EE.UU. accede a ser controlado por el tema derechos humanos

Integrará ahora el Consejo de DD.HH. de la ONU y tendrá que dar informes. anuales.
El ingreso de EE.UU. en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU implica un nuevo giro respecto a la política de George Bush y una muestra más de la importancia que el presidente Obama le da al multilateralismo y a las Naciones Unidas.

Oficialmente, EE.UU. se negó hasta ahora a formar parte de este Consejo argumentando que algunos de su países miembros, como Cuba y Zimbawe, violan sistemáticamente los derechos humanos. Con el ingreso de EE.UU., el Consejo adquiere un nuevo peso. Pero ¿qué hará Estados Unidos cuando le toque presentar su informe sobre la situación de los derechos humanos estadounidenses, como lo hacen anualmente todos los países miembros? ¿Qué dirá sobre las torturas durante el gobierno de Bush o los detenidos ilegalmente en Guantánamo?

De hecho, existe actualmente una gran debate en Washington sobre si iniciarle o no un juicio a George Bush por haber instrumentado métodos de interrogación no aceptados en ningún código internacional.

Tampoco hay consenso sobre qué hacer con los 241 detenidos ilegalmente en Guantánamo. Después de haber dicho que les daría luz verde, el presidente Barack Obama anunció esta semana que no autorizará la divulgación de cientos de fotos que muestran cómo detenidos en Guantánamo y en la cárcel de Abu Ghraib fueron torturados. Obama argumentó finalmente que las fotos podrían alimentar el sentimiento contra los Estados Unidos en el extranjero, que fue acentuado durante el gobierno de Bush y aumentar el peligro al que se encuentran expuestos los soldados estadounidenses que están desplegados en el exterior.

La verdad es que las fotos representarían además nuevas pruebas en contra del ex presidente Bush si es que el gobierno de Obama decidiese demandarlo ante la Justicia.

Según Paul Begala, un asesor demócrata, Obama no quiere que se inicie un largo debate sobre la tortura porque piensa que eso le sacaría fuerza a la agenda que está desarrollando para superar la tremenda crisis económica en la que se encuentra sumergido el país. "Pero no podrá evitar este tema", pronosticó Begala, "Simplemente no desaparecerá".

De hecho, la presidente demócrata de la Camara de Diputados, Nancy Pelosi, está siendo presionada en estos días para que diga cuánto sabía sobre la manera en que, con la autorización del gobierno de Bush, se estaba torturando a los detenidos y qué hizo para impedirlo.

Si bien Pelosi dijo ayer que ella no sabía nada, y que la CIA los había desinformado, siguen sobrevolando muchas dudas sobre el verdadero alcance de su conocimiento en este tema.

Otra cuestión espinosa son los 241 detenidos que aún permanecen en el limbo de Guantánamo. Una nota publicada ayer en el Wall Street Journal dice que el presidente Obama está estudiando la posibilidad de trasladarlos a territorio estadounidenses para cumplir con el prometido cierre de la prisión de Guantánamo, ubicada en Cuba.

Pero el diario agrega que la detención en EE.UU. seguirá siendo ilegal. Mientras tanto, los republicanos ya han introducido además un proyecto de ley que se titula "No permitan que ingresen terroristas al territorio estadounidense", para evitar ese traslado.

Todo esto ha creado un gran debate en el seno del gobierno de Obama muy parecido a los que han tenido lugar en países donde la violación de los derechos humanos fue flagrante y vinculado a la idea de la memoria.

Por un lado, están los funcionarios que, como el jefe de despacho de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, piensan que no es éste el momento de las venganzas o de debatir lo que ocurrió en el pasado sino de mirar hacia adelante.

Pero por el otro lado, están quienes piensan que es necesario examinar lo que pasó para que no vuelva a ocurrir.

Es en este contexto que el ingreso de Estados Unidos. al Consejo de derechos humanos de la OEA refuerza la posición de estos últimos.

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