"Ni la educación pública, ni la privada sirven hoy"

"Ni la educación pública, ni la privada sirven hoy"
Su nombre resuena con fuerza más allá del ámbito docente, que la tiene como referente de base del sector. En el entorno y contexto político, como defensora de los derechos de los maestros y como diputada nacional, entre 2003 y 2007, su apellido también se inscribió punzante.
Impulsó, entre otras cosas, la Ley de Educación Sexual, que tanta controversia trajo aparejada y promovió como dirigente la instalación de la carpa docente en 1997, que no permitió la privatización de la educación pública. Marta Maffei, que además de fundadora de la Confederación de Trabajadores de la Educación Argentina, integra el espacio Solidaridad e Igualdad (SI), visitó la ciudad y dialogó con El Atlántico.

Criticó con dureza las políticas públicas tendientes a "destrozar todo tejido de transformación social". Para la dirigente, la carencia de un proyecto de país no permite el diseño de medidas para terminar con las históricas deudas que los sucesivos gobiernos tienen con la población argentina: justicia social, inclusión y distribución equitativa del ingreso.

Sostuvo que "la corrupción y el vedetismo político" imperante alejan a los ciudadanos a participar de espacios de militancia y transformación alternativa. "Los empujaron al consumismo e individualismo para que se excluyan de toda construcción social", afirmó, y agregó que en esa premisa es que reposa hoy el sistema de contenidos educativos.

Para Maffei, la reforma de la ley de Educación no es más que un cambio de nombres. Dijo que la modificación de la norma no contempla un giro en materia curricular, que es lo que debería concretarse. "La distribución de un conocimiento que no está ajustado a la realidad del país no sirve", argumentó, pese a aclarar que ésta no es una medida inocente de las gestiones de gobierno.

Desvirtuaron a la educación y eso es adrede", aseguró.

Su arribo a Mar del Plata estuvo vinculado, esta vez, con su propósito de conformar un frente político amplio, entre partidos y agrupaciones que propongan alternativas de gestión.

-¿Desde qué arista se vincula hoy con la política?

- Milito en el SI, un espacio que tiene como línea de trabajo al abrir espacios de coincidencia. En nuestro país hay demasiado vedetismo y demasiadas recíprocas expulsiones. No me interesa tanto trabajar en la posibilidad de las candidaturas; me interesa más trabajar en abrir espacios de coincidencias sociales e ir construyendo una suerte de frente amplio con lo que tenemos en común. Con ellas ir construyendo un paquete de propuestas políticas que sean atractivas para un sector importante de la población que está harta de los modelos políticos tradicionales.

-¿Y cuáles son las características de esas coincidencias de las que habla?

- Por empezar, no quedarse en la teoría y avanzar hacia acuerdos entre distintos sectores sociales. Por eso hoy no estamos acá en el marco del SI, sino en el marco del Pacto Solidario (PaSo). Estamos convencidos de que hay una deuda significativa y enorme en la Argentina con la justicia social, con la inclusión y con la distribución del ingreso. En este país son muy ostensibles las alianzas con los grupos económicos, la cantidad de actitudes y resoluciones por parte del gobierno nacional que siguen permitiendo un negocio extractivo y de saqueo absolutamente por fuera del control de los ciudadanos. Nosotros planteamos la posibilidad de preservar el país para los argentinos. Hoy no hay planificación para la sustitución de energía, ni para la provisión de modelos tecnológicos alternativos. No hay disposiciones claras para los sistemas cloacales y para el procesamiento de la basura. Y acá en Mar del Plata, el tema de la pesca nunca fue abordado estructuralmente. Por eso es que hay que buscar estrategias no teóricas sino de participación social y a largo plazo. Cortar el vínculo con la corrupción es un paso previo indispensable.

-Los espacios políticos que proponen alternativas de gestión parecieran no constituirse como opciones de gobierno para el común de la sociedad. ¿A qué le adjudica esta especie de descreimiento?

-Es una problemática que tiene raíces complejas, que tiene una cantidad de concausas que producen este resultado. Un punto esencial para quienes queremos hacer política es tratar de remover las causas, porque sino no se remueven los efectos. Tiene que ver con los modos de hacer política y con la corrupción. Con que una cantidad de personas hacen compromisos políticos que luego no cumplen. Tiene que ver con una sociedad que ha sido fuertemente empujada al consumo y al individualismo y a excluirse de toda construcción social y esto tiene que ver con el proceso educativo que reina.

¿Por qué?

-Porque hay una educación que se ha construido sobre dos líneas, una tan mala como la otra. Por un lado, para un sector social la educación lo que le propone es impulsión y comedor; se supone que la escuela es el espacio para sacar a los chicos de la calle, pero no es el espacio comprometido con la distribución del conocimiento. Y para otro sector social, donde está la escuela de elite, la privada, hay una preocupación por la distribución del conocimiento que no ha sido construido en virtud de las necesidades del país. Los chicos, así, salen de la privada con la mirada puesta en ser un profesional exitoso, ser un yuppie a favor de las grandes empresas y grupos económicos. Ninguna de las dos educaciones sirve.

-¿Y cuál es la que sirve?

-Nosotros, los que hoy tenemos 70 años, hemos tenido una educación pública de inclusión que atendía al proyecto de país. Este es el punto de partida. Si no tenés proyecto de país, la educación no lo puede dibujar.

-¿Cómo podría entenderse al vaciamiento de los contenidos educativos? ¿Cómo irresponsabilidad o estrategia?

-No es inocente este proyecto educativo; se lo desvirtuó. Acá hay responsabilidades muy serias. El vaciamiento es un rellenado inocuo, inútil, una pérdida de tiempo y una cantidad de horas haciendo que no te sirven para la transformación social y la inclusión de la sociedad.

No hay ninguna inocencia, y si la hubiera, porque algún caso debe haber, estamos hablando de funcionarios simplemente ineptos que no tienen derecho al ejercicio de la función pública. Qué derecho tiene alguien de postularse a un cargo y de aceptar cuando no sabe las responsabilidades implícitas y los acontecimientos complejos que se producen. Cobrar un sueldo por algo que no sé hacer y en el medio entregar el país.

-¿Qué opina de la reforma educativa?

-El conocimiento se recicla enteramente cada cinco años. No es sólo la estructura lo que tiene el peso para la transformación social. Ahora volvemos al viejo sistema, pero qué garantía tenemos nosotros de que el proceso de transformación curricular, que la formación de los docentes, que los recursos asignados, que la programación, que el planteo tenga algo que ver con la participación social y con la construcción de alternativas. Entonces, es cambiarle el nombre a las cosas.

"Para que caiga por su propio peso"

Mañana los docentes volverán al paro para exigir al gobierno provincial la reapertura de paritarias para discutir salarios, pese a que la gestión de Daniel Scioli haya repetido una y otra vez que de aumento de sueldos no se hablará en lo queda del año. "Cuando hay una reivindicación justa planteada por los trabajadores y no se abre un espacio de diálogo se deja que las cosas avancen sin respuesta de ninguna naturaleza para tratar, de parte de las autoridades, que el conflicto se caiga por sí mismo. Hay una responsabilidad de parte de los funcionarios en hacer, parecería intencionalmente, lo imposible para que los conflictos se desangren y se ahoguen en sí mismos sin buscar alternativa de solución", fue la lectura que ofreció Maffei sobre la confrontación existente entre el gobierno y los maestros.

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