africa- más buques de guerra norteamericanos y más barcos piratas.

Richard Phillips, 53 años, quien aparentemente se entregó para que otros rehenes fueran liberados, ya se convirtió en un nuevo "héroe" en EE.UU., donde su destino es seguido por las cámaras de las grandes de televisión.

"Es un hombre de familia, muy dedicado a los suyos", dijo por ejemplo Laura Wells, propietaria de una tienda en la ciudad donde está domiciliado. "Uno lo ve trabajar en su jardín, con su familia. Estamos rezando, a la espera", dijo Wells al canal CNN, al borde del llanto. Quienes lo conocen dicen, sin embargo, que su apariencia modesta oculta un carácter fuerte. John White, un tripulante del "Maersk Alabama", dijo a CBS que durante el abordaje Philipps "se mantuvo firme mientras todos buscaban esconderse. En otras palabras, él de alguna manera se entregó a los piratas para proteger al resto de la tripulación".

El presidente Barack Obama no ha dicho en público una palabra sobre la situación, pero envió asesores para asegurar al país que el gobierno está haciendo todo lo posible con el propósito de lograr la libertad de Phillips. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo ayer a la prensa: "Esas personas (los piratas) no son otra cosa que delincuentes", y prometió "resolver la situación del rehén y llevar a los piratas ante la Justicia''. La funcionaria también dijo que "a piratería es tal vez un problema que se arrastra desde hace siglos, pero estamos trabajando para darle una respuesta propia del siglo XXI".

En efecto, la piratería en distintos puntos del mundo, pero en particular al Oriente de la costa africana, en el Océano Indico, se ha agudizado en años recientes.

Ayer, una versión recogida por la agencia española de noticias EFE dio cuenta de un supuesto pedido de rescate por Phillips de 1,5 millón de dólares.

Qorane Yool, que se presentó como vocero de los secuestradores, dijo por teléfono desde el pequeño puerto de Elhur, en la región norteña somalí de Puntlandia, que son "capaces de defender" a sus compañeros y que "cualquier acción militar llevará a la muerte del capitán" del carguero.

Phillips está secuestrado desde el miércoles, cuando 4 piratas abordaron a ese barco que, a 500 kilómetros de la costa, transportaba toneladas de alimentos y ayuda a pobladores de Mombasa, Kenia.

Los veinte tripulantes estuvieron secuestrado varias horas hasta que los piratas se fueron con alguna provisión robada y el capitán rehén en un bote salvavidas.

El intento de fuga de ayer del capitán estadounidense fue relatado, bajo anonimato, por una fuente militar estadounidense.

EE.UU. ha enviado a la zona buques de guerra, en el primer hecho que afecta directamente intereses estadounidenses. Hasta ahora, la ola de piratería en el mar frente al Cuerno africano había afectado sobre todo barcos o embarcaciones europeas. El jueves había llegado un barco de combate y seis buques aliados. Ayer se sumó otro de la Marina, informaron en el Departamento de Defensa. La fragata USS Halyburton se unió al destructor USS Bainbridge, que ya se encontraba en la zona. La tripulación del "Bainbridge" se encuentra en negociaciones con los piratas, informó un vocero del Departamento de Defensa. Y otro vocero añadió que el Halyburton "lleva helicópteros y está en el lugar, en las proximidades" del pequeño bote salvavidas. También los grupos criminales enviaron al área pequeños botes, víveres y armas para ayudar a los secuestradores a resistir.

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