EE.UU. se endurece y cancela las visas de funcionarios golpistas

Revocaron cuatro visas diplomáticas. No se sabe aún quiénes son los afectados.
No lo quieren llamar presión. Pero ¿de qué otra cosa se trata? Al cumplirse un mes de que el presidente hondureño Manuel Zelaya fue depuesto, el Departamento de Estado anunció ayer que están revisando las visas diplomáticas de miembros del régimen golpista de Roberto Micheletti y que su embajador en Tegucigalpa, Hugo Llorens, ya ha revocado otras cuatro.

Una alta fuente en la embajada de Honduras en Washington dijo a Clarín que entre las personas afectadas figuran el general Romeo Vásquez, jefe de las Fuerzas Armadas que estudió en la Escuela de las Américas, el juez Tomás Arita, que ordenó a los militares la detención de Zelaya, y el fiscal Luis Rubio. La vicecanciller hondureña del gobierno de facto, Martha Lorena Alvarado, agregó a esta lista el nombre del jefe del Parlamento, Alfredo Saavedra. "Son los cuatro actores principales del golpe junto a Micheletti" dijo la fuente en Washington.

El gobierno de Barack Obama, sin embargo, no quiso confirmar estos nombres. "No podemos revelar la identidad de los afectados porque nos lo prohíbe la ley", explicó a Clarín una de las portavoces del Departamento de Estado, Sarah Mangiaracina.

"Es una muy buena señal", dijo a esta corresponsal el embajador de Honduras ante la Casa Blanca, Enrique Reina, quien agregó: "es el camino correcto. El presidente Zelaya puede dialogar, pero hay que presionar a los golpistas para permitir que él regrese a Honduras. Es un paso en la dirección correcta. Nosotros también estamos pidiendo que les bloqueen sus cuentas en el exterior", dijo que diplomático, que responde al presidente hondureño depuesto.

El Departamento de Estado prefiere sin embargo no hablar de "apriete" o de "presión". Su vocero Ian Kelly explicó que la medida fue adoptada en apoyo al presidente Manuel Zelaya, ya que es el único presidente al que reconocen. Toda una sutileza.

Como sea, ayer quedó en claro que la paciencia de la diplomacia estadounidense con los golpistas ha comenzado a acabarse. La gota que rebasó el vaso fue la manera en que el Congreso hondureño está dilatando su respuesta a la propuesta de solución del conflicto que les presentó el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias.

El gran temor es que la situación siga dilatándose y que los golpistas ganen la partida por "default".

De hecho, Honduras se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza. Si bien el gobierno de Obama no quiere convertirse en el árbitro principal del conflicto entre las partes, a las presiones que venía padeciendo por parte de la oposición republicana para que no apoye al presidente Zelaya porque, según ellos, fue el primero en violar la Constitución, ahora se ha sumado la presión de miembros de su propio partido, que piensan que el apoyo que le está dando EE.UU. al presidente Zelaya no es suficiente.

En una carta dirigida a Obama, el diputado demócrata por Arizona Raul Grijalba y cuatro colegas pidieron que la Casa Blanca no sólo les suspenda las visas a los miembros del gobierno golpista sino que también se les congelen sus cuentas bancarias.

A nivel internacional, la preocupación por Honduras esta menguando. Sólo el hemisferio sigue de cerca el tema. Los presidentes de Colombia, México y Centroamérica que se reunirán el miércoles en Costa Rica, en el marco del grupo de Tuxla, defenderán la mediación de Arias.

El embajador argentino ante la Casa Blanca, Héctor Timerman, dio ayer un recepción en honor al embajador Reina, a la que asistieron todos los embajadores del hemisferio acreditados ante EE.UU. y todos los acreditados ante la OEA, como también representantes del Departamento de Estado, los think tanks y de diversas organizaciones de derechos humanos.

En total eran más de 100 invitados. Todo un reconocimiento al presidente Zelaya. En su discurso, Timerman aseguró que "ningún gobierno surgido en la noche negra que cubre al país será reconocido ni aceptado".

Reina, por su parte, agradeció el gesto de Argentina hacia su presidente. Explicó que Zelaya ha aceptado la propuesta de Arias, pero que el gobierno golpista se ha mantenido en una política intransigente y con una estrategia de ganar tiempo.

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