EE.UU. admite su traspié en Afganistán

El secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que la falta de tropas suficientes impidió la victoria en ese país, pero descartó una retirada
WASHINGTON.- Al cumplirse hoy ocho años de la invasión norteamericana de Afganistán, si algo tiene en claro el gobierno de Barack Obama es que la retirada "no es una opción", según afirmó el secretario de Defensa, Robert Gates, quien incluso admitió ayer que los talibanes están ganando la batalla.

Gates señaló en una entrevista con la CNN que los talibanes están en plena ofensiva en Afganistán porque Washington y sus aliados fueron incapaces de "enviar tropas suficientes" para asegurar la victoria. "Pero no dejaremos Afganistán. La discusión es sobre los próximos pasos a seguir, y el presidente tiene algunas decisiones importantes que tomar", añadió.

El secretario de Defensa norteamericano señaló que Estados Unidos no puede permitir que los talibanes y Al-Qaeda tengan la sensación de que van a "derrotar a la segunda superpotencia", después de vencer a los rusos en la década del 80.

Si algo tiene pendiente el gobierno demócrata es decidir una respuesta al reclamo del comandante al frente de esta operación, el general Stanley McChrystal, que pide 40.000 soldados adicionales para Afganistán. La administración Obama aún no ha tomado una decisión, en momentos en que la presencia norteamericana en Afganistán es censurada como una de las causas más impopulares en Estados Unidos, según varios sondeos.

Al cierre de esta edición, crecía la impresión de que es "inminente" una respuesta de Obama al respecto. "El presidente prometió a su partido y a la oposición que cualquier decisión que se tome será honesta y acordada, sin caer en falsas opciones", dijeron fuentes de la Casa Blanca.

En las últimas semanas, la renovada ofensiva talibana generó una escalada en las bajas de efectivos norteamericanos. Semejante demostración de fuerza generó el reconocimiento de que las cosas, allí, no están yendo bien para Washington.

No sólo eso. En vísperas del octavo aniversario de la invasión, los talibanes aconsejaron ayer a los soldados de la OTAN y a las fuerzas estadounidenses salir de Afganistán si no quieren enfrentarse a una "larga guerra", dolorosa en vidas y sangre.

"Si quieren continuar ocupando este país poblado de habitantes orgullosos y religiosos en nombre de la lucha contra el terrorismo, deben saber que somos muy pacientes y estamos listos a una larga guerra", declaró el movimiento talibán en un comunicado escrito en lengua pashtún.

Apenas conocido el pedido de McChrystal para que se incremente el número de efectivos norteamericanos en Afganistán, la oposición republicana hizo saber su respaldo al fortalecimiento de la presencia militar allí y reclamó al gobierno que apurara una decisión al respecto.

"El presidente Obama debe decidir tan rápido como sea posible", dijo el senador y ex candidato a la presidencia John McCain.

Pero Obama insistió ayer en que no se precipitará. "Antes hay que acordar una estrategia adecuada para la lucha contra los fortalecidos talibanes y sólo luego de eso podrá abordarse la cuestión de la magnitud de las tropas", dijeron voceros de la Casa Blanca.

Crecen las bajas

La guerra en Afganistán ya lleva ocho años. En los últimos meses han perdido la vida en combate numerosos efectivos estadounidenses. En las últimas horas, Obama se entrevistó con líderes del Congreso y con sus asesores militares para determinar cómo abordar la deteriorada situación de seguridad en la región, como paso previo a la decisión de enviar o no más refuerzos al país asiático.

La ofensiva militar en Afganistán comenzó el 7 de octubre de 2001, con el objetivo de derrocar al régimen talibán -sospechado de albergar a la organización terrorista Al-Qaeda-. En pocas semanas, las fuerzas internacionales expulsaron a los fundamentalistas, pero desde entonces una fuerte resistencia fue creciendo en el país.

Tanto que, desde hace dos años, la insurrección afgana -de la que los talibanes son parte mayoritaria- se intensificó y se amplió hasta alcanzar casi todo el país, con el consecuente aumento del temor occidental a enfrentar allí un fracaso.

Sin dar una respuesta clara al reclamo de más tropas, Gates dio su apoyo al liderazgo del general McChrystal. "No me cabe duda de que es la persona adecuada para comandar la acción en Afganistán ahora", dijo.

"La retirada no es una opción", coincidió el vocero presidencial, Robert Gibbs.

El presidente, en tanto, insistió en no perder la moral. Gracias a "una presión atenta e incesante", la dirección de Al-Qaeda ha sufrido "pérdidas importantes", dijo Obama, antes de recibir a los legisladores.

Sin embargo, la red continúa operando "desde diferentes puntos del globo, desde Paquistán pero también desde Africa oriental, desde el sudeste de Asia, desde Europa y el Golfo", enumeró Obama, aunque sin citar a Afganistán.

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