En EE.UU. empiezan a cambiar hábitos

Ya hay quienes deciden no ir a cines y restaurantes; aparecieron los barbijos en los subterráneos
WASHINGTON.- Todos intentan mantener la calma y no caer en el pánico. Pero poco a poco, algunas medidas de prevención -la mayoría, espontáneas- empiezan a modificar conductas en este país, donde ayer el mazazo fue la noticia de la primera muerte por la rápida expansión de la gripe porcina.

La primera muerte fue la de un niño mexicano de 23 meses que mostró síntomas en Brownsville, Texas. El chico había viajado a México para visitar a unos familiares y, al regresar, murió en el Hospital Infantil de Houston, donde había sido trasladado para recibir tratamiento.

"Otras personas que acompañaban al chico no mostraron signos de la enfermedad", intentó tranquilizar el director de los servicios de emergencia de Houston, David Persse. "Ocurrió dentro de Estados Unidos y hay que tomar precauciones personales", añadió. La noticia convirtió a este país en el segundo, luego de México, en el que se comprueban casos de muerte por el virus. Y tuvo sombrío efecto en una tierra que, hasta ahora, se creía favorecida por una cepa más benigna del mal. Ayer, esa bendición se desmoronó como barrida por la lluvia que cayó buena parte del día.

"Tenemos que tomar las máximas precauciones y lo estamos haciendo", dijo el presidente Barack Obama, al hacer los primeros comentarios del caso. "Estamos monitoreando la situación continuamente. La situación es grave, pero no hay que caer en alarmismos", agregó.

Pero la mezcla del primer caso de muerte, así como la evidencia de que aumentaron los contagios, fue un cóctel suficientemente fuerte como para disparar algunos cambios espontáneos en la conducta.

Ya hay quienes decidieron no ir a sitios de concentración pública, como cines y restaurantes, y que, si pudieran, evitarían las estaciones de subterráneo, donde ayer aparecieron las primeras mascarillas.

Eso, junto con la noticia aún no confirmada de que se detectaron seis casos sospechosos de virus en el estado de Maryland, en las adyacencias de la pequeña región del Distrito de Columbia, la sede del gobierno.

Los viajes en subterráneo, el medio de transporte por excelencia en la zona capitalina, ganaron miradas de desconfianza. Un simple estornudo merece gestos de reprobación, y ni que hablar de una tos intensa.

Pese a que la Organización Mundial de la Salud elevó ayer el nivel de alerta por el virus, la mayoría de la población mantiene la serenidad. Y hay quienes militan en el escepticismo y en la confianza de que todo pasará pronto. Aunque un ratito de radio puede llegar a minar esos soportes de conducta.

Se sospecha de más de 80 casos de infección en Estados Unidos, aunque los confirmados son 68 en seis estados. Salvo excepciones puntuales, no hay corte masivo de clases. Sí se han suspendido, hasta el 11 de mayo, las competencias deportivas en escuelas de Texas, pero no la actividad académica. "La verdad es que esperamos ver más casos en los próximos días", previenen las autoridades.

El nivel 5

* Quedarse en casa En las regiones afectadas, la OMS aconseja a las personas que sufren enfermedades respiratorias graves que se queden en sus casas y que limiten sus contactos con los otros miembros del hogar.

* Limitar la actividad La organización recomienda estudiar el cierre de colegios y la modificación de los horarios de trabajo para evitar que demasiadas personas estén en contacto.

* Menos transporte público La OMS invita también a los países a alentar la reducción de los viajes así como la aglomeración de personas en los transportes públicos.

* Respuesta médica Los países, además, son invitados a distribuir antivirales y a lanzarse a la preparación de la vacunación.

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