EE.UU. despliega 10.000 soldados

Obama moviliza a los reservistas para ampliar la ayuda; Bill Clinton llega hoy a Haití y se reunirá con Preval
WASHINGTON.- Con más de 10.000 soldados desplegados a partir de hoy en Haití, Estados Unidos confía en restablecer el orden en las caóticas calles de Puerto Príncipe, donde la distribución de la ayuda humanitaria y las tareas de rescate se complican debido al estallido de los primeros brotes de violencia y los saqueos.

Además de autorizar el envío de los militares, el presidente Barack Obama firmó ayer una orden de movilización de los reservistas, que afecta principalmente a personal médico para trabajar en los barcos hospital y a guardacostas para controlar los puertos.

"Es necesario aumentar el número de miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos para una conducción efectiva de las misiones operativas, incluyendo aquellas que implican asistencia humanitaria, relacionadas con los esfuerzos de socorro en Haití", señala la orden presidencial.

Junto con los nuevos efectivos militares llegará también hoy a Haití el ex presidente Bill Clinton, enviado especial de la ONU al país caribeño. Clinton se reunirá con dirigentes políticos del país y coordinará la entrega de ayuda a los damnificados, informó ayer su fundación.

"Como enviado especial de la ONU, siento una profunda obligación con el pueblo haitiano de visitar su país y reunirme con el presidente [René] Preval para asegurar que nuestra respuesta continúe siendo coordinada y efectiva", dijo Clinton en un comunicado.

El despliegue humanitario estadounidense en Haití comenzó el viernes, con la llegada del portaaviones de propulsión nuclear USS Carl Vinson, que transporta 19 helicópteros destinados a labores de rescate y ayuda a la población. Fuentes militares estadounidenses confirmaron ayer que hoy habrá en el país caribeño unos 10.000 soldados, entre el personal de tierra y los efectivos que trabajan en los barcos de ayuda.

El general P. K. Keen, del Comando Sur, dijo ayer que Estados Unidos tratará de poner en funcionamiento "lo antes posible" los puertos haitianos para permitir el aprovisionamiento de combustible. "Nos encontramos frente a varios problemas críticos, uno de ellos es el combustible. Este no llega por uno de estos puertos y tenemos necesidad de restablecerlo", declaró Keen desde Puerto Príncipe a la cadena de televisión CNN.

Brotes de violencia

Keen precisó que aproximadamente 1000 soldados estadounidenses se encuentran en las calles de Haití y unos 3600 en la costa de Puerto Príncipe, en el portaaviones Carl Vinson y otros buques de apoyo. En otra entrevista con la cadena Fox, Keen señaló que los militares estadounidenses habrían distribuido estos últimos días más de 70.000 botellas de agua y 130.000 raciones individuales de alimentos. "Y seremos capaces de incrementar [la distribución] todos los días", agregó.

Una de las principales preocupaciones son los brotes de violencia que ya han aparecido en la capital haitiana. Tanto Keen como Rajiv Shah, administrador de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), advirtieron de la importancia de mantener el orden en el país. "Tenemos que establecer un ambiente seguro para poder tener éxito con nuestra misión de asistencia humanitaria", dijo Keen. Por su parte, Shah, de regreso a Washington tras su viaje a Haití con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, recalcó que los equipos de socorro "trabajan día y noche para tratar de salvar más vidas".

Hasta ahora, la seguridad en las calles de Puerto Príncipe estuvo en manos de los efectivos de la Misión de Estabilización de la ONU (Minustah). La presencia de la policía haitiana es simbólica. A partir de hoy, unos 3500 soldados estadounidenses ayudarán en esas tareas de seguridad, según dijo ayer Preval. "Tenemos 2000 policías en Puerto Príncipe que están gravemente afectados y 3000 delincuentes escaparon de prisión [tras el sismo]. Eso da una idea de qué tan mala está la situación", señaló a la prensa el presidente haitiano.

El gigantesco despliegue ordenado por Obama le ha valido críticas al mandatario en su propio país. Algunos analistas acusaron a Obama de querer sacar rédito político de la respuesta de su gobierno a la catástrofe de Haití.

Ante las críticas, los ex presidentes George W. Bush y Bill Clinton (que coordinan la recolección de fondos privados) coincidieron en rechazar que haya un interés político en la estrategia de Obama. "No es hora de centrarse en la política", afirmó Bush.

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