EE.UU. y China, enfrentados por el clima

Se acusaron mutuamente de falta de compromiso para llegar a un acuerdo; dramática advertencia de la ONU sobre el riesgo de un fracaso
COPENHAGUE.- Una fuerte disputa entre China y Estados Unidos, los mayores emisores de gases contaminantes del mundo, estalló ayer en la cumbre climática de la ONU, y dejó en evidencia la parálisis en la que se encuentra la mayor conferencia mundial sobre el tema cuando faltan pocas horas para que lleguen a Dinamarca los principales líderes del mundo.

En medio de un gigantesco despliegue de seguridad, los jefes de Estado y de gobierno empezarán a llegar hoy para el tramo final de la cumbre, que aún no ha logrado un acuerdo global respecto de las metas para reducir emisiones de gases CO2 y del financiamiento de las políticas para mitigar el cambio climático, principales desafíos del encuentro.

En una muestra de las dificultades que persisten cuando faltan pocos días para el cierre de la cumbre, China acusó ayer a Washington de evadir su compromiso para combatir el impacto del calentamiento global, y Estados Unidos exigió a Pekín mayores concesiones.

Al igual que sus pares emergentes, como Brasil, la India y Sudáfrica, China se resiste a los intentos encabezados por Washington de hacer obligatorias las metas de reducciones y que sean sometidas al monitoreo internacional, en lugar de voluntarias.

Estados Unidos ofreció un recorte del 17% de sus emisiones de CO2 para 2020 respecto de los niveles de 2005, una cifra que corresponde a un proyecto de ley que ya fue aprobado por la Cámara de Representantes pero que aún se encuentra trabado en el Senado. Traducida respecto del nivel de 1990, esa cifra corresponde a sólo un 4%.

"El resultado [del debate parlamentario] es incierto, y no queremos prometer algo que no tenemos", advirtió ayer el enviado especial de Estados Unidos a Copenhague, Todd Stern, ante los cuestionamientos sobre la falta de ambición en las metas norteamericanas.

Sectores empresariales y figuras prominentes del Partido Republicano advirtieron la semana pasada al presidente Barack Obama que no comprometiera al país en objetivos que no serán ratificados por el Congreso.

Poco antes del inicio de la cumbre, China, por su parte, se había comprometido a reducir su "intensidad carbónica" (las emisiones de CO2 por unidad de producción) entre el 40% y el 45% hasta 2020 respecto del nivel de 2005. Como se anticipa que la economía china se duplicará en tamaño en los próximos años, ese compromiso significa que sus emisiones aumentarán en un 50% en vez de duplicarse.

Tanto la propuesta de Estados Unidos como la de China fueron rechazadas por la Unión Europea (que ya donó 10.500 millones de dólares para las naciones pobres) y los países en vías de desarrollo. La UE las consideró exiguas ante el desafío que enfrenta la humanidad para combatir el calentamiento global y sus apocalípticas consecuencias.

Según datos de la organización Clima Interactivo, un grupo de científicos independientes de Estados Unidos, las ofertas puestas sobre la mesa en el Bella Center de Copenhague conllevarían un incremento de la temperatura global de 3,9 grados centígrados respecto de los niveles preindustriales y hasta 2100. Se trata de un nivel mucho más elevado que los 2 grados centígrados de aumento que los científicos consideran potencialmente catastróficos para el clima mundial.

Sin embargo, el delegado chino en la conferencia, Yu Qingtai, anunció ayer con vehemencia que Pekín no está dispuesto a negociar su posición.

"Hemos anunciado estos objetivos y no tenemos la intención de someterlos a debate", afirmó Yu.

Sus declaraciones fueron respaldadas horas después por Pekín, cuando la cancillería china acusó a los países desarrollados de tratar de eludir sus obligaciones de ayudar a las naciones pobres a combatir el cambio climático.

China, al igual que el resto de los países en vías de desarrollo reunidos en el denominado G-77, considera que Estados Unidos y las potencias económicas tienen la responsabilidad histórica de reducir las emisiones y que todo acuerdo climático debería contemplar el nivel de desarrollo de cada nación.

"Todavía sostenemos que los países desarrollados tienen la obligación de suministrar apoyo financiero -dijo la vocera de la cancillería, Jiang Yu-. Esa es la condición clave para el éxito de la conferencia de Copenhague."

Alianzas y reclamos

China, que es el mayor contaminador del mundo, está alineado con los países en desarrollo en las conversaciones. Pero Estados Unidos no considera a la potencia asiática una nación necesitada de ayuda para combatir el cambio climático.

"No se puede empezar a tener siquiera un acuerdo sólido en términos ambientales sin la participación adecuada de China´´, dijo Stern.

Obama y el primer ministro chino, Wen Jiabao, figuran entre los más de 120 líderes mundiales que participarán de la conferencia. Ya llegaron ayer, entre otros, el primer ministro británico, Gordon Brown, y el príncipe Carlos.

"La cruda realidad es que nuestro planeta ha alcanzado un punto crítico", dijo ayer el heredero del trono.

Uno de los primeros en llegar, anoche, fue el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, que, como China, promueve la reducción voluntaria de emisiones y no mediante un tratado vinculante que limite el crecimiento de los países emergentes.

En tanto, en otra señal del riesgo de fracaso de la cumbre, el secretario general de la ONU hizo ayer una dramática advertencia al mundo. "Hemos llegado a este momento determinante (...) Tenemos una oportunidad real de cambiar el curso de la historia", advirtió Ban Ki-moon a los delegados de 193 países. "Sabemos lo que tenemos que hacer. Sabemos lo que el mundo espera. Nuestro trabajo aquí y ahora consiste en sellar un acuerdo", afirmó Ban, que pidió a los países ricos y pobres que dejen de "acusarse mutuamente".

En las próximas 48 horas, los ministros y delegados intentarán acordar los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero y el esquema de financiación de los países pobres, los dos mayores desafíos que amenazan el éxito de la cumbre, en la que está en juego el futuro del planeta.

Apagón para presionar a los jefes de Estado

* COPENHAGUE (ANSA).? Copenhague mantendrá hoy, a las 19 locales, apagadas las luces de la ciudad para hacer llegar un mensaje a los jefes de Estado y de gobierno para que alcancen un acuerdo global sobre el clima. Se trata de una edición especial de la campaña internacional de Earth Hour (La hora del planeta), una iniciativa de apagón voluntario creada con el fin de sensibilizar a los ciudadanos de todo el planeta en la lucha contra los cambios climáticos. Los organizadores han pedido que se apaguen las luces en la sede donde se desarrolla la 15ª Cumbre sobre el Clima, el Bella Center.

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