EE.UU. corta la ayuda a Honduras para presionar a los golpistas

Es para forzar al actual régimen a restablecer al derrocado Manuel Zelaya. La medida reactivó el contacto informal entre los representantes del gobierno de facto y los zelayistas. El presidente destituido se reunió ayer con la canciller Clinton.
EE.UU. dio por terminada ayer la asistencia financiera no humanitaria a Honduras al tiempo que advirtió que, sino se revierte el golpe que derrocó al presidente Manuel Zelaya y hay un retorno a la constitucionalidad del país, no reconocerán los resultados de las elecciones convocadas para el 29 de noviembre.

El comunicado distribuido a la prensa ayer por el Departamento de Estado informó también que revocarán las visas de todos los miembros del gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Con estas tres medidas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dejó en claro su apoyo a la mediación del presidente costarricense Oscar Arias y a la restauración de Zelaya, ambos puntos previstos en el Acuerdo de San José. Y esta toma de posición por parte de EE.UU. provocó una reacción rápida: ambos bandos hondureños reanudaron los contactos informales, según confirmó anoche Clarín.

"Estamos sentando un precedente y enviando un mensaje a todo militar o civil que esté pensando en derrocar ilegalmente a un presidente electo en cualquier país del mundo. Sus acciones tendrán consecuencias", dijo un alto funcionario estadounidense quien advirtió que el tiempo no está a favor de los golpistas como ellos piensan sino todo lo contrario: "Las consecuencias peores llegarán a largo plazo", aseguró.

Sin embargo no está en claro por qué el gobierno de Barack Obama sigue negándose a declarar oficialmente y legalmente que lo ocurrido en Honduras fue un "golpe de Estado militar". El alto funcionario explicó que la secretaria de Estado tiene el poder de terminar con la ayuda no humanitaria sin necesidad de hacer esa declaración.

Algunos observadores especulaban ayer con que la verdadera razón por la cual se resisten a dar ese paso es porque si se tratara de un golpe de Estado, el Congreso de EE.UU. debería dar su visto bueno en el cao de que el Departamento de Estado decidiera restablecer la ayuda revocada ayer.

El recorte es por un total de 31 millones de dólares. Son 9,4 millones de la agencia USAID destinados al desarrollo; 8,9 millones de fondos estatales para la financiación del Ejército y para su entrenamiento; 1,7 millones de dólares de fondos de "ayuda en seguridad" y 11 millones más de la gubernamental Cuenta Reto del Milenio (MCC). No se han cortado 170 millones de dólares: 70 de asistencia bilateral considerada humanitaria y otros 100 que la MCC tiene ya asignados para Honduras en el marco de su programa quinquenal que llega hasta 2010.

Pese a que la medida no supone un ahogo económico en lo concreto ya que la ayuda ya había sido suspendida de hecho después del golpe del 28 de junio, la reacción del gobierno de facto de Roberto Micheletti fue virulenta. Uno de sus voceros acusó al gobierno de Obama de "irse por el lado de Hugo Chávez" mientras que otro agregó que así EE.UU. estaba apoyando la expansión del marxismo en la región.

Tras la reunión que Zelaya tuvo con Hillary Clinton ayer en Washington, el presidente derrocado prometió que va "a volver al país por la buenas o por la malas."

El alto funcionario del Departamento de Estado dejó la puerta abierta para que esto no sea necesario. "La propuesta de Arias, que nosotros apoyamos firmemente, prevé que para que Honduras retorne a un camino constitucional es necesario que Zelaya regrese a la presidencia", explicó mientras agregaba que "este es el proceso que estamos apoyando, ahora las partes han vuelto al diálogo, tratarán de llegar a un tipo de acuerdo en este marco. En la medida que sigan este rumbo tendrán el apoyo de Arias y de EE.UU."

Una fuente diplomática latinoamericana confirmó a esta corresponsal que "la gente de Zelaya y representantes de Micheletti están en este momento negociando informalmente en Washington."

Sea como sea, en el Congreso de EE.UU. tanto la derecha conservadora republicana como el progresismo demócrata ayer pusieron el grito en el cielo. El demócrata Howard Berman, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, pidió al gobierno demócrata que determine formalmente que hubo un "golpe militar" en Honduras y elimine casi toda la ayuda.En el otro extremo, la diputada cubana Ileana Ros Lehtinen, líder de la minoría republicana, dijo que las medidas de ayer zocaban los intereses de la seguridad nacional de EE.UU.

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