"EE.UU. me defraudó, me dejó a mitad del camino y eligió apoyar al golpismo"

El mandatario depuesto dialogó por teléfono con Clarín, desde la embajada donde se encuentra desde que regresó a Tegucigalpa. Dijo que no reconocerá los comicios del próximo domingo.
Manuel Zelaya habrá dejado seguramente su sombrero sobre el escritorio y acomodado su inseparable chaleco negro, que cubre su camisa, también blanca. Se lo escucha cansado, luego de estar dos meses refugiado en la embajada de Brasil, aquí en Tegucigalpa, tras haber entrado al país de manera sorpresiva el 21 de septiembre. Hay que imaginar cómo mueve sus manos al hablar, porque no es posible verlo. El diálogo con Clarín, en esta tarde plomiza de la capital hondureña en el barrio de Palmira, es por teléfono, separados por 300 metros de cordón militar, que cercan la residencia, de la que apenas se distinguen los altos murallones que la dividen de la calle. Adentro, una veintena de colaboradores. Afuera, decenas de policías y militares con caras de pocos amigos. "Estados Unidos me defraudó, me dejó a mitad del camino y eligió apoyar al golpismo antes que a la democracia. Y eso es un pésimo precedente para la región", dice del otro lado de la línea el presidente constitucional, derrocado el 28 de junio pasado y echado a Costa Rica, apenas con su pijama. El jefe policial que le negó a este enviado ingresar a la embajada sigue con atención el diálogo, desde la calle al interior de la residencia, pero no interviene. Debe tener ganas de preguntar, pero guarda silencio. Es rara su actitud, pero no me pierde pisada y va y viene detrás de mí, como un férreo marcador central. Lo que sigue, es el diálogo con "Mel" -como lo llaman aquí-, rodeado de curiosos.

Usted pidió que fuera el Congreso el que decida su restitución y la decisión será el 2 de diciembre ¿Qué pasará si el Parlamento no lo restituye finalmente?

Va a continuar el golpe de Estado y van a triunfar los golpistas. Si ellos no rectifican mi destitución y mi destierro se habrá impuesto el golpismo.

¿Qué medidas va a tomar para oponerse a estas elecciones?

Nosotros no reconocemos estas elecciones y el pueblo debe decidir si avala el golpe o no. El pueblo deberá decidir si quiere votar por una dictadura o si realmente quiere participar de elecciones libres. Pero su elección no tiene ninguna validez, porque estos comicios son una burla no solo al país sino a la comunidad internacional.

¿Van a llamar a la abstención o a boicotear los comicios?

El voto es una cuestión personal y cada uno puede tomar la posición que le parezca. Lo que nosotros vamos a hacer y venimos haciendo es informar a la población sobre cuáles son las condiciones en las que se está votando y cuáles son las verdaderas intenciones de este acto, que es convalidar a una dictadura que me echó del poder. Vamos a impugnarlas y a pedir que se realicen otra vez bajo el Estado de Derecho, que se reimpondrá cuando me restituyan.

¿Cómo analiza el cambio de posición de EE.UU?

Voy a usar las palabras de un senador republicano que dijo que la administración Obama debía cambiar el eje y apostar a las elecciones y no buscar retrotraer la situación al 28 de junio, cuando se produjo el golpe. Le repito lo que ya dije hace unos días: nos ha dejado a la mitad del camino diciendo que su prioridad son las elecciones y no la restitución de la democracia.

¿Se siente traicionado?

Me siento defraudado, porque lo que ha hecho la administración Obama es negociar con los republicanos el nombramiento de dos funcionarios a cambio de dejarnos abandonados. Por recomendaciones de Hillary Clinton, fuimos a dialogar con los golpistas, porque ellos tenían como prioridad restaurar el orden democrático, tal como lo había dicho públicamente Obama en la cumbre de Trinidad, cuando él dijo que no había que pensar en cómo fueron las relaciones de la región con EE.UU en el pasado sino que había que mirar el futuro. Nunca pensamos que ese futuro era volver precisamente a un pasado ignominioso de golpes de Estado. Era la vuelta de los militares al poder político de nuestros países, la represión, censura mediática, supresión de libertades públicas, violaciones a los derechos humanos y la expulsión de un presidente democráticamente electo como ha hecho el golpismo en Honduras. Para sorpresa mía, se debilitó EE.UU. y se fortaleció la dictadura, porque me reconocen a mí como presidente, pero atienden actividades del señor Micheletti, y esa es una contradicción muy seria.

¿Sólo a eso se debe la actitud de EE.UU. de reconocer las elecciones y al próximo gobierno?

Creo que también es un mensaje para los otros presidentes de la región. Es como decirles que hay que poner las barbas en remojo, porque sino ya tienen la receta para intentar desestabilizarlos.

¿Va a reconocer al presidente del 29?

Nosotros desconocemos estas elecciones, que se realizan bajo el signo del terror.

¿Aceptaría reunirse con el presidente que surja para resolver su situación?

No, porque estas elecciones son una burla para la sociedad. Y el problema es que con los terroristas no se debe nunca negociar, sino que hay que exigirles que cumplan con la ley. Mientras el Congreso no derogue el decreto (de la destitución) yo no puedo legitimar el golpe de Estado.

¿Cómo va a seguir su vida? ¿Va a pedir asilo?

Yo lo que reclamo es el respeto a la soberanía popular, que fue la que me eligió. Esa es una cuestión política. El resto, es una cuestión personal que aún no fue evaluada. Yo soy presidente de Honduras hasta el 27 de enero.

¿Por qué cree que Micheletti decidió ausentarse del poder entre el miércoles y el 2 de diciembre, cuando hayan pasado las elecciones?

Es otra maniobra del golpismo, para hacerle creer al mundo que las elecciones serán limpias. Y ahí ya salió Washington a decir que le parecía un buen gesto. Ya ve cómo son las cosas.

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